El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha afirmado que la Y vasca está "en la recta final" y no hay obstáculos para concluirla en tres o cuatro años. Además, ha precisado que "la espinita clavada" con el TAV es Francia, pero cree que el actual ministro galo Philippe Tabarot apuesta por la continuidad en el país vecino de la infraestructura, que forma parte del Corredor europeo Atlántico.
El ministro de Transportes ha anunciado que la Y vasca se encuentra en la fase final de su construcción, con la infraestructura casi lista tras un periodo de tres a cuatro años de trabajo. Según el ministro, solo resta montar la vía, la catenaria y los sistemas de seguridad, así como definir los accesos a las ciudades. Destacó que no habrá obstáculos que impidan la finalización de la obra, tras desbloquear el último tramo en Arcaute. Sin embargo, expresó su preocupación por la cooperación con Francia, donde la inestabilidad política ha dificultado el avance del proyecto, resaltando la falta de continuidad en el ministerio de Transporte francés. A pesar de estos desafíos, confía en la voluntad del nuevo ministro francés, que podría facilitar el progreso del corredor europeo que representa la Y vasca, esencial para mejorar la conexión transfronteriza.
Transcripciones
Nosotros estamos ya en la recta final y no es ninguna frivolidad decirlo, ni es una maniobra política, anunciar que ya tenemos a punto la infraestructura, a punto, en términos de este tipo de grandes obras, hablamos de tres, cuatro años en el horizonte temporal, porque ya lo que nos queda es la superestructura, nos queda montar vía, nos queda montar catenaria y sistemas de seguridad, eso es lo que nos queda.
Y también nos queda, por supuesto, definir los accesos a las ciudades y en este caso tengo que decirles que hemos sido y vamos a ser tremendamente prácticos, por supuesto con diálogo con el territorio, pero el tren de alta velocidad no puede estar terminado y que los accesos a las ciudades sean el obstáculo para que el tren llegue.
Cuando digo que estamos en la fase final, es porque estoy plenamente convencido, ya no hay ningún, digamos, cuello de botella para que la Y vasca sea una realidad.
Cuanto antes, el último tramo que quedaba por definir, precisamente en esta tierra, el nudo de Arcaute, se desbloqueó.
Estamos ya con el proyecto y pronto lo tendremos terminado.
Y por tanto, no hay nada, nada que vaya a parar la obra.
También debo confesarles que la espinita clavada con la iría vasca no está a este lado de la frontera, sino que está al otro, en Francia, donde la cooperación no está siendo todo lo fluida que nos gustaría.
Es verdad que Francia tiene una situación política complicada.
Yo he conocido en mis dos años de ministro a cinco ministros de transporte franceses, incluso el último, Tabarot, con el que tengo una extraordinaria relación, tenemos alguna cosa en común, porque él fue criado en Alicante, es que incluso en el último tramo del mandato ha sido cesado y renombrado tres veces.
Esto hace muy complicado.
Si no hay continuidad es muy difícil, pero confío en su voluntad, creo que es un hombre decidido a dar un giro a las relaciones entre los dos lados de la frontera en materia de infraestructuras y creo que es una persona que va a cambiar el curso de las cosas y que va a apostar fuertemente por dar continuidad en Francia ya a ese corredor europeo que es la Y vasca que forma parte de ese corredor europeo, ¿no?.
Nosotros estamos ya en la recta final y no es ninguna frivolidad decirlo, ni es una maniobra política, anunciar que ya tenemos a punto la infraestructura, a punto, en términos de este tipo de grandes obras, hablamos de tres, cuatro años en el horizonte temporal, porque ya lo que nos queda es la superestructura, nos queda montar vía, nos queda montar catenaria y sistemas de seguridad, eso es lo que nos queda.
Y también nos queda, por supuesto, definir los accesos a las ciudades y en este caso tengo que decirles que hemos sido y vamos a ser tremendamente prácticos, por supuesto con diálogo con el territorio, pero el tren de alta velocidad no puede estar terminado y que los accesos a las ciudades sean el obstáculo para que el tren llegue.
Cuando digo que estamos en la fase final, es porque estoy plenamente convencido, ya no hay ningún, digamos, cuello de botella para que la Y vasca sea una realidad. Cuanto antes, el último tramo que quedaba por definir, precisamente en esta tierra, el nudo de Arcaute, se desbloqueó. Estamos ya con el proyecto y pronto lo tendremos terminado.
Y por tanto, no hay nada, nada que vaya a parar la obra. También debo confesarles que la espinita clavada con la iría vasca no está a este lado de la frontera, sino que está al otro, en Francia, donde la cooperación no está siendo todo lo fluida que nos gustaría.
Es verdad que Francia tiene una situación política complicada. Yo he conocido en mis dos años de ministro a cinco ministros de transporte franceses, incluso el último, Tabarot, con el que tengo una extraordinaria relación, tenemos alguna cosa en común, porque él fue criado en Alicante, es que incluso en el último tramo del mandato ha sido cesado y renombrado tres veces.
Esto hace muy complicado. Si no hay continuidad es muy difícil, pero confío en su voluntad, creo que es un hombre decidido a dar un giro a las relaciones entre los dos lados de la frontera en materia de infraestructuras y creo que es una persona que va a cambiar el curso de las cosas y que va a apostar fuertemente por dar continuidad en Francia ya a ese corredor europeo que es la Y vasca que forma parte de ese corredor europeo, ¿no?
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