Javier Colomina, representante especial del secretario general de la OTAN para la Vecindad Sur y subsecretario general adjunto de la OTAN para Asuntos Políticos y Política de Seguridad, ha reflexionado acerca de la guerra en Ucrania, reivindicando su "posición sólida" con el país. "Mientras Ucrania busca la paz, Rusia no muestra señales de detenerse", ha señalado.
En la cumbre de La Haya, la OTAN reafirmó su firme apoyo a Ucrania, destacando la necesidad de que el país pueda defenderse de Rusia y estar preparado para futuras negociaciones de paz. Javier Colomina, representante especial de la OTAN, subrayó que, mientras Ucrania busca la paz, Rusia no muestra intención de detenerse, lo que hace necesario aumentar la presión sobre el Kremlin para llevar a Putin a la mesa de negociaciones. La guerra en Ucrania tiene consecuencias globales, ya que Rusia depende de aliados como Corea del Norte y China. El apoyo militar a Ucrania es coordinado por los aliados europeos y Canadá, y se ha implementado un proceso de compra de armamento que ha beneficiado significativamente a las capacidades defensivas ucranianas. Colomina también destacó el aprendizaje mutuo entre Ucrania y la OTAN, enfatizando las innovaciones y la resistencia del país en el campo de batalla.
Transcripciones
Por último y en tercer lugar, en la cumbre de la Haya también reafirmamos el apoyo de la OTAN a Ucrania, para que pueda defenderse de Rusia en el presente, estar en una posición sólida para cualquier negociación de paz y poder disuadir cualquier agresión rusa en el futuro.
Todos deseamos que la guerra termine lo antes posible y por eso hemos apoyado desde el principio el proceso negociador liderado por Estados Unidos.
Pero mientras Ucrania busca la paz, Rusia no ha mostrado ninguna intención de detenerse.
Aumentar la presión sobre Rusia sigue siendo hoy la única manera de llevar a Putin a la mesa de negociaciones con el fin de alcanzar una paz justa y duradera.
El resultado de esta guerra tendrá sin duda consecuencias de gran alcance.
Rusia depende de las tropas, las armas y las municiones de Corea del Norte, así como de la tecnología de doble uso de China y el apoyo de otros actores facilitadores como Irán.
Esto ilustra los estrechos vínculos entre la seguridad euroatlántica y la global.
Permitir que Rusia triunfe en Ucrania fortalecerá a sus aliados y tendrá repercusiones mundiales más allá de Ucrania y de la zona euroatlántica.
Los aliados europeos y Canadá están ahora a la cabeza del apoyo militar a Ucrania.
Gran parte de ese apoyo se coordina a través de nuestro mando en Wiesbaden, NATO Security Assistance and Training for Ukraine, en SATU, son las siglas británicas.
También se ha establecido un proceso de compra de armamentos llamado Pearl, a través del cual se ha suministrado a día de hoy el 75% de los misiles para las baterías Patriot que utiliza Ucrania y el 90% de los misiles que utiliza en otros sistemas de defensa aéreos.
Nuestra colaboración con Ucrania es, además, bidireccional.
Nadie conoce mejor que Ucrania las capacidades militares rusas, cómo hacer frente a la guerra con drones, cómo innovar y producir lo que se necesita urgentemente en el campo de batalla y cómo mantener la residencia social.
Tenemos, sin duda, mucho que aprender de Ucrania.
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Por último y en tercer lugar, en la cumbre de la Haya también reafirmamos el apoyo de la OTAN a Ucrania, para que pueda defenderse de Rusia en el presente, estar en una posición sólida para cualquier negociación de paz y poder disuadir cualquier agresión rusa en el futuro.
Todos deseamos que la guerra termine lo antes posible y por eso hemos apoyado desde el principio el proceso negociador liderado por Estados Unidos. Pero mientras Ucrania busca la paz, Rusia no ha mostrado ninguna intención de detenerse. Aumentar la presión sobre Rusia sigue siendo hoy la única manera de llevar a Putin a la mesa de negociaciones con el fin de alcanzar una paz justa y duradera.
El resultado de esta guerra tendrá sin duda consecuencias de gran alcance. Rusia depende de las tropas, las armas y las municiones de Corea del Norte, así como de la tecnología de doble uso de China y el apoyo de otros actores facilitadores como Irán. Esto ilustra los estrechos vínculos entre la seguridad euroatlántica y la global.
Permitir que Rusia triunfe en Ucrania fortalecerá a sus aliados y tendrá repercusiones mundiales más allá de Ucrania y de la zona euroatlántica. Los aliados europeos y Canadá están ahora a la cabeza del apoyo militar a Ucrania. Gran parte de ese apoyo se coordina a través de nuestro mando en Wiesbaden, NATO Security Assistance and Training for Ukraine, en SATU, son las siglas británicas.
También se ha establecido un proceso de compra de armamentos llamado Pearl, a través del cual se ha suministrado a día de hoy el 75% de los misiles para las baterías Patriot que utiliza Ucrania y el 90% de los misiles que utiliza en otros sistemas de defensa aéreos.
Nuestra colaboración con Ucrania es, además, bidireccional. Nadie conoce mejor que Ucrania las capacidades militares rusas, cómo hacer frente a la guerra con drones, cómo innovar y producir lo que se necesita urgentemente en el campo de batalla y cómo mantener la residencia social.
Tenemos, sin duda, mucho que aprender de Ucrania.
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