Declaraciones del Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, que ha presidido el acto de inauguración del nuevo centro penitenciario de Zubieta, en Donostia (Gipuzkoa), donde ha asegurado que "la transferencia de las competencias penitenciarias a Euskadi" fue un "un hito en la gestión de la reinserción en España".
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, inauguró el nuevo centro penitenciario de Zubieta en Donostia, destacando que la transferencia de competencias penitenciarias a Euskadi es un hito en la gestión de la reinserción social. Este nuevo centro, que sustituye al obsoleto Martutene, responde a necesidades urbanísticas y medioambientales de la ciudad. Con una inversión de más de 80 millones de euros, la instalación prioriza la reeducación y sostenibilidad, alineándose con la Agenda 2030. Grande-Marlaska subrayó que la memoria de víctimas del terrorismo, como los tres funcionarios asesinados, es un recordatorio del compromiso con los derechos y libertades. La gestión penitenciaria por parte de la Administración vasca permitirá un enfoque más cercano a la comunidad y fomentará la reinserción de los reclusos, mediante programas de educación y capacitación laboral, contribuyendo a la reducción de la reincidencia delictiva.
Transcripciones
Egunon gustioin, lendagari, ya un andreok, unkigarria da, plaka hau ikastea edifizionen patioan, sereneta plaka berdinak, gogoratzen zuen martutenen, espetxe administración alco, iru funcionari etagatik asesinatuak.
Me conmuebe saber que la memoria de Angel Jesús, José Ramón y Francisco Javier, sigue viva en este nuevo centro de Zubieta, como testimonio que nos recuerda que, pese a aquella violencia irracional, la institución penitenciaria y sus trabajadores se mantuvieron firmes, como ha recordado la consejera, en la defensa de nuestros derechos y libertades.
La memoria de estos tres servidores públicos, de todas las víctimas del terrorismo, nos ayuda, sin duda alguna, a calibrar la fortaleza de nuestro sistema democrático, que, apoyado en su recuerdo, ha aprendido a superar cualquier ataque.
Por eso, entiendo esta inauguración como un homenaje a las víctimas del terrorismo y un acto también de reafirmación democrática, porque este centro, sin duda alguna, mejora de manera significativa la calidad de nuestro sistema penitenciario, lo que revela los verdaderos compromisos éticos y jurídicos de nuestra democracia.
Fueron dos las razones básicas que en su día nos impulsaron a sustituir el centro penitenciario de Martutene. La primera tiene que ver con nuestra política penitenciaria. Construida Martutene en 1948, como se ha recordado, la prisión fue concebida la de Martutene con un único objetivo, garantizar la custodia, el encierro del condenado.
Es un diseño arquitectónico evidentemente obsoleto que hoy sabemos equivocado y de imposible adaptación a nuestro moderno modelo penitenciario, en el que la prioridad es cumplir sin duda alguna el mandato constitucional del artículo 25.2 de nuestra Constitución, la reinserción social.
Además, Martutene ha sido fagocitada, y lo sabéis bien, y aquí está vuestro alcalde, por el crecimiento de la ciudad. Esa es la segunda razón, porque su desaparición permite, sin duda alguna, también acometer la planificación urbanística necesaria para dar respuesta a dos perentorias necesidades de la urbe donostiara.
En primer lugar, el derribo de Martutene libera un espacio estratégico para el desarrollo del barrio en el que se encuentra ubicada, crecimiento que incluye la edificación de nuevas viviendas de acuciante necesidad.
Es este, sin duda alguna, un proyecto clave que ha sido promovido de manera conjunta por el Gobierno vasco, el Ayuntamiento Donostiarra y el Gobierno central, y que sería imposible de ejecutar mientras los muros de la cárcel estuvieran en pie.
La segunda necesidad de la ciudad está relacionada con el factor medioambiental y de seguridad, porque ese territorio de la vega baja del río Urumea necesita obras hidráulicas vitales, algunas de las cuales serán inviables mientras esta infraestructura penitenciaria permaneciese inamovible en el epicentro de la zona.
Lendakari, consejera, traigo a colación estos antecedentes porque el acto que hoy celebramos es la prueba de que nuestro modelo penitenciario para cumplir ese mandato constitucional que antes indiqué mantiene una actitud de compromiso y colaboración con el entorno social en el que se insertan sus infraestructuras.
Estos son los elementos que nos han traído hasta aquí a la inauguración de una de las cárceles de los centros penitenciarios más modernos de España. Con una inversión que ha superado en su conjunto los 80 millones de euros, el pasado mes de abril fue oficial la entrega de este inmueble al Gobierno vasco, del que me limitaré a destacar de esta infraestructura dos aspectos.
En primer lugar, es un edificio diseñado para cumplir el mandato constitucional y facilitar la reeducación y reinserción social de las personas que aquí cumplan penas privativas de libertad.
Y también es un diseño donde desde sus inicios comprometido siempre con el objeto del desarrollo sostenible de la Agenda 2030 y que ofrece un altísimo nivel de sostenibilidad y eficiencia energética.
Cuando presentamos este proyecto en diciembre de 2020, y se lo recordaba esta mañana a la consejera, no faltaron las críticas por acometer una iniciativa de esta envergadura que antes o después acabaría en manos de la Administración vasca.
Quienes así piensan tienen, a mi forma de ver y del Gobierno, una concepción equivocada del servicio público, en la que prima el rédito político obtenido por los gestores sobre el interés general de la ciudadanía.
Y entendemos que es un error, no por extendido, menos grave. Como he explicado al principio, la sustitución de Martutene por un nuevo centro era imprescindible tanto para nuestro sistema penitenciario como para la ciudad de Donostia, San Sebastián.
Por eso, pusimos en marcha la construcción de este nuevo inmueble y lo hicimos consciente de que apenas unos meses después, iba a producirse lo que considero un hito en la gestión de la reinserción en España, la transferencia de las competencias penitenciarias a Euskadi, efectiva desde octubre de 2021, momento en el que esta comunidad se convirtió la segunda en recibirlas tras Cataluña.
Considero que esta transferencia competencial es un hito en la gestión de la reinserción de las personas privadas de libertad. La Administración autonómica más cercana tiene la oportunidad de aplicar un modelo de proximidad ajustado a los recursos y a las instituciones existentes en el territorio y que son colaboradoras necesarias.
Al gestionar la Administración vasca, sus propias cárceles de Zabaya, Basauri y ahora Zubieta, el sistema potencia el arraigo social y familiar de las personas privadas de libertad, que conservan sus vínculos afectivos y que es un factor absolutamente relevante para el éxito del posterior abandono de la actividad delictiva.
La reinserción penitenciaria y la colaboración institucional, sin duda alguna, son claves para evitar la reincidencia en el delito. El éxito de este proceso depende de un enfoque multidisciplinar y de una transición efectiva desde el encarcelamiento hasta el reingreso en la comunidad. La rehabilitación no se logra solo con el encierro, ni mucho menos.
Requiere, como se ha recordado también por la consejera, programas de tratamiento, de educación, de capacitación laboral, de resocialización. En definitiva, concebidos desde una perspectiva no punitiva, sino de garantía de los derechos humanos. La importancia de ceder la gestión penitenciaria a las comunidades que así lo tienen establecido en su estatuto reside en que la prisión no puede funcionar de manera aislada al resto de la sociedad.
La colaboración entre la Administración penitenciaria y otras entidades cercanas es vital para evitar la ruptura social y mitigar los efectos negativos de la privación de libertad.
La coordinación entre las distintas instituciones públicas implicadas y de estas con las organizaciones y fundaciones del tercer sector garantiza, sin duda alguna, un seguimiento desde el cumplimiento de la condena hasta la reinserción y reduce sustancialmente los riesgos de reincidencia delictiva.
Amaitseko Administrazio Público Guztien, Kolaborazio Beharrezkoan, Iardutzen dut elkar errespetutik, bultxatu eta gauzatseko erritarren interes Orokorari erantzuna ematen dioten politikak.
Eta gure elburun aguzia, izan behar denez, pertsona guztien bizitza, Obetxera laguntzen dute. Es que recasco.
Egunon gustioin, lendagari, ya un andreok, unkigarria da, plaka hau ikastea edifizionen patioan, sereneta plaka berdinak, gogoratzen zuen martutenen, espetxe administración alco, iru funcionari etagatik asesinatuak.
Me conmuebe saber que la memoria de Angel Jesús, José Ramón y Francisco Javier, sigue viva en este nuevo centro de Zubieta, como testimonio que nos recuerda que, pese a aquella violencia irracional, la institución penitenciaria y sus trabajadores se mantuvieron firmes, como ha recordado la consejera, en la defensa de nuestros derechos y libertades.
La memoria de estos tres servidores públicos, de todas las víctimas del terrorismo, nos ayuda, sin duda alguna, a calibrar la fortaleza de nuestro sistema democrático, que, apoyado en su recuerdo, ha aprendido a superar cualquier ataque.
Por eso, entiendo esta inauguración como un homenaje a las víctimas del terrorismo y un acto también de reafirmación democrática, porque este centro, sin duda alguna, mejora de manera significativa la calidad de nuestro sistema penitenciario, lo que revela los verdaderos compromisos éticos y jurídicos de nuestra democracia.
Fueron dos las razones básicas que en su día nos impulsaron a sustituir el centro penitenciario de Martutene. La primera tiene que ver con nuestra política penitenciaria. Construida Martutene en 1948, como se ha recordado, la prisión fue concebida la de Martutene con un único objetivo, garantizar la custodia, el encierro del condenado.
Es un diseño arquitectónico evidentemente obsoleto que hoy sabemos equivocado y de imposible adaptación a nuestro moderno modelo penitenciario, en el que la prioridad es cumplir sin duda alguna el mandato constitucional del artículo 25.2 de nuestra Constitución, la reinserción social.
Además, Martutene ha sido fagocitada, y lo sabéis bien, y aquí está vuestro alcalde, por el crecimiento de la ciudad. Esa es la segunda razón, porque su desaparición permite, sin duda alguna, también acometer la planificación urbanística necesaria para dar respuesta a dos perentorias necesidades de la urbe donostiara.
En primer lugar, el derribo de Martutene libera un espacio estratégico para el desarrollo del barrio en el que se encuentra ubicada, crecimiento que incluye la edificación de nuevas viviendas de acuciante necesidad.
Es este, sin duda alguna, un proyecto clave que ha sido promovido de manera conjunta por el Gobierno vasco, el Ayuntamiento Donostiarra y el Gobierno central, y que sería imposible de ejecutar mientras los muros de la cárcel estuvieran en pie.
La segunda necesidad de la ciudad está relacionada con el factor medioambiental y de seguridad, porque ese territorio de la vega baja del río Urumea necesita obras hidráulicas vitales, algunas de las cuales serán inviables mientras esta infraestructura penitenciaria permaneciese inamovible en el epicentro de la zona.
Lendakari, consejera, traigo a colación estos antecedentes porque el acto que hoy celebramos es la prueba de que nuestro modelo penitenciario para cumplir ese mandato constitucional que antes indiqué mantiene una actitud de compromiso y colaboración con el entorno social en el que se insertan sus infraestructuras.
Estos son los elementos que nos han traído hasta aquí a la inauguración de una de las cárceles de los centros penitenciarios más modernos de España. Con una inversión que ha superado en su conjunto los 80 millones de euros, el pasado mes de abril fue oficial la entrega de este inmueble al Gobierno vasco, del que me limitaré a destacar de esta infraestructura dos aspectos.
En primer lugar, es un edificio diseñado para cumplir el mandato constitucional y facilitar la reeducación y reinserción social de las personas que aquí cumplan penas privativas de libertad.
Y también es un diseño donde desde sus inicios comprometido siempre con el objeto del desarrollo sostenible de la Agenda 2030 y que ofrece un altísimo nivel de sostenibilidad y eficiencia energética.
Cuando presentamos este proyecto en diciembre de 2020, y se lo recordaba esta mañana a la consejera, no faltaron las críticas por acometer una iniciativa de esta envergadura que antes o después acabaría en manos de la Administración vasca.
Quienes así piensan tienen, a mi forma de ver y del Gobierno, una concepción equivocada del servicio público, en la que prima el rédito político obtenido por los gestores sobre el interés general de la ciudadanía.
Y entendemos que es un error, no por extendido, menos grave. Como he explicado al principio, la sustitución de Martutene por un nuevo centro era imprescindible tanto para nuestro sistema penitenciario como para la ciudad de Donostia, San Sebastián.
Por eso, pusimos en marcha la construcción de este nuevo inmueble y lo hicimos consciente de que apenas unos meses después, iba a producirse lo que considero un hito en la gestión de la reinserción en España, la transferencia de las competencias penitenciarias a Euskadi, efectiva desde octubre de 2021, momento en el que esta comunidad se convirtió la segunda en recibirlas tras Cataluña.
Considero que esta transferencia competencial es un hito en la gestión de la reinserción de las personas privadas de libertad. La Administración autonómica más cercana tiene la oportunidad de aplicar un modelo de proximidad ajustado a los recursos y a las instituciones existentes en el territorio y que son colaboradoras necesarias.
Al gestionar la Administración vasca, sus propias cárceles de Zabaya, Basauri y ahora Zubieta, el sistema potencia el arraigo social y familiar de las personas privadas de libertad, que conservan sus vínculos afectivos y que es un factor absolutamente relevante para el éxito del posterior abandono de la actividad delictiva.
La reinserción penitenciaria y la colaboración institucional, sin duda alguna, son claves para evitar la reincidencia en el delito. El éxito de este proceso depende de un enfoque multidisciplinar y de una transición efectiva desde el encarcelamiento hasta el reingreso en la comunidad. La rehabilitación no se logra solo con el encierro, ni mucho menos.
Requiere, como se ha recordado también por la consejera, programas de tratamiento, de educación, de capacitación laboral, de resocialización. En definitiva, concebidos desde una perspectiva no punitiva, sino de garantía de los derechos humanos. La importancia de ceder la gestión penitenciaria a las comunidades que así lo tienen establecido en su estatuto reside en que la prisión no puede funcionar de manera aislada al resto de la sociedad.
La colaboración entre la Administración penitenciaria y otras entidades cercanas es vital para evitar la ruptura social y mitigar los efectos negativos de la privación de libertad.
La coordinación entre las distintas instituciones públicas implicadas y de estas con las organizaciones y fundaciones del tercer sector garantiza, sin duda alguna, un seguimiento desde el cumplimiento de la condena hasta la reinserción y reduce sustancialmente los riesgos de reincidencia delictiva.
Amaitseko Administrazio Público Guztien, Kolaborazio Beharrezkoan, Iardutzen dut elkar errespetutik, bultxatu eta gauzatseko erritarren interes Orokorari erantzuna ematen dioten politikak.
Eta gure elburun aguzia, izan behar denez, pertsona guztien bizitza, Obetxera laguntzen dute. Es que recasco.
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