El PP-A ha criticado este martes que la vicepresidenta primera del Gobierno y secretaria general del PSOE-A, María Jesús Montero, sólo traiga "humo" a Andalucía y no ponga fin al "castigo" que se está produciendo con la red ferroviaria. En rueda de prensa, el secretario general del PP-A, Antonio Repullo, ha comenzado valorando los "magníficos resultados" del PP en las elecciones celebradas en Castilla y León el pasado domingo, lo que pone de manifiesto una vez más que este es el partido "en el que confían los españoles".
El secretario general del PP-A, Antonio Repullo, ha denunciado este martes que la vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, representa la continuidad de los peores años de gestión socialista en Andalucía. Durante una rueda de prensa, Repullo subrayó que Montero ha estado involucrada en diversos escándalos que marcan tanto el pasado como el presente del sanchismo, destacando su papel en la crisis sanitaria y otros incidentes de corrupción. Asimismo, criticó su negociación de una financiación que favorece a los socios del PSOE, lo que pone en riesgo la igualdad y el respeto que Andalucía merece. Repullo concluyó enfatizando que los andaluces han aprendido a confiar en sí mismos y abogan por un futuro basado en inversiones y transparencia, lejos de la tutela de gobiernos que no respetan sus necesidades y aspiraciones.
Transcripciones
En Andalucía lo que nos envía Sánchez es a una candidatura que trabaja infatigablemente para mantenerlo en el poder como sea.
Miren, en Montero se resumen todas las contradicciones.
Ella representa la vuelta a los peores años de la gestión socialista.
Porque Montero siempre ha estado en la foto de los grandes escándalos del pasado de Andalucía.
y ahora, en el presente, está en esos escándalos al nivel nacional del sanchismo.
Estuvo en una etapa marcada por la crisis sanitaria, por la FAFE, por lo ex, entre otros asuntos y ahora está en el corazón de un gobierno asediado por la sospecha, la degradación y la corrupción y ahí está al lado de Cerdán, de Ábalos, de La Fontanera o de su amigo el presidente de la SEPI.
Una Montero que se ha quemado las manos demasiadas veces.
Montero, no podemos olvidarlo, también es la que negocia una financiación hecha a medida de los socios dentistas que mantienen a Sánchez en la Moncloa.
Ahí hemos visto cómo ha llegado un compromiso por escrito de la cesión del IRPF.
Ha cedido la gestión de los rodalies con su correspondiente financiación.
Ha cerrado la ordinalidad.
Ha generado un consorcio de inversiones para ellos, para los independentistas.
En fin, los andaluces tenemos memoria, pero el orgullo de Andalucía, de una tierra que ha sabido inventarse, que ha aprendido a confiar en sí misma y que hoy no pide permiso para avanzar, está por encima de cualquier agravio.
Andalucía ya no necesita tutelar de nadie.
Andalucía solo quiere respeto, igualdad, inversiones y transparencia.
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En Andalucía lo que nos envía Sánchez es a una candidatura que trabaja infatigablemente para mantenerlo en el poder como sea. Miren, en Montero se resumen todas las contradicciones. Ella representa la vuelta a los peores años de la gestión socialista. Porque Montero siempre ha estado en la foto de los grandes escándalos del pasado de Andalucía.
y ahora, en el presente, está en esos escándalos al nivel nacional del sanchismo. Estuvo en una etapa marcada por la crisis sanitaria, por la FAFE, por lo ex, entre otros asuntos y ahora está en el corazón de un gobierno asediado por la sospecha, la degradación y la corrupción y ahí está al lado de Cerdán, de Ábalos, de La Fontanera o de su amigo el presidente de la SEPI.
Una Montero que se ha quemado las manos demasiadas veces. Montero, no podemos olvidarlo, también es la que negocia una financiación hecha a medida de los socios dentistas que mantienen a Sánchez en la Moncloa. Ahí hemos visto cómo ha llegado un compromiso por escrito de la cesión del IRPF.
Ha cedido la gestión de los rodalies con su correspondiente financiación. Ha cerrado la ordinalidad. Ha generado un consorcio de inversiones para ellos, para los independentistas. En fin, los andaluces tenemos memoria, pero el orgullo de Andalucía, de una tierra que ha sabido inventarse, que ha aprendido a confiar en sí misma y que hoy no pide permiso para avanzar, está por encima de cualquier agravio.
Andalucía ya no necesita tutelar de nadie. Andalucía solo quiere respeto, igualdad, inversiones y transparencia.
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