El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha afirmado que la Unión Europea "no debe resignarse a una 'realpolitik' mal entendida" ante el actual contexto internacional, y ha pedido más integración europea, ya que considera que es sinónimo de paz.
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La integración europea es sinónimo de bienestar, de paz, de prosperidad.
Lo fue para España desde su integración, lo es para todos los países que se han ido integrando en la Unión.
Europa no debe de resignarse a una realpolitik mal entendida.
Quienes apoyan la guerra, quienes aceptan el unilateralismo, quienes permiten que las voces de extrema derecha antieuropeas erosionen la fortaleza de nuestro proyecto común, van directamente contra los intereses de los españoles y de los europeos, directamente contra su bienestar.
El realismo europeo, ser verdaderamente realista hoy en Europa, lo que protege a nuestros ciudadanos, es el derecho internacional.
Es la Carta de las Naciones Unidas, es la defensa de los derechos humanos y de la paz, es evitar que la guerra se convierta en un instrumento más para conseguir objetivos de política exterior.
La alternativa, que nadie se engañe, no es entre un antiguo orden internacional y uno nuevo que estén haciendo.
La alternativa es entre el derecho internacional o la fuerza, entre la paz o la guerra como instrumento de acción exterior.
Y los europeos no podemos renunciar al derecho y a la paz porque eso sería renunciar a los mismos valores que dan sentido a nuestra unión, a los valores que nos mantienen unidos a los Estados europeos y que además se han convertido en un referente para la humanidad entera.
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La integración europea es sinónimo de bienestar, de paz, de prosperidad. Lo fue para España desde su integración, lo es para todos los países que se han ido integrando en la Unión. Europa no debe de resignarse a una realpolitik mal entendida. Quienes apoyan la guerra, quienes aceptan el unilateralismo, quienes permiten que las voces de extrema derecha antieuropeas erosionen la fortaleza de nuestro proyecto común, van directamente contra los intereses de los españoles y de los europeos, directamente contra su bienestar.
El realismo europeo, ser verdaderamente realista hoy en Europa, lo que protege a nuestros ciudadanos, es el derecho internacional. Es la Carta de las Naciones Unidas, es la defensa de los derechos humanos y de la paz, es evitar que la guerra se convierta en un instrumento más para conseguir objetivos de política exterior.
La alternativa, que nadie se engañe, no es entre un antiguo orden internacional y uno nuevo que estén haciendo. La alternativa es entre el derecho internacional o la fuerza, entre la paz o la guerra como instrumento de acción exterior. Y los europeos no podemos renunciar al derecho y a la paz porque eso sería renunciar a los mismos valores que dan sentido a nuestra unión, a los valores que nos mantienen unidos a los Estados europeos y que además se han convertido en un referente para la humanidad entera.
El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha defendido la integración europea como un pilar fundamental para el bienestar, la paz y la prosperidad, tanto para España como para el resto de países de la Unión Europea. En un contexto internacional complejo, ha hecho un llamado a no resignarse a una 'realpolitik' mal entendida, que favorece el unilateralismo y las voces de extrema derecha que amenazan el proyecto común europeo. Albares ha subrayado que el verdadero realismo en Europa debe basarse en el respeto al derecho internacional, la defensa de los derechos humanos y la paz, evitando que la guerra se convierta en un instrumento de política exterior. En este sentido, ha enfatizado que la alternativa no es entre antiguos y nuevos órdenes internacionales, sino entre el derecho y la fuerza, entre la paz y la guerra, instando a los europeos a no renunciar a los valores que fundamentan su unión y que son un referente mundial.
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