El Consejo de la Juventud de Castilla y León (CJCyL) ha reclamado la puesta en marcha de políticas públicas y medidas que favorezcan la inserción laboral y el arraigo en la Comunidad y ha alertado de un "desajuste" entre formación y demanda laboral, ya que sólo el 15 por ciento de las empresas demandan universitarios frente a un 33 por ciento de jóvenes con carrera.
El Consejo de la Juventud de Castilla y León (CJCyL) ha alertado sobre el desajuste entre la formación que reciben los jóvenes y las necesidades del mercado laboral. Según datos presentados, el 33% de los jóvenes encuestados ha finalizado estudios universitarios, mientras que solo el 15% de las empresas busca este perfil en sus contrataciones. La mayoría de las ofertas laborales se centran en titulaciones de ESO y formación profesional, que representan un 70% de la demanda. Este desajuste genera dificultades para que los jóvenes encuentren empleos acordes a su formación y expectativas. Las empresas destacan la falta de experiencia práctica como el principal obstáculo para la incorporación de jóvenes al mercado laboral, un hecho que también es reconocido por el 63% de los jóvenes. El CJCyL reclama políticas públicas que optimicen la conexión entre educación y empleo, enfatizando la necesidad de facilitar la transición hacia el mercado laboral sin exigir experiencia previa.
Transcripciones
Existe una diferencia significativa, como bien ha mencionado Enrique, entre la formación que tiene la juventud y los perfiles que actualmente están demandando el tejido empresarial.
Los datos muestran que un 33% de las personas jóvenes encuestadas han finalizado sus estudios universitarios, mientras que únicamente un 15% de las empresas señalan este nivel formativo como lo más habitual en sus contrataciones.
Por el contrario, la demanda se fija más en la ESO, formación profesional de grado medio, grado superior, que representan un 70% de los perfiles demandados. Entonces, este dato no significa que existan demasiados jóvenes universitarios, sino significa que debemos seguir avanzando hacia una mejor conexión entre el sistema educativo, la orientación profesional y necesidades reales del mercado laboral.
Una parte importante de la juventud sigue encontrando dificultades para acceder a empleos acordes con su nivel de formación, sus expectativas profesionales y sus proyectos de vida.
Las empresas son muy claras. El 97% identifica la falta de experiencia práctica como el principal aspecto a mejorar de las personas jóvenes que acceden al mercado laboral. Y la juventud también es muy clara. El 63% considera que la falta de experiencia laboral es la principal barrera para encontrar empleo.
La experiencia es hoy una de las principales barreras de entrada al empleo y esta situación nos obliga a reflexionar. No podemos seguir pidiendo experiencia a quienes todavía no han tenido la oportunidad de adquirirla. No podemos aceptar que la primera experiencia laboral sea precisamente el requisito para conseguir la oportunidad.
Por ello, resulta imprescindible reforzar los mecanismos que faciliten una transición real entre la formación y el empleo.
Existe una diferencia significativa, como bien ha mencionado Enrique, entre la formación que tiene la juventud y los perfiles que actualmente están demandando el tejido empresarial.
Los datos muestran que un 33% de las personas jóvenes encuestadas han finalizado sus estudios universitarios, mientras que únicamente un 15% de las empresas señalan este nivel formativo como lo más habitual en sus contrataciones.
Por el contrario, la demanda se fija más en la ESO, formación profesional de grado medio, grado superior, que representan un 70% de los perfiles demandados. Entonces, este dato no significa que existan demasiados jóvenes universitarios, sino significa que debemos seguir avanzando hacia una mejor conexión entre el sistema educativo, la orientación profesional y necesidades reales del mercado laboral.
Una parte importante de la juventud sigue encontrando dificultades para acceder a empleos acordes con su nivel de formación, sus expectativas profesionales y sus proyectos de vida.
Las empresas son muy claras. El 97% identifica la falta de experiencia práctica como el principal aspecto a mejorar de las personas jóvenes que acceden al mercado laboral. Y la juventud también es muy clara. El 63% considera que la falta de experiencia laboral es la principal barrera para encontrar empleo.
La experiencia es hoy una de las principales barreras de entrada al empleo y esta situación nos obliga a reflexionar. No podemos seguir pidiendo experiencia a quienes todavía no han tenido la oportunidad de adquirirla. No podemos aceptar que la primera experiencia laboral sea precisamente el requisito para conseguir la oportunidad.
Por ello, resulta imprescindible reforzar los mecanismos que faciliten una transición real entre la formación y el empleo.
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