El presidente de Naturgy, Francisco Reynés, ha afirmado que como consecuencia de la guerra en Oriente Medio hay un 'shock' de oferta en la demanda energética y una subida de precios, pero que "en ningún caso ha pasado lo que pasó en la guerra de Ucrania".
El presidente de Naturgy, Francisco Reynés, ha resaltado que la tensión en el mercado energético derivada del conflicto en Oriente Medio está generando un 'shock' de oferta y, por ende, un aumento en los precios. A diferencia de la guerra de Ucrania, donde los precios se dispararon continuamente tras la invasión, el impacto del conflicto en Irán ha mostrado variaciones, con momentos de incertidumbre sobre la duración del conflicto. Esto se refleja en la evolución de los precios del gas y del petróleo en los mercados europeos. Reynés subrayó que el 40% de la energía que consume Asia depende del estrecho de Hormuz, lo que limita el suministro y provoca la necesidad de buscar fuentes alternativas. Esta situación contribuye a la presión sobre los precios de la energía, que se ven afectados por la incapacidad de satisfacer la demanda con los niveles de oferta actuales.
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Eso lo que hace es que pone una tensión importante en el mercado de la energía y sobre todo en los abastecimientos.
Y el segundo tiene que ver con los precios, como consecuencia, y esto no lo digo yo, lo dicen los libros de macroeconomía, como consecuencia de un shock de oferta hay una subida de precios.
En el caso del conflicto de Irán, el shock de precios ha sido diferente durante los días porque en ciertos momentos se ha descontado un conflicto prolongado, en otros momentos un conflicto corto.
Y eso podemos ir a las pantallas y podemos ver cómo han ido evolucionando los forwards del TTF, que es el grado de referencia en Europa del precio del gas, o los forwards del Brent, que es el del petróleo, como han habido subidas y bajadas.
En ningún caso ha pasado lo que pasó en la guerra de Ucrania, que es que desde el momento de la invasión, si te acuerdas, empezó a subir y no dejó de subir, entre otras cosas porque se descontaba estructuralmente un conflicto largo.
En el caso de Irán aún hay quien descuenta un conflicto más largo o un conflicto más corto y esto impacta obviamente en los precios.
Los precios tienen dos problemas.
El primer problema es que lo que está descontando es que con un shock de oferta hay una parte de la energía que iba a ir a Asia y que no va a poder llegar a Asia, porque el 40% de toda la energía en términos líquidos que reciba Asia, bien sea en gas natural licuado o bien sea en petróleo, pasa por Hormuz y, por lo tanto, tendrá que llegar energía de otros sitios.
Y eso lo que lleva es a un shock de oferta y a una subida de precios.
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Eso lo que hace es que pone una tensión importante en el mercado de la energía y sobre todo en los abastecimientos. Y el segundo tiene que ver con los precios, como consecuencia, y esto no lo digo yo, lo dicen los libros de macroeconomía, como consecuencia de un shock de oferta hay una subida de precios.
En el caso del conflicto de Irán, el shock de precios ha sido diferente durante los días porque en ciertos momentos se ha descontado un conflicto prolongado, en otros momentos un conflicto corto.
Y eso podemos ir a las pantallas y podemos ver cómo han ido evolucionando los forwards del TTF, que es el grado de referencia en Europa del precio del gas, o los forwards del Brent, que es el del petróleo, como han habido subidas y bajadas.
En ningún caso ha pasado lo que pasó en la guerra de Ucrania, que es que desde el momento de la invasión, si te acuerdas, empezó a subir y no dejó de subir, entre otras cosas porque se descontaba estructuralmente un conflicto largo.
En el caso de Irán aún hay quien descuenta un conflicto más largo o un conflicto más corto y esto impacta obviamente en los precios. Los precios tienen dos problemas. El primer problema es que lo que está descontando es que con un shock de oferta hay una parte de la energía que iba a ir a Asia y que no va a poder llegar a Asia, porque el 40% de toda la energía en términos líquidos que reciba Asia, bien sea en gas natural licuado o bien sea en petróleo, pasa por Hormuz y, por lo tanto, tendrá que llegar energía de otros sitios.
Y eso lo que lleva es a un shock de oferta y a una subida de precios.
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