La mayoría sindical en el comité de Tubos Reunidos Amurrio que conforman ELA, LAB y ESK ha asegurado que el concurso de acreedores solicitado por la empresa abre "una nueva fase y un nuevo escenario" en la que "el objetivo prioritario" debe ser garantizar la continuidad de la actividad y ordenar la situación financiera, con una deuda estimada de 263,2 millones.
La mayoría del Comité de Empresa de Tubos Reunidos Amurrio, conformada por ELA, LAB y ESK, ha valorado la situación tras la reciente decisión de la empresa de solicitar un concurso voluntario de acreedores. Aseguran que la plantilla no provocó este conflicto, el cual fue resultado de una mala gestión financiera y directiva. Denuncian que las medidas anteriores, como despidos y cierres, no resolvieron la crisis, y critican la falta de diálogo por parte de la dirección. Aunque el concurso de acreedores refleja la gravedad de la situación, los representantes de los trabajadores ven en este proceso una oportunidad para garantizar la continuidad de la actividad y la reestructuración financiera. En este nuevo escenario, esperan poder negociar y tener una comunicación abierta sobre los intereses de acreedores e inversores que podrían influir en el futuro de la empresa y sus empleados.
Transcripciones
Desde la mayoría del Comité de Empresa de Amurrio queremos hacer una valoración clara de lo ocurrido hasta ahora y del nuevo escenario que se abre tras la decisión de Tubos Reunidos de solicitar el concurso voluntario de acreedores.
Lo primero que queremos dejar claro es algo fundamental.
La plantilla no ha elegido este conflicto.
A la plantilla le han empujado el conflicto.
Desde el primer día dijimos que las medidas planteadas por la dirección, despidos, cierre de la acería y externalización de la logística no resolvían el problema de fondo de Tubos Reunidos.
Dijimos que el problema no era la plantilla, ni sus condiciones, ni sus derechos.
Dijimos que el problema era financiero, pero también de gestión y de dirección.
Y dijimos que hacía falta abrir un proceso de negociación real, transparente y con participación efectiva de la plantilla.
No quisieron escuchar.
Eligieron la imposición, el chantaje y la presión.
Eligieron intentar hacer pagar a la plantilla las consecuencias de años de mala gestión.
Y hoy el tiempo nos da la razón.
Nos dijeron que el ERE era imprescindible para garantizar la viabilidad y facilitar la refinanciación.
Hoy ese ERE queda suspendido porque ni siquiera pueden hacer frente a sus costes.
Nos dijeron que el cierre de la acería y la externalización eran necesarios para salvar la empresa.
Ahora la empresa solicita entrar en concurso de forma voluntaria.
Los hechos son claros.
Ni el ERE era la solución, ni el cierre de la acería era la solución, ni la externalización de la logística era la solución.
Y eso hay que decirlo alto y claro.
También queremos hablar claro sobre el concurso.
Un concurso de acreedores nunca es una buena noticia porque refleja la gravedad de la situación a la que ha llegado la empresa, pero queremos recargar que el concurso no lo ha provocado ni la huelga ni el no acuerdo del ERE.
Lo ha provocado una situación de insolvencia que ya venía de antes y que la dirección de la empresa está siendo incapaz de revertir.
Pero también decimos algo importante, el concurso abre una nueva fase donde el objetivo prioritario es garantizar la continuidad de la actividad y ordenar la situación financiera.
Y aquí hay algo que no se ha contado durante todo este tiempo.
Hay intereses de muchas partes que no coinciden.
Hay acreedores que quieren cobrar toda la deuda.
Hay posibles inversores que pueden preferir entrar en un escenario con menos carga de deuda.
Todo eso existe y todo eso ha estado pasando mientras a la plantilla se le ocultaba información.
Y en esta nueva fase esperamos que tengamos la posibilidad de interlocución y de negociación que hasta ahora la dirección había bloqueado.
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Desde la mayoría del Comité de Empresa de Amurrio queremos hacer una valoración clara de lo ocurrido hasta ahora y del nuevo escenario que se abre tras la decisión de Tubos Reunidos de solicitar el concurso voluntario de acreedores.
Lo primero que queremos dejar claro es algo fundamental. La plantilla no ha elegido este conflicto. A la plantilla le han empujado el conflicto. Desde el primer día dijimos que las medidas planteadas por la dirección, despidos, cierre de la acería y externalización de la logística no resolvían el problema de fondo de Tubos Reunidos.
Dijimos que el problema no era la plantilla, ni sus condiciones, ni sus derechos. Dijimos que el problema era financiero, pero también de gestión y de dirección. Y dijimos que hacía falta abrir un proceso de negociación real, transparente y con participación efectiva de la plantilla. No quisieron escuchar. Eligieron la imposición, el chantaje y la presión.
Eligieron intentar hacer pagar a la plantilla las consecuencias de años de mala gestión. Y hoy el tiempo nos da la razón. Nos dijeron que el ERE era imprescindible para garantizar la viabilidad y facilitar la refinanciación. Hoy ese ERE queda suspendido porque ni siquiera pueden hacer frente a sus costes.
Nos dijeron que el cierre de la acería y la externalización eran necesarios para salvar la empresa. Ahora la empresa solicita entrar en concurso de forma voluntaria. Los hechos son claros. Ni el ERE era la solución, ni el cierre de la acería era la solución, ni la externalización de la logística era la solución.
Y eso hay que decirlo alto y claro. También queremos hablar claro sobre el concurso. Un concurso de acreedores nunca es una buena noticia porque refleja la gravedad de la situación a la que ha llegado la empresa, pero queremos recargar que el concurso no lo ha provocado ni la huelga ni el no acuerdo del ERE.
Lo ha provocado una situación de insolvencia que ya venía de antes y que la dirección de la empresa está siendo incapaz de revertir. Pero también decimos algo importante, el concurso abre una nueva fase donde el objetivo prioritario es garantizar la continuidad de la actividad y ordenar la situación financiera.
Y aquí hay algo que no se ha contado durante todo este tiempo. Hay intereses de muchas partes que no coinciden. Hay acreedores que quieren cobrar toda la deuda. Hay posibles inversores que pueden preferir entrar en un escenario con menos carga de deuda. Todo eso existe y todo eso ha estado pasando mientras a la plantilla se le ocultaba información.
Y en esta nueva fase esperamos que tengamos la posibilidad de interlocución y de negociación que hasta ahora la dirección había bloqueado.
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