A 47 años del atentado de 1979, se recuerda la deuda histórica con las familias de más de 100 víctimas y heridos. Este acto, muchas veces minimizado como un accidente, fue en realidad un atentado motivado por causas contrarias a los valores democráticos del país. La injusticia y el dolor de las víctimas ha sido olvidado en gran medida por la memoria colectiva, lo que ha incrementado el sufrimiento de sus familiares. Cada año, se lleva a cabo un acto conmemorativo para rendir homenaje a los afectados, destacando que, pese al paso del tiempo, el dolor persiste y las consecuencias han marcado la evolución de las vidas de las víctimas y sus seres queridos. La necesidad de recordar y reconocer estos hechos es fundamental para hacer justicia y honrar la memoria de quienes sufrieron en aquel trágico día.
Transcripciones
Durante décadas la sociedad ha mantenido una deuda histórica con todas las familias de los más de 100 víctimas y heridos de este terrible atentado. Una deuda que nació de la indiferencia, del silencio, donde se quería tapar como un simple accidente en lugar de como un atentado provocado para causas que obviamente no tienen que ver con los valores democráticos de nuestro país.
Y esa forma cruel de injusticia, sin duda, se suma al dolor que ha sido olvidado a lo largo de tantos años por la memoria colectiva. Hoy, 47 años después, queremos recordar esa fatídica mañana de 1979 y nuestro empeño sigue intacto. Año tras año nos encontramos aquí para recordar esa injusticia, para recordar ese atentado y para acompañar a los familiares de las víctimas que tantos 47 años después, pero el dolor sigue intacto y sobre todo las consecuencias de esos hechos que se han podido ver a lo largo de los años en la evolución familiar de cada una de esas víctimas.
Durante décadas la sociedad ha mantenido una deuda histórica con todas las familias de los más de 100 víctimas y heridos de este terrible atentado. Una deuda que nació de la indiferencia, del silencio, donde se quería tapar como un simple accidente en lugar de como un atentado provocado para causas que obviamente no tienen que ver con los valores democráticos de nuestro país.
Y esa forma cruel de injusticia, sin duda, se suma al dolor que ha sido olvidado a lo largo de tantos años por la memoria colectiva. Hoy, 47 años después, queremos recordar esa fatídica mañana de 1979 y nuestro empeño sigue intacto. Año tras año nos encontramos aquí para recordar esa injusticia, para recordar ese atentado y para acompañar a los familiares de las víctimas que tantos 47 años después, pero el dolor sigue intacto y sobre todo las consecuencias de esos hechos que se han podido ver a lo largo de los años en la evolución familiar de cada una de esas víctimas.
Relacionados