El arzobispo de Zaragoza, Carlos Escribano, explica la adhesión de varias parroquias a la red de espacios seguros contra la violencia machista en la ciudad
El arzobispo de Zaragoza, Carlos Escribano, ha anunciado la adhesión de varias parroquias a un convenio con el Ayuntamiento de Zaragoza, destinado a combatir la violencia machista en la ciudad. Esta iniciativa surge de una reflexión del Consejo de Gobierno de la Diócesis sobre la creciente problemática de la violencia contra las mujeres. A través de este acuerdo, las parroquias ofrecerán sus instalaciones como refugios seguros para aquellas mujeres que se encuentren en situaciones de peligro o violencia. Durante el tiempo que las parroquias estén abiertas, se brindará acogida, orientación y protección a las víctimas. Escribano destaca que la función de la Iglesia como lugar de acogida no es nueva, recordando que históricamente las parroquias han sido espacios de protección para personas vulnerables. Con esta acción, se busca reforzar el compromiso social de la Iglesia en la lucha contra la violencia de género en Zaragoza.
Transcripciones
hacer la firma de este convenio.
El origen del mismo es una reflexión que hicimos en el Consejo de Gobierno de la Diócesis, del Arzobispado de Zaragoza, ante una realidad que yo creo que a todos nos interpela, que es la violencia que se produce muchas veces contra las mujeres, también en nuestra ciudad, por desgracia.
Y empezamos a reflexionar para ver cómo podíamos encontrar algún tipo de colaboración desde la vida parroquial.
La idea es, con la firma de este convenio, colaborar con el Ayuntamiento de Zaragoza, con los programas que tienen establecidos en la lucha contra esta realidad, y ofrecer algunas parroquias de nuestra ciudad para que durante el tiempo que éstas permanezcan abiertas puedan acoger, puedan orientar, puedan proteger a las mujeres que puedan estar viviendo situaciones de violencia o que puedan encontrarse en peligro.
Piensen que esto no es algo nuevo en la historia de la Iglesia Históricamente, las parroquias, las iglesias han sido lugares de acogida, de protección para personas vulnerables y creemos que también hoy podemos prestar este servicio en la ciudad de Zaragoza.
hacer la firma de este convenio. El origen del mismo es una reflexión que hicimos en el Consejo de Gobierno de la Diócesis, del Arzobispado de Zaragoza, ante una realidad que yo creo que a todos nos interpela, que es la violencia que se produce muchas veces contra las mujeres, también en nuestra ciudad, por desgracia.
Y empezamos a reflexionar para ver cómo podíamos encontrar algún tipo de colaboración desde la vida parroquial. La idea es, con la firma de este convenio, colaborar con el Ayuntamiento de Zaragoza, con los programas que tienen establecidos en la lucha contra esta realidad, y ofrecer algunas parroquias de nuestra ciudad para que durante el tiempo que éstas permanezcan abiertas puedan acoger, puedan orientar, puedan proteger a las mujeres que puedan estar viviendo situaciones de violencia o que puedan encontrarse en peligro.
Piensen que esto no es algo nuevo en la historia de la Iglesia Históricamente, las parroquias, las iglesias han sido lugares de acogida, de protección para personas vulnerables y creemos que también hoy podemos prestar este servicio en la ciudad de Zaragoza
Relacionados