Este viernes 17 de abril, dos semanas antes de aterrizar en Netflix, se estrena en cines el remake de 'Mi querida señorita'. La película, protagonizada por la debutante Elisabeth Martínez junto a Paco León y Anna Castillo, revisita la icónica cinta homónima de 1972 dirigida por Jaime de Armiñán. En ella, José Luis López Vázquez rompía barreras protagonizando un filme que abordaba la intersexualidad en plena dictadura franquista.
En un contexto de creciente polarización, un comentarista destaca la importancia de la juventud que se aleja de los discursos de odio. Aunque se menciona que un 30% de los jóvenes apoya estas narrativas ultraconservadoras, el foco se dirige hacia el 70% restante, que normaliza y celebra la diversidad. Se argumenta que es esencial promover una cultura que valore la variedad de cuerpos y experiencias, considerando que la verdadera fuerza radica en el amor y la aceptación. Resalta que la representación en medios, como en las películas, puede ofrecer un contradiscurso potente ante la narrativa del odio. Así, se espera que este enfoque positivo y diverso ayude a contrarrestar las influencias negativas, fomentando una sociedad más inclusiva. La idea central es que, a pesar de las preocupaciones sobre la radicalización, hay una base sólida de jóvenes comprometidos con un futuro más amoroso y diverso.
Transcripciones
Yo quiero pensar que hay gente, que hay jóvenes, que no están en eso, que no se dejan manipular por los discursos de odio facilones y que, por otra parte, eso convive con una realidad que está ocurriendo y que cada vez más gente joven normaliza y convive con otras realidades y yo espero que eso tenga fuerza y que compense lo otro, porque es verdad que es preocupante.
está esto pero pero yo confío en que en general la gente con sentido común y que el amor y todo esto gane.
A mí me parece que hay una imagen, hay una especie de profecía autocumplida con esto de la juventud que se derechiza o de la juventud que está escuchando estos mensajes ultraconservadores y yo creo que también hay que contar, siempre se habla del 30% de la gente joven que que apoya discursos de odio y tal.
A mí me interesa el otro 70, del que se habla muchísimo menos.
Y me parece que ese 30% se va a beneficiar y se beneficia mucho de narrativas como la que hemos hecho en la película.
Al final tenemos que hacer lo que tenemos que hacer, que es enseñar que el mundo es diverso y maravilloso y que diversidad de cuerpos, diversidad de formas de estar en el mundo, y eso es lo mejor que se puede hacer al respecto.
Es nuestra manera de hacer el contradiscurso de odio, sería el discurso del amor.
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Yo quiero pensar que hay gente, que hay jóvenes, que no están en eso, que no se dejan manipular por los discursos de odio facilones y que, por otra parte, eso convive con una realidad que está ocurriendo y que cada vez más gente joven normaliza y convive con otras realidades y yo espero que eso tenga fuerza y que compense lo otro, porque es verdad que es preocupante.
está esto pero pero yo confío en que en general la gente con sentido común y que el amor y todo esto gane. A mí me parece que hay una imagen, hay una especie de profecía autocumplida con esto de la juventud que se derechiza o de la juventud que está escuchando estos mensajes ultraconservadores y yo creo que también hay que contar, siempre se habla del 30% de la gente joven que que apoya discursos de odio y tal.
A mí me interesa el otro 70, del que se habla muchísimo menos. Y me parece que ese 30% se va a beneficiar y se beneficia mucho de narrativas como la que hemos hecho en la película. Al final tenemos que hacer lo que tenemos que hacer, que es enseñar que el mundo es diverso y maravilloso y que diversidad de cuerpos, diversidad de formas de estar en el mundo, y eso es lo mejor que se puede hacer al respecto.
Es nuestra manera de hacer el contradiscurso de odio, sería el discurso del amor.
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