El Museo Nacional del Prado ha presentado este lunes la restauración de 'Pablo de Valladolid', que revela nuevos datos sobre el proceso creativo de Diego Velázquez.
El Museo Nacional del Prado ha presentado una notable restauración de la obra 'Pablo de Valladolid', de Diego Velázquez, que ha requerido un arduo trabajo de estudio y concentración. Aunque el soporte y la capa pictórica se encontraban en buen estado, el proceso de restauración se complicó debido a las bandas perimetrales que fueron cosidas a los bordes de la obra cuando fue trasladada del Palacio del Buen Retiro al Palacio Nuevo. Con el tiempo, estas bandas perdieron tensión y, durante un rentelado en 1853, se repintó gran parte de la obra, cubriendo pintura original. La restauración se centró en lograr un equilibrio visual entre el fondo y la figura de la pintura, lo que implicó un proceso de limpieza muy global y gradual. Este trabajo ha permitido descubrir nuevos datos sobre el proceso creativo de Velázquez y su técnica pictórica.
Transcripciones
Bueno, ha requerido mucho trabajo, pero sobre todo trabajo de estudio y de concentración.
Es verdad que el soporte y en general la capa pictórica estaba muy bien.
El problema era cuando salió del Palacio del Buen Retiro y pasó al Palacio Nuevo, le pusieron unas bandas perimetrales que cosieron a sus bordes y que esas bandas con el tiempo han ido perdiendo tensión y cuando hicieron un rentelado ya estando en el Real Museo de Pinturas en 1853, repintaron todo eso cubriendo parte de pintura original.
Por eso quizá la mayor dificultad ha sido emprender una limpieza en la que llegáramos a un punto de equilibrio entre ese fondo no definido y la figura.
Entonces, al no tener límites espaciales, tenía que ser una limpieza muy global, muy continuada y muy gradual, de manera que el fondo, cuando ya permitiera limpiar el resto, pudiéramos conseguir ese equilibrio que buscábamos.
Gracias.
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Bueno, ha requerido mucho trabajo, pero sobre todo trabajo de estudio y de concentración. Es verdad que el soporte y en general la capa pictórica estaba muy bien. El problema era cuando salió del Palacio del Buen Retiro y pasó al Palacio Nuevo, le pusieron unas bandas perimetrales que cosieron a sus bordes y que esas bandas con el tiempo han ido perdiendo tensión y cuando hicieron un rentelado ya estando en el Real Museo de Pinturas en 1853, repintaron todo eso cubriendo parte de pintura original.
Por eso quizá la mayor dificultad ha sido emprender una limpieza en la que llegáramos a un punto de equilibrio entre ese fondo no definido y la figura. Entonces, al no tener límites espaciales, tenía que ser una limpieza muy global, muy continuada y muy gradual, de manera que el fondo, cuando ya permitiera limpiar el resto, pudiéramos conseguir ese equilibrio que buscábamos.
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