El cardenal arzobispo de Madrid y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), José Cobo, ha asegurado que el Papa León XIV no viaja a España ni para "hacer política" ni para "quitarle votos a nadie".
El cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, ha declarado que el Papa no viajará a España con intenciones políticas ni para influir en las elecciones. En su intervención, Cobo enfatizó que el Papa y la Iglesia buscan ofrecer un horizonte de trascendencia y bien común, promoviendo la dignidad y los derechos humanos en el contexto de la migración. Esta problemática no debe ser abordada únicamente desde la perspectiva política, sino entendida como un reto social que afecta a la construcción de sociedades europeas. Cobo subrayó la necesidad de reconocer a los migrantes como nuevos ciudadanos que ya forman parte de nuestras comunidades y de reflexionar sobre cómo se deben gestionar las fronteras de Europa. El cardenal concluyó que la Iglesia invita a mirar la migración con una perspectiva más amplia, más allá de la confrontación política, buscando respuestas basadas en la justicia y la caridad.
Transcripciones
No, el Papa no va a ir contra nadie, porque la Iglesia y el Papa no van a decir nada contra nadie.
O sea, el Papa no viene ni a hacer política, ni el Papa viene a llevarse votos de nadie, ni a quitarle votos a nadie.
Esa es una pretensión del Papa.
El Papa, como toda la Iglesia, lo que quiere dar es un horizonte.
Y un horizonte con la tradición que tiene la Iglesia.
La Iglesia siempre da un horizonte de alzar la mirada y un horizonte de trascendencia.
y desde ahí lo que va a invitar el Papa es a mirar la experiencia de la migración, que es un fenómeno de nuestros tiempos, nos guste o no, que es una forma de constitución en la que se están haciendo nuestras sociedades, nos guste o no, y el Papa lo que va a presentar, lo que lleva presentando la Iglesia desde hace mucho tiempo, o sea, afrontar esta realidad desde lo que significa el bien común, lo que significa la dignidad de las personas y de lo que significa la verdad, la justicia y la caridad, que es lo nuestro.
Pero no es para enfrentarse a nadie en ningún momento.
Es para alzar un poquito la mirada.
El problema de la migración no es solo un problema político.
Es un problema de derechos humanos.
Es un problema de dignidad.
Es un problema de reconocer a las personas.
Y quizá a veces lo vemos simplemente en si este entra o este no entra.
Y el problema de la migración es mucho mayor.
El problema de la migración supone cómo Europa construye sus fronteras, no solo España, y cómo podemos hablar de un pacto global.
El problema de la migración se trata en qué hacemos con los nuevos ciudadanos, digo nuevos ciudadanos, que ya están viviendo con nosotros y que son los que les hemos encomendado a nuestros hijos, a nuestros padres, al cuidado, quiero decir, los que están.
Y el problema de la migración es que hacemos con aquellos que vienen huyendo de horrores de países cercanos.
Son respuestas diversas, pero que hay que mirarlas con otros ojos.
Y luego diremos a los políticos, mirarlos, hacer política, pero nosotros diremos, pero desde aquí, por favor.
Pero eso no quiere decir que digamos esta es buena y esta es mala.
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No, el Papa no va a ir contra nadie, porque la Iglesia y el Papa no van a decir nada contra nadie. O sea, el Papa no viene ni a hacer política, ni el Papa viene a llevarse votos de nadie, ni a quitarle votos a nadie. Esa es una pretensión del Papa. El Papa, como toda la Iglesia, lo que quiere dar es un horizonte.
Y un horizonte con la tradición que tiene la Iglesia. La Iglesia siempre da un horizonte de alzar la mirada y un horizonte de trascendencia. y desde ahí lo que va a invitar el Papa es a mirar la experiencia de la migración, que es un fenómeno de nuestros tiempos, nos guste o no, que es una forma de constitución en la que se están haciendo nuestras sociedades, nos guste o no, y el Papa lo que va a presentar, lo que lleva presentando la Iglesia desde hace mucho tiempo, o sea, afrontar esta realidad desde lo que significa el bien común, lo que significa la dignidad de las personas y de lo que significa la verdad, la justicia y la caridad, que es lo nuestro.
Pero no es para enfrentarse a nadie en ningún momento. Es para alzar un poquito la mirada. El problema de la migración no es solo un problema político. Es un problema de derechos humanos. Es un problema de dignidad. Es un problema de reconocer a las personas. Y quizá a veces lo vemos simplemente en si este entra o este no entra.
Y el problema de la migración es mucho mayor. El problema de la migración supone cómo Europa construye sus fronteras, no solo España, y cómo podemos hablar de un pacto global. El problema de la migración se trata en qué hacemos con los nuevos ciudadanos, digo nuevos ciudadanos, que ya están viviendo con nosotros y que son los que les hemos encomendado a nuestros hijos, a nuestros padres, al cuidado, quiero decir, los que están.
Y el problema de la migración es que hacemos con aquellos que vienen huyendo de horrores de países cercanos. Son respuestas diversas, pero que hay que mirarlas con otros ojos. Y luego diremos a los políticos, mirarlos, hacer política, pero nosotros diremos, pero desde aquí, por favor. Pero eso no quiere decir que digamos esta es buena y esta es mala.
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