Declaraciones del ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, que ha presidido el acto de entrega de los distintivos al mérito en el servicio público.
El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, presidió un emotivo acto de homenaje a funcionarios, donde destacó la importancia del servicio público y el compromiso de quienes trabajan para el bienestar de la sociedad. Durante su intervención, celebró la dedicación y vocación de los homenajeados, recordando que muchos de ellos han cambiado sus vidas para servir a los demás. Torres reflexionó sobre su propia experiencia como funcionario y la necesidad de reconocer el trabajo anónimo de aquellos que, sin buscar fama, contribuyen al funcionamiento del Estado. Subrayó la relevancia de la administración pública y la importancia de continuar con estos actos de reconocimiento, enfatizando que el verdadero servidor público actúa con humildad y sin esperar nada a cambio. El evento se destacó como uno de los más significativos en su carrera, resaltando la labor de quienes han dedicado su vida al servicio de los ciudadanos.
Transcripciones
Me han preparado unas palabras en unos folios, pero estaba dándole vuelta a mi intervención. Lo voy a hacer, pues, aquello que me venga a la cabeza en un acto que creo que debe reproducirse. Y quiero empezar felicitando a las personas que han sido homenajeadas, a los que están, a los que estuvieron, a los que han estado y van a estar siempre, y a quien tuvo la idea de hacerlo, de hacer este acto sencillo, justo, en defensa de lo que es nuestra Meditación General del Estado.
estuve hace unas pocas semanas en un acto en Alicante hicimos también una conexión telemática y le estábamos dando la bienvenida a cerca de mil nuevos funcionarios y funcionarias que van a trabajar en la Administración del Estado en distintos lugares y allí pudimos ver a personas jóvenes y no tan jóvenes algunos que habían cambiado su senda vital y habían dado un vuelco a su existencia mujeres que tenían hijos y se presentaron a las oposiciones estudiando con esos menores mientras trabajaban, otros que eran sus primeros años de trabajo, y todos con una ilusión absolutamente desbordante.
Yo les decía que les quedaba por delante muchísimo trabajo, duro, pero fundamentalmente de servicio público a los demás, a las personas que vienen a una oficina a buscar una respuesta ante una necesidad determinada, y que tendrían sin sabores, pero que iban a conocer a grandes personas en el ámbito colectivo, amigos y amigas que aún no sabían que se iban a producir en su vida y que iban a ser también muy relevantes a lo largo de una trayectoria larga de existencia que era lo que les deseaba a todos.
Me ponía también un poco como ejemplo en el sentido de que yo también accedí a una función pública en un momento determinado, no por cuestiones familiares, antes lo comentaba con los homenajeados.
mi padre fue camarero, mi madre ama de casa montó una pequeña tienda tengo una familia de un niño de 11 años aún no está en la cosa pública. Mi mujer, sí, es trabajadora pública en una oficina de igualdad y sé perfectamente lo que eso significa. Sé lo que es trasladar a casa los problemas familiares de otros y de otras, fundamentalmente de otras, y la labor magnífica que se realiza de entrega a los demás a través de compromisos vitales que van mucho más allá de lo que es un salario a final de mes o de lo que es una responsabilidad pública.
Tengo dos hermanos más que son funcionarios y en ese sentido tengo que decir con claridad que tenemos un país magnífico, digno de que podamos presumir porque tenemos una gran educación, fundamentalmente porque tenemos grandes profesionales y servidores públicos, una gran sanidad también, pero también hay que reivindicar grandes servidores en la Administración General del Estado que también están en su necesidad y también justicia de reclamar recursos económicos de otra índole.
Se habla de productividad por objetivo, se habla también de solventar cuestiones que tienen que ver con la insularidad y lo que tenemos en lugares alejados, la España vaciada, la administración cerca de ti, la lejanía.
Y todo eso tiene que hacernos ver lo importante que es que pongamos los pilares sobre el estado del bienestar, sobre los cimientos en los que se forman. Y la administración general del Estado, las administraciones públicas, hoy política territorial es fundamental porque ahí hay muchísimas personas anónimas que nunca han querido ni querrían.
Estoy convencido de pasar a la fama, pero que sin ellos y sin ellas es imposible el servicio público que se presta. Yo he participado en muchos actos de homenaje. Fui ocho años alcalde de un municipio en el norte de Gran Canaria y cada cuatro años hacíamos un acto de honores y distinciones.
Había una comisión que elegía a las personas, las entidades, los colectivos que merecían el reconocimiento de un pueblo de 40.000 habitantes y lógicamente quienes subían al escenario eran personas conocidas, es más, eran personas incluso reconocidas.
Quienes hacían también esos expedientes eran funcionarios, que lo hacían también desde el conocimiento de las personas buscando sus semblanzas y haciendo sus propuestas ellos no subían al escenario subíamos nosotros y el alcalde que entonces era yo tenía el honor de incluso poder dirigirme a los presentes luego fui presidente de una comunidad autónoma y ese acto se hacía cada año los premios de mi tierra cantantes, personas, colectivos deportivos, de índole diversos, arquitectos, arquitectas, eran también, y colectivos, eran también reconocidos y premiados, cuando ya muchos de ellos tenían incluso, y tienen, nombre de plazas, de calles, en los municipios donde nacieron.
yo a mi alcalde de mi pueblo le he dicho que si algún día tienen una tentación de ponerme que seguro que lo van a tener el nombre de una plaza que quizás yo se lo cedería a quien era mi abuela que era Anita la costurera la persona más buena que he conocido nunca que nunca fue reconocida más allá que la vida terrenal y la memoria de quien es le pudimos sobrevivir pero que sin duda fue una persona que se merecía mucho más que un alcalde como era yo el poder tener el nombre de una calle.
Esa vida que hablaba Jorge Manrique de terrenal, es un tiempo limitado, eterna, y luego en medio estaba la vida de la fama, esa que hace que tú sobrevivas en la mente de los demás. Yo estoy convencido que ustedes lo han hecho y las personas a quienes representan, no porque un día pudieran tener el nombre de una calle o porque otros pudieran valorar el trabajo que se hacía diariamente en pro de los demás.
lo hacían por vocación hacia los demás, por ser servidores públicos, por dar lo mejor de cada uno, por poner una sonrisa frente al que a lo mejor venía buscando una necesidad imperiosa, incluso con sentimientos malhumorados, defendiendo esta administración a la que pertenecen y siendo, por tanto, fundamentales en la estructura de un país, de un Estado, de una sociedad.
Por tanto, y voy terminando, aunque sea un acto íntimo, un espacio precioso, yo felicito a quien tuvo la idea, porque para mí, que he participado mucho, esta me ha parecido, si no, la más bonita de las más bonitas sin duda.
Y no digo la más bonita porque sería sincero, porque no quiero tampoco despreciar a quienes han recibido honores y distinciones por una larga vida reconocida en lo público. Hoy lo hacemos a personas, repito, que son conocidas entre ustedes, que son propuestos por los delegados de gobiernos actuales, que muchos ya no están, que se han jubilado, que han aportado lo mejor de ustedes.
y espero que esto también siga teniendo continuidad en el futuro. Porque no hay nada mejor que la conciencia de haber trabajado con honestidad por los demás. Y estas personas que hoy se homenejan y muchas otras que lo van a recibir en el futuro, lo han hecho siempre pensando en los demás, que menos.
Que nos acordemos al menos una vez de ellos, entregándoles una insignia, firmando una resolución y haciendo que reciban aplausos. que hagamos que de esa manera tan simbólica también sientan reconfortados lo que nunca pidieron que es el reconocimiento público lo que decía Manrique de la vida, de la fama nunca lo quisieron porque en el representante público honesto y honrado servidor para los demás hay algo fundamental es la humildad el apartarse de la vanidad y el entender que el primer servidor público y el mejor o la mejor es aquel que lo hace sin pedir nada a cambio.
Así que enhorabuena, felicidades y todo un honor como ministro de Política Territorial y Memoria Democrática poner el día de hoy como uno de los más bonitos en los que he podido participar en reconocimiento a personas que han dado lo mejor por este punto.
Me han preparado unas palabras en unos folios, pero estaba dándole vuelta a mi intervención. Lo voy a hacer, pues, aquello que me venga a la cabeza en un acto que creo que debe reproducirse. Y quiero empezar felicitando a las personas que han sido homenajeadas, a los que están, a los que estuvieron, a los que han estado y van a estar siempre, y a quien tuvo la idea de hacerlo, de hacer este acto sencillo, justo, en defensa de lo que es nuestra Meditación General del Estado.
estuve hace unas pocas semanas en un acto en Alicante hicimos también una conexión telemática y le estábamos dando la bienvenida a cerca de mil nuevos funcionarios y funcionarias que van a trabajar en la Administración del Estado en distintos lugares y allí pudimos ver a personas jóvenes y no tan jóvenes algunos que habían cambiado su senda vital y habían dado un vuelco a su existencia mujeres que tenían hijos y se presentaron a las oposiciones estudiando con esos menores mientras trabajaban, otros que eran sus primeros años de trabajo, y todos con una ilusión absolutamente desbordante.
Yo les decía que les quedaba por delante muchísimo trabajo, duro, pero fundamentalmente de servicio público a los demás, a las personas que vienen a una oficina a buscar una respuesta ante una necesidad determinada, y que tendrían sin sabores, pero que iban a conocer a grandes personas en el ámbito colectivo, amigos y amigas que aún no sabían que se iban a producir en su vida y que iban a ser también muy relevantes a lo largo de una trayectoria larga de existencia que era lo que les deseaba a todos.
Me ponía también un poco como ejemplo en el sentido de que yo también accedí a una función pública en un momento determinado, no por cuestiones familiares, antes lo comentaba con los homenajeados.
mi padre fue camarero, mi madre ama de casa montó una pequeña tienda tengo una familia de un niño de 11 años aún no está en la cosa pública. Mi mujer, sí, es trabajadora pública en una oficina de igualdad y sé perfectamente lo que eso significa. Sé lo que es trasladar a casa los problemas familiares de otros y de otras, fundamentalmente de otras, y la labor magnífica que se realiza de entrega a los demás a través de compromisos vitales que van mucho más allá de lo que es un salario a final de mes o de lo que es una responsabilidad pública.
Tengo dos hermanos más que son funcionarios y en ese sentido tengo que decir con claridad que tenemos un país magnífico, digno de que podamos presumir porque tenemos una gran educación, fundamentalmente porque tenemos grandes profesionales y servidores públicos, una gran sanidad también, pero también hay que reivindicar grandes servidores en la Administración General del Estado que también están en su necesidad y también justicia de reclamar recursos económicos de otra índole.
Se habla de productividad por objetivo, se habla también de solventar cuestiones que tienen que ver con la insularidad y lo que tenemos en lugares alejados, la España vaciada, la administración cerca de ti, la lejanía.
Y todo eso tiene que hacernos ver lo importante que es que pongamos los pilares sobre el estado del bienestar, sobre los cimientos en los que se forman. Y la administración general del Estado, las administraciones públicas, hoy política territorial es fundamental porque ahí hay muchísimas personas anónimas que nunca han querido ni querrían.
Estoy convencido de pasar a la fama, pero que sin ellos y sin ellas es imposible el servicio público que se presta. Yo he participado en muchos actos de homenaje. Fui ocho años alcalde de un municipio en el norte de Gran Canaria y cada cuatro años hacíamos un acto de honores y distinciones.
Había una comisión que elegía a las personas, las entidades, los colectivos que merecían el reconocimiento de un pueblo de 40.000 habitantes y lógicamente quienes subían al escenario eran personas conocidas, es más, eran personas incluso reconocidas.
Quienes hacían también esos expedientes eran funcionarios, que lo hacían también desde el conocimiento de las personas buscando sus semblanzas y haciendo sus propuestas ellos no subían al escenario subíamos nosotros y el alcalde que entonces era yo tenía el honor de incluso poder dirigirme a los presentes luego fui presidente de una comunidad autónoma y ese acto se hacía cada año los premios de mi tierra cantantes, personas, colectivos deportivos, de índole diversos, arquitectos, arquitectas, eran también, y colectivos, eran también reconocidos y premiados, cuando ya muchos de ellos tenían incluso, y tienen, nombre de plazas, de calles, en los municipios donde nacieron.
yo a mi alcalde de mi pueblo le he dicho que si algún día tienen una tentación de ponerme que seguro que lo van a tener el nombre de una plaza que quizás yo se lo cedería a quien era mi abuela que era Anita la costurera la persona más buena que he conocido nunca que nunca fue reconocida más allá que la vida terrenal y la memoria de quien es le pudimos sobrevivir pero que sin duda fue una persona que se merecía mucho más que un alcalde como era yo el poder tener el nombre de una calle.
Esa vida que hablaba Jorge Manrique de terrenal, es un tiempo limitado, eterna, y luego en medio estaba la vida de la fama, esa que hace que tú sobrevivas en la mente de los demás. Yo estoy convencido que ustedes lo han hecho y las personas a quienes representan, no porque un día pudieran tener el nombre de una calle o porque otros pudieran valorar el trabajo que se hacía diariamente en pro de los demás.
lo hacían por vocación hacia los demás, por ser servidores públicos, por dar lo mejor de cada uno, por poner una sonrisa frente al que a lo mejor venía buscando una necesidad imperiosa, incluso con sentimientos malhumorados, defendiendo esta administración a la que pertenecen y siendo, por tanto, fundamentales en la estructura de un país, de un Estado, de una sociedad.
Por tanto, y voy terminando, aunque sea un acto íntimo, un espacio precioso, yo felicito a quien tuvo la idea, porque para mí, que he participado mucho, esta me ha parecido, si no, la más bonita de las más bonitas sin duda.
Y no digo la más bonita porque sería sincero, porque no quiero tampoco despreciar a quienes han recibido honores y distinciones por una larga vida reconocida en lo público. Hoy lo hacemos a personas, repito, que son conocidas entre ustedes, que son propuestos por los delegados de gobiernos actuales, que muchos ya no están, que se han jubilado, que han aportado lo mejor de ustedes.
y espero que esto también siga teniendo continuidad en el futuro. Porque no hay nada mejor que la conciencia de haber trabajado con honestidad por los demás. Y estas personas que hoy se homenejan y muchas otras que lo van a recibir en el futuro, lo han hecho siempre pensando en los demás, que menos.
Que nos acordemos al menos una vez de ellos, entregándoles una insignia, firmando una resolución y haciendo que reciban aplausos. que hagamos que de esa manera tan simbólica también sientan reconfortados lo que nunca pidieron que es el reconocimiento público lo que decía Manrique de la vida, de la fama nunca lo quisieron porque en el representante público honesto y honrado servidor para los demás hay algo fundamental es la humildad el apartarse de la vanidad y el entender que el primer servidor público y el mejor o la mejor es aquel que lo hace sin pedir nada a cambio.
Así que enhorabuena, felicidades y todo un honor como ministro de Política Territorial y Memoria Democrática poner el día de hoy como uno de los más bonitos en los que he podido participar en reconocimiento a personas que han dado lo mejor por este punto.
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