Transcripciones
Presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, tercera teniente de alcalde ilegal al área de Gobierno de Cultura, Turismo y Deporte, concejal presidente del Distrito de Chamberí, autor de la obra, querido Fernando, consejeros del Colegio de Ingenieros, Caminos, Canales y Puertos, representantes de las fundaciones y empresas patrocinadores, vicerectora de Relaciones Institucionales de la Universidad Politécnica, señoras y señores, rendimos un bien omeja a una de esas personas que sin duda han marcado la historia de España, En esa placa que está aquí al pie de la estatua de Agustín de Betancourt, se dice claramente que fue por un lado el impulsor de la profesión de ingenieros de caminos, canales y puertos, que ha transformado decisivamente este país y particularmente la ciudad de Madrid, pero que también creó en el año 1802 la escuela de ingenieros de caminos, canales y puertos.
Y es que tuvo una larguísima trayectoria vital, porque si no me equivoco, nació en 1758 y murió en 1820, nació en el puerto de Santa Cruz y murió en San Petersburgo.
Esto ya nos da una idea de lo prolífica que tuvo que ser una vida que nace en las Islas Canarias y acaba en San Petersburgo, que por cierto descansa allí en el pateón de San Petersburgo, que debería ser lugar de peregrinación y de visita obligada para todos los españoles y especialmente para un colectivo tan querido como el de los ingenieros de caminos, canales y puertos.
Fue una figura absolutamente decisiva en la cual la ciudad de Madrid tiene un especial agradecimiento y por eso queríamos no solo dedicarle un espacio público, sino también que tuviera un reconocimiento por parte de todos los maileños.
Pero esto hubiera sido imposible si no hubiera sido por el colegio y por tanto nosotros estamos muy agradecidos a la iniciativa que tuvo el colegio, así como las fundaciones y empresas patrocinadoras para que finalmente esta estatua, la única estatua completa, de cuerpo completo que tiene Agustín de Betancourt en España, pudiera estar aquí en su calle, pudiera estar aquí en la ciudad de Madrid.
Y en segundo lugar, una enhorabuena a Fernando Flórez, al escultor con el que me acabo de enterar que compartimos colegio, y por cierto, no solo compartimos colegio, sino también entender que el corazón es fundamental, lo dice un atlético, Antonio, que el corazón es fundamental en la vida junto con el coraje, y que ha hecho un gran trabajo.
Nosotros ya sabemos los trabajos que tiene Fernando en la ciudad de Madrid, porque hizo uno de su majestad, el rey Felipe VI, por el Centro Superior de la Defensa, el estudio de la Defensa Nacional, o también la estatua de otra gloria, otra leyenda y otro héroe de nuestra historia, como fue Blas de Lezo.
Pero además de rendir homenaje y agradecimiento a Agustín de Betancourt, yo creo que también esta estatua nos permite reconocer y rendir un homenaje a toda esta profesión, a la profesión de los ingenieros de caminos, canales y puertos.
¿Por qué? Porque no hay prácticamente y no somos demasiado conscientes de ellos, acto cotidiano en nuestras vidas que no tenga relación con esta profesión de una manera u otra.
Ya sea simplemente desde pasar por cualquiera de los túneles de M30, ya sea aguantar cualquiera de las obras que estamos haciendo en esta ciudad, que son las situaciones más visibles, o en segundo lugar simplemente abrir el grifo y que pueda salir agua.
Y en todas estas cuestiones estáis presentes.
Y no se podría entender la transformación asombrosa que ha tenido España a lo largo de las últimas décadas y la transformación extraordinaria que ha tenido la ciudad de Madrid a lo largo de las últimas décadas si no hubiera sido precisamente por vuestro talento, por vuestra creatividad y sobre todo por lo más importante que hay.
Antes que el talento y la creatividad estoy seguro de que está el esfuerzo y la formación.
Y nosotros nos sentimos muy orgullosos de que Madrid tenga la sede de esa escuela de ingenieros de caminos porque esa escuela es un vivero de talento imprescindible para mejorar como sociedad, para mejorar como ciudad y por tanto para ser capaces de seguir haciendo crecer a una ciudad como Madrid, que en estos momentos es uno de los referentes que hay en el ámbito de las grandes ciudades, pero que lo es en gran medida gracias a vuestro trabajo.
Pero también como en español hay que agradeceros, si hay un sector en el que nosotros somos punteros, si hay un sector en el que las grandes empresas españolas están jugando un papel trascendental más allá de nuestras fronteras, es sin duda el ámbito de la ingeniería.
Y por tanto vosotros sois marca España.
Igual que lo fue Agustín de Betancourt en su momento, igual que lo fue esta persona nacida en el puerto de Santa Cruz, que llegó hasta Rusia, que llegó hasta San Petersburgo y diseñó en gran medida San Petersburgo, vosotros lo sois en este momento llevando la bandera de España por cualquier lugar del mundo en el que estéis realizando y trabajando cualquiera de las asombrosas transformaciones urbanas que se están produciendo.
Por eso esto no es solo un agradecimiento a la figura de Betancourt, esto es un agradecimiento a todo el colectivo por el trabajo que habéis realizado, por todo lo que habéis conseguido, por la excelencia que tenéis, por esa capacidad de formación y porque tenemos un futuro compartido en el que sin lugar a dudas, y os lo dice un simple jurista, vosotros tenéis un papel protagonista para que cada vez podamos seguir teniendo un futuro mejor y un futuro compartido entre todos.
Así que muchísimas gracias por la donación a la ciudad de Madrid, en nombre de la ciudad de Madrid, muchísimas gracias a Fernando y a Soto, muchísimas gracias a Agustín de Betancourt y a todos los Agustines de Betancourt que están en estos momentos trabajando porque desde luego su trabajo es el mejor reflejo del mejor futuro para todos nosotros.
Muchísimas gracias.
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Presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, tercera teniente de alcalde ilegal al área de Gobierno de Cultura, Turismo y Deporte, concejal presidente del Distrito de Chamberí, autor de la obra, querido Fernando, consejeros del Colegio de Ingenieros, Caminos, Canales y Puertos, representantes de las fundaciones y empresas patrocinadores, vicerectora de Relaciones Institucionales de la Universidad Politécnica, señoras y señores, rendimos un bien omeja a una de esas personas que sin duda han marcado la historia de España, En esa placa que está aquí al pie de la estatua de Agustín de Betancourt, se dice claramente que fue por un lado el impulsor de la profesión de ingenieros de caminos, canales y puertos, que ha transformado decisivamente este país y particularmente la ciudad de Madrid, pero que también creó en el año 1802 la escuela de ingenieros de caminos, canales y puertos.
Y es que tuvo una larguísima trayectoria vital, porque si no me equivoco, nació en 1758 y murió en 1820, nació en el puerto de Santa Cruz y murió en San Petersburgo. Esto ya nos da una idea de lo prolífica que tuvo que ser una vida que nace en las Islas Canarias y acaba en San Petersburgo, que por cierto descansa allí en el pateón de San Petersburgo, que debería ser lugar de peregrinación y de visita obligada para todos los españoles y especialmente para un colectivo tan querido como el de los ingenieros de caminos, canales y puertos.
Fue una figura absolutamente decisiva en la cual la ciudad de Madrid tiene un especial agradecimiento y por eso queríamos no solo dedicarle un espacio público, sino también que tuviera un reconocimiento por parte de todos los maileños.
Pero esto hubiera sido imposible si no hubiera sido por el colegio y por tanto nosotros estamos muy agradecidos a la iniciativa que tuvo el colegio, así como las fundaciones y empresas patrocinadoras para que finalmente esta estatua, la única estatua completa, de cuerpo completo que tiene Agustín de Betancourt en España, pudiera estar aquí en su calle, pudiera estar aquí en la ciudad de Madrid.
Y en segundo lugar, una enhorabuena a Fernando Flórez, al escultor con el que me acabo de enterar que compartimos colegio, y por cierto, no solo compartimos colegio, sino también entender que el corazón es fundamental, lo dice un atlético, Antonio, que el corazón es fundamental en la vida junto con el coraje, y que ha hecho un gran trabajo.
Nosotros ya sabemos los trabajos que tiene Fernando en la ciudad de Madrid, porque hizo uno de su majestad, el rey Felipe VI, por el Centro Superior de la Defensa, el estudio de la Defensa Nacional, o también la estatua de otra gloria, otra leyenda y otro héroe de nuestra historia, como fue Blas de Lezo.
Pero además de rendir homenaje y agradecimiento a Agustín de Betancourt, yo creo que también esta estatua nos permite reconocer y rendir un homenaje a toda esta profesión, a la profesión de los ingenieros de caminos, canales y puertos.
¿Por qué? Porque no hay prácticamente y no somos demasiado conscientes de ellos, acto cotidiano en nuestras vidas que no tenga relación con esta profesión de una manera u otra. Ya sea simplemente desde pasar por cualquiera de los túneles de M30, ya sea aguantar cualquiera de las obras que estamos haciendo en esta ciudad, que son las situaciones más visibles, o en segundo lugar simplemente abrir el grifo y que pueda salir agua.
Y en todas estas cuestiones estáis presentes. Y no se podría entender la transformación asombrosa que ha tenido España a lo largo de las últimas décadas y la transformación extraordinaria que ha tenido la ciudad de Madrid a lo largo de las últimas décadas si no hubiera sido precisamente por vuestro talento, por vuestra creatividad y sobre todo por lo más importante que hay.
Antes que el talento y la creatividad estoy seguro de que está el esfuerzo y la formación. Y nosotros nos sentimos muy orgullosos de que Madrid tenga la sede de esa escuela de ingenieros de caminos porque esa escuela es un vivero de talento imprescindible para mejorar como sociedad, para mejorar como ciudad y por tanto para ser capaces de seguir haciendo crecer a una ciudad como Madrid, que en estos momentos es uno de los referentes que hay en el ámbito de las grandes ciudades, pero que lo es en gran medida gracias a vuestro trabajo.
Pero también como en español hay que agradeceros, si hay un sector en el que nosotros somos punteros, si hay un sector en el que las grandes empresas españolas están jugando un papel trascendental más allá de nuestras fronteras, es sin duda el ámbito de la ingeniería.
Y por tanto vosotros sois marca España. Igual que lo fue Agustín de Betancourt en su momento, igual que lo fue esta persona nacida en el puerto de Santa Cruz, que llegó hasta Rusia, que llegó hasta San Petersburgo y diseñó en gran medida San Petersburgo, vosotros lo sois en este momento llevando la bandera de España por cualquier lugar del mundo en el que estéis realizando y trabajando cualquiera de las asombrosas transformaciones urbanas que se están produciendo.
Por eso esto no es solo un agradecimiento a la figura de Betancourt, esto es un agradecimiento a todo el colectivo por el trabajo que habéis realizado, por todo lo que habéis conseguido, por la excelencia que tenéis, por esa capacidad de formación y porque tenemos un futuro compartido en el que sin lugar a dudas, y os lo dice un simple jurista, vosotros tenéis un papel protagonista para que cada vez podamos seguir teniendo un futuro mejor y un futuro compartido entre todos.
Así que muchísimas gracias por la donación a la ciudad de Madrid, en nombre de la ciudad de Madrid, muchísimas gracias a Fernando y a Soto, muchísimas gracias a Agustín de Betancourt y a todos los Agustines de Betancourt que están en estos momentos trabajando porque desde luego su trabajo es el mejor reflejo del mejor futuro para todos nosotros.
Muchísimas gracias.
Madrid ha inaugurado una estatua en honor a Agustín de Betancourt, pionero en la ingeniería de caminos, canales y puertos, cuya obra ha marcado la historia del país. El acto, que tuvo lugar en el distrito de Chamberí, contó con la presencia de diversas autoridades y representantes del Colegio de Ingenieros, así como del escultor Fernando Flórez, encargado de la obra. Betancourt, nacido en 1758 en Santa Cruz y fallecido en 1820 en San Petersburgo, fue fundamental en la transformación urbanística de Madrid y de España, siendo creador de la escuela de ingenieros en 1802. Durante el evento, se destacó la importancia del trabajo de los ingenieros en la vida cotidiana y su papel en el desarrollo del país. La estatua no solo rinde homenaje a Betancourt, sino también a la profesión, resaltando su contribución al progreso y la excelencia en la ingeniería, convirtiéndolos en embajadores de España en el mundo.
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