Imágenes de la presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló, que ha lamentado las críticas a la labor judicial y ha advertido que las mismas "debilitan la utilidad de las instituciones".
La presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló, inauguró la XXVIII edición de la Escuela de Verano del Poder Judicial en Galicia, destacando la importancia de la formación continua para jueces y magistrados. Perelló enfatizó la colaboración institucional y agradeció a las entidades que apoyan este evento, que se ha convertido en un foro enriquecedor de reflexión y análisis jurídico. La presidenta también abordó el impacto de la inteligencia artificial en el ámbito judicial, subrayando que, aunque puede mejorar la eficiencia, nunca debe sustituir la labor del juez. Resaltó la necesidad de mantener la independencia judicial frente a las críticas que debilitan la autoridad de las instituciones, recordando que los jueces son fundamentales para garantizar los derechos y el Estado de Derecho. Finalmente, Perelló instó al respeto hacia la labor jurisdiccional, resaltando que los tribunales deben actuar con imparcialidad y firmeza en su compromiso con los valores constitucionales.
Transcripciones
Hace poco más de un mes asistí a las Jornadas Jurídicas de Sarria, que reúnen anualmente destacados profesionales del derecho. Y ya entonces tuve la oportunidad de volver a Galicia. Y hoy de nuevo me encuentro en la tierra en la que he crecido, donde he estudiado y que me ha moldeado como persona, en la que aprendí los valores que me han guiado durante toda mi carrera profesional.
Este es, para mí, un motivo de gran satisfacción, volver a este paraíso personal. Quiero expresar también mi gratitud a todas las instituciones que hacen posible la celebración de este curso, que se ha consolidado a lo largo de tantos años como enriquecedor foro permanente de reflexión y de análisis jurídico.
Permítame destacar una cuestión que considero especialmente relevante, que es la base de esta escuela de verano, el valor de la colaboración entre instituciones. Este principio de cooperación institucional recogido de forma expresa en la Ley de Régimen Jurídico del Sector Público, encuentra una manifestación ejemplar en la renovación, un año más, del convenio que acabamos de firmar y que desde el año 1997 hace posible la celebración de este encuentro de dos semanas.
Gracias, por tanto, a la Junta de Galicia, a la Diputación Provincial de Acoruña, por su papel esencial para dar continuidad a esta actividad y gracias a sus altos representantes que nos acompañan en el día de hoy.
De igual modo, quiero mostrar mi gratitud, como no, al presidente del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, Ignacio Picatoste, por su apoyo a este encuentro. Muchas gracias, Ignacio. Asimismo, reconocer el trabajo de los vocales coordinadores José María Fernández Seijo y de los demás vocales Gemma Espinoza, Esther Erize, del director de la Escuela Judicial y de la directora del Servicio de Formación Continua.
Mi agradecimiento se hace también extensivo hacia todos los ponentes que van a intervenir en estas dos semanas por compartir sus conocimientos y sus experiencias. Y gracias, fundamentalmente, a todos los jueces y magistrados que asisten a la Escuela de Verano. Con ello, demostráis vuestra voluntad de ampliar, de perfeccionar conocimientos, lo que constituye un elemento esencial para prestar una justicia de calidad.
Esta actividad, como todas las orientadas a la formación de jueces y magistrados, reviste una singular importancia para el Consejo General del Poder Judicial. En efecto, uno de los mejores elementos para afianzar la excelencia en el ejercicio de la función judicial es la formación continua. Esto significa el estudio y la adaptación constantes de los jueces y magistrados a las nuevas realidades, garantizando así la preparación frente a cualquier tipo de desafío.
Cambios como la inteligencia artificial, materia a la que se va a dedicar este curso, que ocupa un lugar central en todos los ámbitos y no solamente en el judicial. La Carta Ética de la Unión Europea sobre el uso y desarrollo de la inteligencia artificial señala que ésta puede mejorar la eficacia y la calidad de la justicia y, por tanto, debe fomentarse.
En cumplimiento de esta declaración, el CENDOJ ha desarrollado diversas aplicaciones que están al servicio de toda la carrera judicial. Sin embargo, como señala la Carta Europea, este uso debe llevarse a cabo de manera responsable, porque esta herramienta presenta grandes desafíos y grandes riesgos, no solo legales, sino también éticos.
El avance imparable de la inteligencia artificial hacía ineludible que el Consejo abordase la utilización de este tipo de herramientas por jueces y magistrados. Para ello dictó la Instrucción 2.2026 del Consejo sobre la utilización de sistemas de inteligencia artificial en el ejercicio de la función jurisdiccional. En ella se han establecido criterios, pautas de uso, principios, todos dirigidos a preservar la independencia judicial, garantizar los sistemas de inteligencia artificial y que permanezcan sometidos a un control humano efectivo y que no puedan sustituir a jueces y tribunales.
No podemos olvidar que nuestra Constitución establece en sus artículos 24 y 117, apartado 3º, el derecho a los ciudadanos a obtener resoluciones jurídicamente fundadas, dictadas por un juez o un tribunal.
La inteligencia artificial es, pues, una herramienta útil al servicio de los jueces, pero nunca podrá sustituir el trabajo del juez independiente, inamovible y responsable que garantiza nuestra Constitución.
Como es sabido, el Poder Judicial se diseña en la Constitución como un verdadero poder, junto al legislativo y al ejecutivo. Por tanto, ha de mantenerse esa configuración del Poder Judicial como un poder rodeado de las garantías que lo hagan digno de este nombre. Es un contrapeso a los demás poderes del Estado y, en definitiva, viene a servir de equilibrio a la sociedad democrática.
Producen graves críticas a las instituciones garantes del Estado de Derecho, cuya legitimidad se pone en tela de juicio. Los jueces se convierten en objeto de ataques, de críticas en su legitimidad, independencia e incluso en su integridad y honestidad profesional. Esto viene a debilitar la autoridad de las instituciones y los principios que representan.
Pero estas dinámicas olvidan que precisamente son los jueces independientes e imparciales los que protegen y tutelan los derechos como antes he señalado, y quienes hacen que el Estado de Derecho sea una realidad, que el ejercicio del poder esté sujeto a la ley y al derecho y que la sociedad democrática avance, se consolide y sea más justa e igualitaria.
Todo es algo que le recuerdo sostiene la propia Comisión Europea, que en su último informe del año 2025 sobre el Estado de Derecho en España, digo textualmente, los poderes ejecutivo y legislativo deben evitar caer en críticas que minen la independencia del poder judicial o la confianza pública en éste.
Por eso reitero la necesidad de respeto a la labor jurisdiccional. Termino ya volviendo al tema de estas jornadas. El estudio de las implicaciones de la inteligencia artificial en la función jurisdiccional os brindará, sin duda, una excelente oportunidad para seguir profundizando en estas cuestiones de relevancia para el presente y futuro de la justicia.
Lo haréis de la mano de destacados juristas y de académicos de primera línea a los que quiero reiterar mi sincero agradecimiento. Su prestigio, su experiencia, su generosidad constituyen una aportación de extraordinario valor para el éxito de la Escuela de Verano. Y finalizo resaltando que nuestros tribunales afrontan sus responsabilidades.
A menudo, ya lo he dicho, no en las mejores condiciones de trabajo ni de sosiego, pero con plena disposición a ejercerlas con independencia, con imparcialidad, con transparencia y con firmeza, y manteniendo siempre nuestro compromiso con los valores constitucionales.
Muchas gracias a todos. Queda inaugurada esta XXVIII edición de la Escuela de Verano del Poder Judicial.
Hace poco más de un mes asistí a las Jornadas Jurídicas de Sarria, que reúnen anualmente destacados profesionales del derecho. Y ya entonces tuve la oportunidad de volver a Galicia. Y hoy de nuevo me encuentro en la tierra en la que he crecido, donde he estudiado y que me ha moldeado como persona, en la que aprendí los valores que me han guiado durante toda mi carrera profesional.
Este es, para mí, un motivo de gran satisfacción, volver a este paraíso personal. Quiero expresar también mi gratitud a todas las instituciones que hacen posible la celebración de este curso, que se ha consolidado a lo largo de tantos años como enriquecedor foro permanente de reflexión y de análisis jurídico.
Permítame destacar una cuestión que considero especialmente relevante, que es la base de esta escuela de verano, el valor de la colaboración entre instituciones. Este principio de cooperación institucional recogido de forma expresa en la Ley de Régimen Jurídico del Sector Público, encuentra una manifestación ejemplar en la renovación, un año más, del convenio que acabamos de firmar y que desde el año 1997 hace posible la celebración de este encuentro de dos semanas.
Gracias, por tanto, a la Junta de Galicia, a la Diputación Provincial de Acoruña, por su papel esencial para dar continuidad a esta actividad y gracias a sus altos representantes que nos acompañan en el día de hoy.
De igual modo, quiero mostrar mi gratitud, como no, al presidente del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, Ignacio Picatoste, por su apoyo a este encuentro. Muchas gracias, Ignacio. Asimismo, reconocer el trabajo de los vocales coordinadores José María Fernández Seijo y de los demás vocales Gemma Espinoza, Esther Erize, del director de la Escuela Judicial y de la directora del Servicio de Formación Continua.
Mi agradecimiento se hace también extensivo hacia todos los ponentes que van a intervenir en estas dos semanas por compartir sus conocimientos y sus experiencias. Y gracias, fundamentalmente, a todos los jueces y magistrados que asisten a la Escuela de Verano. Con ello, demostráis vuestra voluntad de ampliar, de perfeccionar conocimientos, lo que constituye un elemento esencial para prestar una justicia de calidad.
Esta actividad, como todas las orientadas a la formación de jueces y magistrados, reviste una singular importancia para el Consejo General del Poder Judicial. En efecto, uno de los mejores elementos para afianzar la excelencia en el ejercicio de la función judicial es la formación continua. Esto significa el estudio y la adaptación constantes de los jueces y magistrados a las nuevas realidades, garantizando así la preparación frente a cualquier tipo de desafío.
Cambios como la inteligencia artificial, materia a la que se va a dedicar este curso, que ocupa un lugar central en todos los ámbitos y no solamente en el judicial. La Carta Ética de la Unión Europea sobre el uso y desarrollo de la inteligencia artificial señala que ésta puede mejorar la eficacia y la calidad de la justicia y, por tanto, debe fomentarse.
En cumplimiento de esta declaración, el CENDOJ ha desarrollado diversas aplicaciones que están al servicio de toda la carrera judicial. Sin embargo, como señala la Carta Europea, este uso debe llevarse a cabo de manera responsable, porque esta herramienta presenta grandes desafíos y grandes riesgos, no solo legales, sino también éticos.
El avance imparable de la inteligencia artificial hacía ineludible que el Consejo abordase la utilización de este tipo de herramientas por jueces y magistrados. Para ello dictó la Instrucción 2.2026 del Consejo sobre la utilización de sistemas de inteligencia artificial en el ejercicio de la función jurisdiccional. En ella se han establecido criterios, pautas de uso, principios, todos dirigidos a preservar la independencia judicial, garantizar los sistemas de inteligencia artificial y que permanezcan sometidos a un control humano efectivo y que no puedan sustituir a jueces y tribunales.
No podemos olvidar que nuestra Constitución establece en sus artículos 24 y 117, apartado 3º, el derecho a los ciudadanos a obtener resoluciones jurídicamente fundadas, dictadas por un juez o un tribunal.
La inteligencia artificial es, pues, una herramienta útil al servicio de los jueces, pero nunca podrá sustituir el trabajo del juez independiente, inamovible y responsable que garantiza nuestra Constitución.
Como es sabido, el Poder Judicial se diseña en la Constitución como un verdadero poder, junto al legislativo y al ejecutivo. Por tanto, ha de mantenerse esa configuración del Poder Judicial como un poder rodeado de las garantías que lo hagan digno de este nombre. Es un contrapeso a los demás poderes del Estado y, en definitiva, viene a servir de equilibrio a la sociedad democrática.
Producen graves críticas a las instituciones garantes del Estado de Derecho, cuya legitimidad se pone en tela de juicio. Los jueces se convierten en objeto de ataques, de críticas en su legitimidad, independencia e incluso en su integridad y honestidad profesional. Esto viene a debilitar la autoridad de las instituciones y los principios que representan.
Pero estas dinámicas olvidan que precisamente son los jueces independientes e imparciales los que protegen y tutelan los derechos como antes he señalado, y quienes hacen que el Estado de Derecho sea una realidad, que el ejercicio del poder esté sujeto a la ley y al derecho y que la sociedad democrática avance, se consolide y sea más justa e igualitaria.
Todo es algo que le recuerdo sostiene la propia Comisión Europea, que en su último informe del año 2025 sobre el Estado de Derecho en España, digo textualmente, los poderes ejecutivo y legislativo deben evitar caer en críticas que minen la independencia del poder judicial o la confianza pública en éste.
Por eso reitero la necesidad de respeto a la labor jurisdiccional. Termino ya volviendo al tema de estas jornadas. El estudio de las implicaciones de la inteligencia artificial en la función jurisdiccional os brindará, sin duda, una excelente oportunidad para seguir profundizando en estas cuestiones de relevancia para el presente y futuro de la justicia.
Lo haréis de la mano de destacados juristas y de académicos de primera línea a los que quiero reiterar mi sincero agradecimiento. Su prestigio, su experiencia, su generosidad constituyen una aportación de extraordinario valor para el éxito de la Escuela de Verano. Y finalizo resaltando que nuestros tribunales afrontan sus responsabilidades.
A menudo, ya lo he dicho, no en las mejores condiciones de trabajo ni de sosiego, pero con plena disposición a ejercerlas con independencia, con imparcialidad, con transparencia y con firmeza, y manteniendo siempre nuestro compromiso con los valores constitucionales.
Muchas gracias a todos. Queda inaugurada esta XXVIII edición de la Escuela de Verano del Poder Judicial.
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