Declaraciones del coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Antonio Maíllo, quien ha afirmado que Yolanda Díaz "es un activo, sin lugar a dudas" pero "en la lectura del nuevo ciclo, se verá lo que se hace". En su opinión, hay que poner el protagonismo "en lo político y en el diálogo directo con la sociedad a la que queremos representar", ha dicho, y no en los liderazgos dentro del nuevo proyecto.
Transcripciones
será la que determine quién deba serlo.
Y os voy a decir una cosa.
Aquí todo el mundo somos imprescindibles, igual que solos somos insuficientes.
Y Yolanda decidirá qué quiere serlo, que es un activo, sin lugar a dudas, que es una ministra de trabajo que está haciendo un impecable trabajo, también.
Y que después, en la lectura del nuevo ciclo, se verá lo que se hace, sin lugar a dudas.
ustedes saben que mi opinión yo soy partidario de un método de protagonismo de la gente que se incorpore al proceso político para elegir los referentes pero me han convencido quienes dicen oye, y si actuamos por consenso pues si hay consenso, estupendo y si no hay consenso, modelo democrático modelo democrático además que empoderan a los miles de personas que todavía estamos esperando que se incorporen y que, oiga, ¿por qué no vamos a esperar a que también no solo se incorporen sino decidan quién tiene que encabezar y ser los candidatos de este proceso.
O cerramos ya todas las reglas, los acuerdos y después le decimos, una vez que ya hemos cerrado todo, a los demás, oiga, incorpórense a esto.
No me parece lógico.
Por eso, yo creo que el gran acierto de las organizaciones que hemos estado trabajando en esto ha sido, precisamente, poner el protagonismo en lo político y en el diálogo directo con la sociedad a la que queremos representar.
¿Usted apostaría o no por la continuidad de Yolanda Díaz en la vicepresidencia del Gobierno hasta la convocatoria de nuevas elecciones, sean anticipadas o en 2027, o le dejaría ese sitio al que resulte ser el nuevo líder? Yo creo que es un error utilizar de manera apostisa el Gobierno para proyectos políticos particulares.
Me parece un error.
Y en el nivel de democracia avanzada que tenemos en España es faltar a la inteligencia de la gente.
La gente en el ámbito institucional tiene una función, tiene un compromiso, tiene una obligación y rendirán cuentas sobre eso y nos fortalecerá en la medida que lo hagan bien.
Y es el mayor interés que nosotros tenemos en todos los miembros del Gobierno.
Y creo que jugar a lo institucional como instrumento de fortalecimiento de proyectos futuros es no entender que la base sobre la que se sustenta un proyecto de izquierda sólida es una base que tiene que tener la raíz y los cimientos muy asentados.
Nosotros creo que no hemos perdido el contacto, pero sí que nos están esperando a ver lo que vamos a hacer.
Yo creo que la clave de la reconexión y actualización de este proyecto está en ser capaces de movilizar a quienes movilizamos en otros momentos y que, afortunadamente, no han desconectado con nosotros, pero nos están esperando a ver lo que hacemos.
Hay que distinguir dos cosas.
Uno, la correlación de fuerzas realmente existente en el Parlamento, que te obliga.
Si nos gustaría que hubiera otra correlación de fuerzas, es la que hay y esta te hace sacar adelante unas leyes y otras no.
Esta es mucho más complicada que la anterior, la que tuvimos en la etapa de Unidas Podemos.
Y, en segundo lugar, los elementos de voluntad dentro del Gobierno.
Y, en ese sentido, ¿qué echamos de menos? Echamos de menos una mayor interlocución previa a la hora de consensuar las iniciativas políticas.
Echamos de menos una tentación hegemonista, que siempre tiene la parte mayoritaria de la coalición, esa tentación de intentar hegemonizar y monopolizar los logros positivos del Gobierno.
Y a mí me gustaría volver a los orígenes, es decir, a la negociación previa para escenificar incluso que las grandes iniciativas surgen del Gobierno de coalición.
Yo creo que en el Partido Socialista está habiendo una tentación de atraparlo todo, que creo que es un error.
Y nosotros la relación con el PSOE la tenemos muy clara.
Hay ahora mismo una amenaza autoritaria y reaccionaria en el mundo, en Europa y en España y no decimos todos iguales, sabemos distinguir perfectamente y desde luego el Partido Socialista está en el bloque democrático.
No, lo que sí va a ser la elección andaluza es un ensayo de la solidez de nuestro proyecto político.
Y cuando digo que me la juego, me la juego en el sentido de que voy a dar todo y voy a reflejar la cara de ese éxito o de ese fracaso, que, por cierto, son dos grandes impostores, como decía Kipling, ¿no? En el poema IF.
Hay que alejarse de eso.
Lo que hay que centrarse es en hacer un buen proyecto, una buena alternativa.
Creo que tenemos un espacio político formidable en Andalucía que nos da autoridad para emerger como alternativa real en Andalucía y novedosa.
Y lo que sí es verdad es que un buen resultado sería mi aportación a la fortaleza de un proyecto federal que lo tendrán que encabezar otra gente porque yo estaré en Andalucía.
No sé cuándo se va a decidir, cuándo se va a elegir la persona.
Lo que sí tenemos muy claro es el procedimiento, que es que primero vamos a ir a lo político, a lo programático, a lo elaborativo, a lo propositivo, al debate, a la batalla política y como culminación de ese proceso, a quien lo represente.
Y eso es lo que nos va a dar fortaleza al propio proyecto y a la persona que elijamos.
Nosotros miramos la vida, bueno, lo miramos con dialéctica, pero voy a decir una cosa.
Estamos muy animados, muy contentos.
El acto del sábado se desbordó.
Y os tengo que reconocer una cosa.
Ni el más optimista, que los hay hasta los peores momentos, previó una cola de gente que llegó casi hasta sol.
Pero más importante que eso, a mí lo que más me gustó no es que ya se hubiera deportado por la cantidad de gente que hubo y que llenó la dosa la junta y que no pudo estar, no.
Lo más importante fue el ánimo con el que venían, que rompe la caricatura a veces que se nos ha planteado sobre cómo está la izquierda.
La gente venía con disputa combativa, con ánimo, con alegría, con decir aquí estamos y no vamos a resignarnos, vamos a disputar la batalla, esta España noble que representamos va a seguir luchando y, por tanto, a mí me parece que sobre ese estado de ánimo nadie puede cuestionar que no solo ha cambiado, sino que está en posición de ganar.
Y creo que eso es lo más importante del resultado del sábado, porque eso es lo que nos da fuerza a los que estamos representantes.
No somos actores de la vida política.
Bueno, yo no voy a hablar de mí.
Tengo mis singularidades con mis defectos y mis virtudes.
Sí me siento una persona comprometida que en estos momentos tan importantes de la vida, de nuestra vida, pues se compromete a intentar hacerlo bien.
Y yo soñaría con una, por supuesto, con una convergencia en un espacio común, total, íntegro, de una izquierda transformadora en la que nos mezclemos todos.
Por supuesto que sí.
Esa es la aspiración de un bloque que tiene en esa unión relevante una aspiración de gobierno.
Nosotros somos una organización que gobernamos de manera natural en cientos de municipios.
Miles de concejales que co-gobiernan o están en la oposición, por tanto, gobernar no nos supone a nosotros ningún tipo de excepcionalidad.
Pero sí somos conscientes de que cualquier aspiración de gobierno estable y permanente y relevante tiene que conformarse con mucha más gente de lo que somos cada una de las partes.
Y claro que sería una aspiración la unificación de toda la izquierda de una manera que sea amable para que la gente se sienta cómoda y no se le esfuerce a hacer nada que no quiera hacer.
Pero hay fórmulas creativas para establecer fórmulas y proyectos sólidos, sólidos, permanentes, irreversibles y con un proyecto muy identificativo en nuestro país que aleje cualquier tentación fragmentaria que eso nos conduce simple y llanamente a la irrelevancia.
Por tanto, en reivindicar esa relevancia, porque eso es lo que mejora la vida de la mayoría social que queremos representar en nuestra función histórica en estos momentos y si lo conseguimos o no, el tiempo lo dirá.
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será la que determine quién deba serlo. Y os voy a decir una cosa. Aquí todo el mundo somos imprescindibles, igual que solos somos insuficientes. Y Yolanda decidirá qué quiere serlo, que es un activo, sin lugar a dudas, que es una ministra de trabajo que está haciendo un impecable trabajo, también.
Y que después, en la lectura del nuevo ciclo, se verá lo que se hace, sin lugar a dudas. ustedes saben que mi opinión yo soy partidario de un método de protagonismo de la gente que se incorpore al proceso político para elegir los referentes pero me han convencido quienes dicen oye, y si actuamos por consenso pues si hay consenso, estupendo y si no hay consenso, modelo democrático modelo democrático además que empoderan a los miles de personas que todavía estamos esperando que se incorporen y que, oiga, ¿por qué no vamos a esperar a que también no solo se incorporen sino decidan quién tiene que encabezar y ser los candidatos de este proceso.
O cerramos ya todas las reglas, los acuerdos y después le decimos, una vez que ya hemos cerrado todo, a los demás, oiga, incorpórense a esto. No me parece lógico. Por eso, yo creo que el gran acierto de las organizaciones que hemos estado trabajando en esto ha sido, precisamente, poner el protagonismo en lo político y en el diálogo directo con la sociedad a la que queremos representar.
¿Usted apostaría o no por la continuidad de Yolanda Díaz en la vicepresidencia del Gobierno hasta la convocatoria de nuevas elecciones, sean anticipadas o en 2027, o le dejaría ese sitio al que resulte ser el nuevo líder?
Yo creo que es un error utilizar de manera apostisa el Gobierno para proyectos políticos particulares. Me parece un error. Y en el nivel de democracia avanzada que tenemos en España es faltar a la inteligencia de la gente. La gente en el ámbito institucional tiene una función, tiene un compromiso, tiene una obligación y rendirán cuentas sobre eso y nos fortalecerá en la medida que lo hagan bien.
Y es el mayor interés que nosotros tenemos en todos los miembros del Gobierno. Y creo que jugar a lo institucional como instrumento de fortalecimiento de proyectos futuros es no entender que la base sobre la que se sustenta un proyecto de izquierda sólida es una base que tiene que tener la raíz y los cimientos muy asentados.
Nosotros creo que no hemos perdido el contacto, pero sí que nos están esperando a ver lo que vamos a hacer. Yo creo que la clave de la reconexión y actualización de este proyecto está en ser capaces de movilizar a quienes movilizamos en otros momentos y que, afortunadamente, no han desconectado con nosotros, pero nos están esperando a ver lo que hacemos.
Hay que distinguir dos cosas. Uno, la correlación de fuerzas realmente existente en el Parlamento, que te obliga. Si nos gustaría que hubiera otra correlación de fuerzas, es la que hay y esta te hace sacar adelante unas leyes y otras no. Esta es mucho más complicada que la anterior, la que tuvimos en la etapa de Unidas Podemos.
Y, en segundo lugar, los elementos de voluntad dentro del Gobierno. Y, en ese sentido, ¿qué echamos de menos? Echamos de menos una mayor interlocución previa a la hora de consensuar las iniciativas políticas. Echamos de menos una tentación hegemonista, que siempre tiene la parte mayoritaria de la coalición, esa tentación de intentar hegemonizar y monopolizar los logros positivos del Gobierno.
Y a mí me gustaría volver a los orígenes, es decir, a la negociación previa para escenificar incluso que las grandes iniciativas surgen del Gobierno de coalición. Yo creo que en el Partido Socialista está habiendo una tentación de atraparlo todo, que creo que es un error. Y nosotros la relación con el PSOE la tenemos muy clara.
Hay ahora mismo una amenaza autoritaria y reaccionaria en el mundo, en Europa y en España y no decimos todos iguales, sabemos distinguir perfectamente y desde luego el Partido Socialista está en el bloque democrático.
No, lo que sí va a ser la elección andaluza es un ensayo de la solidez de nuestro proyecto político. Y cuando digo que me la juego, me la juego en el sentido de que voy a dar todo y voy a reflejar la cara de ese éxito o de ese fracaso, que, por cierto, son dos grandes impostores, como decía Kipling, ¿no?
En el poema IF. Hay que alejarse de eso. Lo que hay que centrarse es en hacer un buen proyecto, una buena alternativa. Creo que tenemos un espacio político formidable en Andalucía que nos da autoridad para emerger como alternativa real en Andalucía y novedosa. Y lo que sí es verdad es que un buen resultado sería mi aportación a la fortaleza de un proyecto federal que lo tendrán que encabezar otra gente porque yo estaré en Andalucía.
No sé cuándo se va a decidir, cuándo se va a elegir la persona. Lo que sí tenemos muy claro es el procedimiento, que es que primero vamos a ir a lo político, a lo programático, a lo elaborativo, a lo propositivo, al debate, a la batalla política y como culminación de ese proceso, a quien lo represente.
Y eso es lo que nos va a dar fortaleza al propio proyecto y a la persona que elijamos. Nosotros miramos la vida, bueno, lo miramos con dialéctica, pero voy a decir una cosa. Estamos muy animados, muy contentos. El acto del sábado se desbordó. Y os tengo que reconocer una cosa.
Ni el más optimista, que los hay hasta los peores momentos, previó una cola de gente que llegó casi hasta sol. Pero más importante que eso, a mí lo que más me gustó no es que ya se hubiera deportado por la cantidad de gente que hubo y que llenó la dosa la junta y que no pudo estar, no.
Lo más importante fue el ánimo con el que venían, que rompe la caricatura a veces que se nos ha planteado sobre cómo está la izquierda. La gente venía con disputa combativa, con ánimo, con alegría, con decir aquí estamos y no vamos a resignarnos, vamos a disputar la batalla, esta España noble que representamos va a seguir luchando y, por tanto, a mí me parece que sobre ese estado de ánimo nadie puede cuestionar que no solo ha cambiado, sino que está en posición de ganar.
Y creo que eso es lo más importante del resultado del sábado, porque eso es lo que nos da fuerza a los que estamos representantes. No somos actores de la vida política. Bueno, yo no voy a hablar de mí. Tengo mis singularidades con mis defectos y mis virtudes. Sí me siento una persona comprometida que en estos momentos tan importantes de la vida, de nuestra vida, pues se compromete a intentar hacerlo bien.
Y yo soñaría con una, por supuesto, con una convergencia en un espacio común, total, íntegro, de una izquierda transformadora en la que nos mezclemos todos. Por supuesto que sí. Esa es la aspiración de un bloque que tiene en esa unión relevante una aspiración de gobierno. Nosotros somos una organización que gobernamos de manera natural en cientos de municipios.
Miles de concejales que co-gobiernan o están en la oposición, por tanto, gobernar no nos supone a nosotros ningún tipo de excepcionalidad. Pero sí somos conscientes de que cualquier aspiración de gobierno estable y permanente y relevante tiene que conformarse con mucha más gente de lo que somos cada una de las partes.
Y claro que sería una aspiración la unificación de toda la izquierda de una manera que sea amable para que la gente se sienta cómoda y no se le esfuerce a hacer nada que no quiera hacer. Pero hay fórmulas creativas para establecer fórmulas y proyectos sólidos, sólidos, permanentes, irreversibles y con un proyecto muy identificativo en nuestro país que aleje cualquier tentación fragmentaria que eso nos conduce simple y llanamente a la irrelevancia.
Por tanto, en reivindicar esa relevancia, porque eso es lo que mejora la vida de la mayoría social que queremos representar en nuestra función histórica en estos momentos y si lo conseguimos o no, el tiempo lo dirá.
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