El Cementerio Municipal de Logroño cuenta ya con su nueva zona perinatal, con 24 espacios en seis columbarios
El Cementerio Municipal de Logroño ha inaugurado una nueva zona perinatal destinada a bebés que no han nacido o que han fallecido poco después de su nacimiento. Este espacio, impulsado por la concejal Laura Rivas y la Asociación Colibri, busca proporcionar un lugar sereno y respetuoso para que las familias puedan despedirse de sus bebés. La zona cuenta con 24 espacios en seis columbarios y es un recurso que responde a la necesidad de muchas familias que han vivido esta dolorosa experiencia y que carecían de un lugar apropiado en la ciudad. La iniciativa también permite la ampliación de la zona en el futuro, atendiendo a las necesidades de la comunidad. Este proyecto es un paso significativo hacia la sensibilización y el apoyo a las familias en situaciones perinatales, alineándose con iniciativas similares en otras ciudades como Vitoria y Barcelona, y refleja la importancia de abordar estos temas con empatía y compromiso social.
Transcripciones
Estamos ante un nuevo recurso, no es un recurso cualquiera, no es un espacio cualquiera, es un espacio que tiene, por decirlo así, su historia y, si me lo permiten, su intrahistoria.
La denominación es un espacio de las situaciones perinatales, es decir, bebés que no hayan nacido, bebés que lleven poco tiempo de vida y que desafortunadamente hayan fallecido. Esa es una realidad que está más presente de lo que cabía imaginar. Hay dos personas que hoy nos acompañan que han hecho posible, precisamente que han sido en cierto modo el detonante de que hoy estemos aquí y que esto haya tomado forma.
Pero también nos acompaña una asociación que está en constitución que se llama Colibri, que agrupa a diferentes personas, a diferentes familias, parejas, que atraviesan por esta situación y que echaban de menos un recurso aquí en esta ciudad y concretamente en el cementerio de Logroño.
Así que con todo ese proceso, Laura Rivas, como concejal del área de cementerios y responsable de este tema, ha impulsado un proyecto que es el que no está aquí. Un espacio para poder despedirse de aquellos bebecitos, por decirlo así, que no han podido continuar viviendo y que tienen que encontrar también un espacio para la despedida serena, la despedida tranquila, a modo y manera de como ya se está haciendo en algunos sitios, en algunas ciudades de nuestro entorno, concretamente en Vitoria, en Barcelona, probablemente sea el fenómeno más extenso en ese sentido, y hoy lo hacemos aquí en Logroño.
Quiero agradecer evidentemente a la empresa que lo ha hecho posible, que nos acompaña, que es Calleja, a las unidades de arquitectura, que también nos acompañan y quiero también subrayar la paciencia que han tenido Sergio, Carolina, que así se llaman, las personas, la pareja que lo ha impulsado y la Asociación Colibri que también nos acompaña.
Y también la perseverancia, en este caso de Laura Rivas, porque esto es una tarea para el que parece que a veces en política no se encuentra el tiempo y la sensibilidad necesaria para abordarlo.
Hoy estamos en cierto modo de enhorabuena y ya van a tener estas personas, estas familias van a tener su espacio, que inicialmente es para 24 bebecitos, que así se llaman, por decirlo de una manera coloquial, 24, con la posibilidad de que incluso pueda ser ampliable con un número en la zona más o menos perimetral que nos acompaña que pueda ir creciendo.
Inicialmente llegaríamos hasta los ocho días de vida, los bebés que puedan ser aquí enterrados y la posibilidad de que incluso puedan darse situaciones en las que los bebés puedan haber vivido un poco más y también puedan enterrarse.
Estamos ante un nuevo recurso, no es un recurso cualquiera, no es un espacio cualquiera, es un espacio que tiene, por decirlo así, su historia y, si me lo permiten, su intrahistoria.
La denominación es un espacio de las situaciones perinatales, es decir, bebés que no hayan nacido, bebés que lleven poco tiempo de vida y que desafortunadamente hayan fallecido. Esa es una realidad que está más presente de lo que cabía imaginar. Hay dos personas que hoy nos acompañan que han hecho posible, precisamente que han sido en cierto modo el detonante de que hoy estemos aquí y que esto haya tomado forma.
Pero también nos acompaña una asociación que está en constitución que se llama Colibri, que agrupa a diferentes personas, a diferentes familias, parejas, que atraviesan por esta situación y que echaban de menos un recurso aquí en esta ciudad y concretamente en el cementerio de Logroño.
Así que con todo ese proceso, Laura Rivas, como concejal del área de cementerios y responsable de este tema, ha impulsado un proyecto que es el que no está aquí. Un espacio para poder despedirse de aquellos bebecitos, por decirlo así, que no han podido continuar viviendo y que tienen que encontrar también un espacio para la despedida serena, la despedida tranquila, a modo y manera de como ya se está haciendo en algunos sitios, en algunas ciudades de nuestro entorno, concretamente en Vitoria, en Barcelona, probablemente sea el fenómeno más extenso en ese sentido, y hoy lo hacemos aquí en Logroño.
Quiero agradecer evidentemente a la empresa que lo ha hecho posible, que nos acompaña, que es Calleja, a las unidades de arquitectura, que también nos acompañan y quiero también subrayar la paciencia que han tenido Sergio, Carolina, que así se llaman, las personas, la pareja que lo ha impulsado y la Asociación Colibri que también nos acompaña.
Y también la perseverancia, en este caso de Laura Rivas, porque esto es una tarea para el que parece que a veces en política no se encuentra el tiempo y la sensibilidad necesaria para abordarlo.
Hoy estamos en cierto modo de enhorabuena y ya van a tener estas personas, estas familias van a tener su espacio, que inicialmente es para 24 bebecitos, que así se llaman, por decirlo de una manera coloquial, 24, con la posibilidad de que incluso pueda ser ampliable con un número en la zona más o menos perimetral que nos acompaña que pueda ir creciendo.
Inicialmente llegaríamos hasta los ocho días de vida, los bebés que puedan ser aquí enterrados y la posibilidad de que incluso puedan darse situaciones en las que los bebés puedan haber vivido un poco más y también puedan enterrarse.
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