La exposición itinerante 'Yo fui AGB' ha surgido del fenómeno viral en redes sociales que homenajea la educación general básica (EGB) en España. Con más de mil objetos recopilados desde su inicio hace 15 años, ofrece a los visitantes un recorrido por la infancia de varias generaciones, recreando ambientes emblemáticos como aulas, cocinas y quioscos de chucherías. La muestra atrae tanto a quienes vivieron esa época como a los más jóvenes, quienes pueden explorar cómo era la vida antes de la era digital. Los asistentes disfrutan de una experiencia didáctica y nostálgica, recordando momentos icónicos de programas de televisión y juegos de su infancia. Los visitantes no solo salen con sonrisas, sino que también contribuyen a la exposición, donando objetos que evocan su pasado, lo que permite que la muestra siga creciendo y evolucionando en cada ciudad que visita, convirtiéndose en un punto de encuentro cultural para familias y amigos.
Transcripciones
Jorge, ¿qué años tienes tú? Yo tengo 55. Sí, te lo sabes de sobra. Yo fui AGB, de pleno. ¿Cómo se te ocurrió esta exposición? Pues la exposición surgió a partir de Yo fui AGB. O sea, Yo fui AGB nació en las redes sociales, hizo un fenómeno viral, a partir de ahí se hicieron unos libros, que fueron bestsellers, una gira de conciertos, y lo que faltaba era hacer el espacio físico, ¿no?
Hacer este recorrido por el que viajas a aquellos años, a cómo eran nuestras casas, cómo era la televisión, cómo eran los juguetes, la moda. Nos pedían nuestros seguidores de alguna manera ese recorrido de sumergirte realmente en lo que fue la EGB. Y es una exposición itinerante por varias ciudades y la verdad es que está teniendo mucho éxito y es una manera muy divertida.
Para quienes la conocemos, está ya en la memoria, pero es didáctica para quienes no lo han vivido, como mis hijos por ejemplo. Entonces había imaginación, ahora se llama wifi, pero entonces había forma de pensar, no aburrirse, descubrir. Sí, es verdad. Hoy en día cuando un niño dice me aburro, parece que los padres nos volvemos locos y el niño no se puede aburrir.
Y en aquellos años era, pues es que te tienes que aburrir y tienes que discurrir a ver con qué juegas. Y muchas veces sin un juguete, ¿no? El salir de la calle con tus amigos y discurrir nuevas formas de divertirte. Y sí, esa exposición pensamos que es muy interesante para venir en familia.
Nosotros decimos que es o para venir con tus amigos de la EGB y recordar aquellos años, o para venir con tus hijos y enseñarles cómo eras tú cuando eras niño como ellos. Recrean atmósferas, la casa, por ejemplo la cocina que era donde se hacía la vida, el salón donde, ojo, aquí entran los padres y poco más, el colegio, la clase, atmósferas muy...
Sí, pues damos cuenta que todas las casas eran iguales, o sea, nuestro Ikea eran los sofás de Sky, del salón, el tapiz de ciervos en la pared y la flamenca y el toro encima de la televisión.
Estaban en todas las casas, o las cocinas esas de formica, ese color verde azulado hospital, ¿no? Estaban en todas las casas, entonces son muy reconocibles, la gente cuando las ve dice, es que era mi casa o la casa de mi abuela, recreamos un aula, como era un aula de un colegio, el escenario de verano azul con las bicicletas, que te sientas un poco el protagonista de verano azul, un plato del 1, 2, 3, el programa estrella de aquellos años que tenía millones y millones de audiencias, todo lo que pasaba por el 1, 2, 3, al día siguiente era trending topic, lo estábamos todos repitiendo.
Sí, hay varios escenarios que es un kiosco de golosinas, de chucherías, de juguetitos, en el que todo el mundo se va a identificar con algún juguetito que tuvo, hay una tienda de ultramarinos, son diferentes escenarios que son historia de este país, o sea, nosotros llamamos que es cultura popular, es lo que hemos vivido.
¿Os ha costado mucho recopilar todos estos objetos y cuántos hay? Pues diríamos que hay más de mil objetos, seguro, en varios escenarios, y llevamos recopilando desde que empezamos con Yo fui a GBA hace 15 años. Es una exposición que va creciendo, que está viva, porque los propios seguidores, si tienen que vaciar una casa, tienen que deshacerse de libros, de juguetes, les tienen tanto cariño que les da pena tirarlo a la basura y recurren a nosotros a ver si lo cogemos.
Lógicamente no podemos coger todo lo que nos dan porque necesitaremos una nave industrial gigante, pero siempre hay cosas que no tenemos, que nos interesan y las vamos recogiendo para ponerse en la exposición y que vaya creciendo de alguna manera muy bonito.
¿Qué os dicen después de visitarlo? Es el comentario principal. A ver, la gente sale con una sonrisa, todos les ha tocado la fibra de la nostalgia porque vuelven a revivir cuando eran niños. Pensamos que es un sentimiento muy bonito. La gente sale encantada, la verdad. ¿Quién te va a decir a ti que vas a venir en una segunda eje?
Y tanto. La verdad que sí, la verdad que sí, sí, sí.
Jorge, ¿qué años tienes tú? Yo tengo 55. Sí, te lo sabes de sobra. Yo fui AGB, de pleno. ¿Cómo se te ocurrió esta exposición? Pues la exposición surgió a partir de Yo fui AGB. O sea, Yo fui AGB nació en las redes sociales, hizo un fenómeno viral, a partir de ahí se hicieron unos libros, que fueron bestsellers, una gira de conciertos, y lo que faltaba era hacer el espacio físico, ¿no?
Hacer este recorrido por el que viajas a aquellos años, a cómo eran nuestras casas, cómo era la televisión, cómo eran los juguetes, la moda. Nos pedían nuestros seguidores de alguna manera ese recorrido de sumergirte realmente en lo que fue la EGB. Y es una exposición itinerante por varias ciudades y la verdad es que está teniendo mucho éxito y es una manera muy divertida.
Para quienes la conocemos, está ya en la memoria, pero es didáctica para quienes no lo han vivido, como mis hijos por ejemplo. Entonces había imaginación, ahora se llama wifi, pero entonces había forma de pensar, no aburrirse, descubrir. Sí, es verdad. Hoy en día cuando un niño dice me aburro, parece que los padres nos volvemos locos y el niño no se puede aburrir.
Y en aquellos años era, pues es que te tienes que aburrir y tienes que discurrir a ver con qué juegas. Y muchas veces sin un juguete, ¿no? El salir de la calle con tus amigos y discurrir nuevas formas de divertirte. Y sí, esa exposición pensamos que es muy interesante para venir en familia.
Nosotros decimos que es o para venir con tus amigos de la EGB y recordar aquellos años, o para venir con tus hijos y enseñarles cómo eras tú cuando eras niño como ellos. Recrean atmósferas, la casa, por ejemplo la cocina que era donde se hacía la vida, el salón donde, ojo, aquí entran los padres y poco más, el colegio, la clase, atmósferas muy...
Sí, pues damos cuenta que todas las casas eran iguales, o sea, nuestro Ikea eran los sofás de Sky, del salón, el tapiz de ciervos en la pared y la flamenca y el toro encima de la televisión.
Estaban en todas las casas, o las cocinas esas de formica, ese color verde azulado hospital, ¿no? Estaban en todas las casas, entonces son muy reconocibles, la gente cuando las ve dice, es que era mi casa o la casa de mi abuela, recreamos un aula, como era un aula de un colegio, el escenario de verano azul con las bicicletas, que te sientas un poco el protagonista de verano azul, un plato del 1, 2, 3, el programa estrella de aquellos años que tenía millones y millones de audiencias, todo lo que pasaba por el 1, 2, 3, al día siguiente era trending topic, lo estábamos todos repitiendo.
Sí, hay varios escenarios que es un kiosco de golosinas, de chucherías, de juguetitos, en el que todo el mundo se va a identificar con algún juguetito que tuvo, hay una tienda de ultramarinos, son diferentes escenarios que son historia de este país, o sea, nosotros llamamos que es cultura popular, es lo que hemos vivido.
¿Os ha costado mucho recopilar todos estos objetos y cuántos hay? Pues diríamos que hay más de mil objetos, seguro, en varios escenarios, y llevamos recopilando desde que empezamos con Yo fui a GBA hace 15 años. Es una exposición que va creciendo, que está viva, porque los propios seguidores, si tienen que vaciar una casa, tienen que deshacerse de libros, de juguetes, les tienen tanto cariño que les da pena tirarlo a la basura y recurren a nosotros a ver si lo cogemos.
Lógicamente no podemos coger todo lo que nos dan porque necesitaremos una nave industrial gigante, pero siempre hay cosas que no tenemos, que nos interesan y las vamos recogiendo para ponerse en la exposición y que vaya creciendo de alguna manera muy bonito.
¿Qué os dicen después de visitarlo? Es el comentario principal. A ver, la gente sale con una sonrisa, todos les ha tocado la fibra de la nostalgia porque vuelven a revivir cuando eran niños. Pensamos que es un sentimiento muy bonito. La gente sale encantada, la verdad. ¿Quién te va a decir a ti que vas a venir en una segunda eje?
Y tanto. La verdad que sí, la verdad que sí, sí, sí.
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