Luis García Montero presenta a María Jesús Montero en los desayunos de Europa Press
Transcripciones
En primer lugar porque es la posibilidad de hablar de una amiga.
Yo creo que es importante empezar por los sentimientos.
Me encanta coincidir con María Jesús en la plaza de San Francisco en Sevilla o en la desembogadura del río Guadalquivir en la bahía de Cádiz para comernos una tortillita de camarones juntos o en las calles de Granada frente a la Lava en el Albaicín o en Madrid, aunque sea para encontrar la posibilidad de subir un poco el presupuesto muy humilde del Instituto Cervantes, porque ya sabes que los presupuestos de cultura en España siempre necesitan un poquito de atención.
Pero en cualquier situación he descubierto que la sonrisa y la risa de María Jesús es la mejor manera de tomar cosas en serio.
Y ella se toma las cosas en serio.
Y en ese sentido, a la hora de presentarla, pues claro, tenemos que hablar de su protagonismo en la historia reciente de la política de Andalucía, como consejera de Sanidad y Consumo, como consejera de Hacienda, como diputada del Parlamento de Andalucía.
es su protagonismo en la política española, diputada en el Parlamento español, ministra de Hacienda, vicepresidenta primera del Gobierno, portavoz del Gobierno, Y todo eso como consecuencia de su compromiso con su partido, con el Partido Socialista, tanto en Andalucía como a nivel del Estado.
Ahora, vicesecretaria general del Partido Socialista.
pero a mí me gustaría dejar que debajo de toda esta trayectoria política está su compromiso y está la historia de una joven estudiante de medicina que se hizo médica y que tomó conciencia de la importancia que es cuidar cuidar a los demás y en esa sonrisa política de María Jesús yo creo que hay una conciencia clara de lo que son los cuidados.
Y eso me parece muy importante porque significa entender la dignidad de la política como una forma de cuidar las ilusiones colectivas y las necesidades privadas.
Y ese compromiso con los cuidados está en una trayectoria que ha dignificado lo público.
Y me parece que esta sociedad tiene que agradecer la dignificación de lo público en esta época de inundaciones donde se quiere prestigiar la política porque interesan más las ambiciones individuales que la regulación de los derechos colectivos.
Y dignificar la política significa el compromiso de asegurar una sanidad pública digna, una educación pública digna, y yo lo agradezco como catedrático de la Universidad de Granada y como persona que de vez en cuando necesita llevar a una nieta o a un gente, de qué forma las necesidades privadas tienen que ver con las ilusiones colectivas.
Y eso solo se consigue asegurar en la dignificación de lo público, en el compromiso de lo público.
Y a eso se dedica la política y por eso es tan importante que haya personas que dignifiquen la labor política como compromiso con los cuidados particulares y públicos y es el caso de… Además, claro, estamos en Andalucía, yo soy andaluz y quiero reivindicar la importancia de la vocación andaluza y de la afirmación andaluza de María Jesús.
porque a veces, y eso yo lo he vivido como filólogo, he escuchado algún comentario de algún representante político, casi siempre representante político reaccionario, haciendo algún chiste sobre el acento andaluz de María Jesús.
A mí me toca ahora dirigir el Instituto Cervantes.
Y una tarea fundamental en la dirección del Instituto Cervantes, que cuida un idioma hablado por más de 600 millones de personas en el mundo, es la de afirmar una y otra vez que nuestra unidad como lengua se basa en el resto de la diversidad.
Cuando digo, por ejemplo, siguiendo a Jorge Luis Borges, que desde Madrid no hay ningún derecho a decirle a los argentinos cómo tienen que hablar el español, pues me acuerdo los chistes que han hecho sobre mi pronunciación andaluza.
ahora ya se lleva menos, pero en los años 70, de qué manera había comentarios si aparecía algún locutor en la radio o en la televisión que no hablaba el español como se habla en Guilla o en Salamanca.
Bueno, yo he explicado muchas veces en clase la gramática castellana para uso de americanos de Andrés Bello y Andrés Bello cuando quiso evitar el centralismo español y decir que el idioma era compartido y que los latinoamericanos tenían derecho a hablar como ellos hablaban, pues decía, ya han visto ustedes que hay quien se empeña en decirle a los andaluces que tienen que hablar como si fueran de Salamanca.
En Sevilla, en Cádiz, en Granada, se habla el español como se habla en Sevilla, en Cádiz, en Granada, en Jaén como se habla en Jaén y en Bogotá o en Buenos Aires como se habla.
A mí me parece muy importante basar la unidad en el respeto a la diversidad, porque ese es el eje de las ilusiones colectivas y es el eje de la dignificación de la política.
Aprender a respetar lo individual es necesario convivir en lo colectivo.
Aprender, como hace la dignificación política, que para defender los intereses de cada individuo es necesario mantener las ilusiones colectivas.
Y ahora que desde la izquierda estamos hablando tanto de la necesidad de unidad, a mí me gusta insistir en que más que la unidad, que eso vendrá por sí mismo, hay que defender la necesidad de las ilusiones colectivas.
Creer en aquellas cosas que merecen la pena ser defendidas.
Y como vivimos en un momento que está poniendo en duda por las soberbias individuales, las ilusiones colectivas, está poniendo en duda la educación pública por la educación de élite privada, está poniendo a la sanidad pública por los intereses personales de los negocios en la sanidad.
Como vivimos en un momento que está poniendo en duda la política, todos son iguales, mejor no ir a votar, todo es mentira.
Como estamos viviendo en este momento de inundaciones y de desastres, Pues me gusta mucho reconocer a la gente que trabaja por paliar las inundaciones, poner, por ejemplo, dinero a Andalucía para resolver lo que el mal tiempo provoca.
me gusta mucho sentirme amigo de la gente que representa la defensa de lo público frente a la soberbia individual, a la gente que me llena de orgullo cada vez que la oigo hablar, como se habla en Andalucía, sin querer imitar ninguna imposición de la gente que en realidad nos considera poco respetables y poco simpáticos.
De manera que vuelvo a repetir, si yo me siento amigo de María Jesús es porque a lo largo de muchos encuentros he podido ver que su sonrisa y su simpatía andaluza, su compromiso con Andalucía es la mejor manera de tomarnos a nosotros mismos, a nosotras mismas en serio.
Muchísimas gracias.
Gracias.
.
En primer lugar porque es la posibilidad de hablar de una amiga. Yo creo que es importante empezar por los sentimientos. Me encanta coincidir con María Jesús en la plaza de San Francisco en Sevilla o en la desembogadura del río Guadalquivir en la bahía de Cádiz para comernos una tortillita de camarones juntos o en las calles de Granada frente a la Lava en el Albaicín o en Madrid, aunque sea para encontrar la posibilidad de subir un poco el presupuesto muy humilde del Instituto Cervantes, porque ya sabes que los presupuestos de cultura en España siempre necesitan un poquito de atención.
Pero en cualquier situación he descubierto que la sonrisa y la risa de María Jesús es la mejor manera de tomar cosas en serio. Y ella se toma las cosas en serio. Y en ese sentido, a la hora de presentarla, pues claro, tenemos que hablar de su protagonismo en la historia reciente de la política de Andalucía, como consejera de Sanidad y Consumo, como consejera de Hacienda, como diputada del Parlamento de Andalucía.
es su protagonismo en la política española, diputada en el Parlamento español, ministra de Hacienda, vicepresidenta primera del Gobierno, portavoz del Gobierno, Y todo eso como consecuencia de su compromiso con su partido, con el Partido Socialista, tanto en Andalucía como a nivel del Estado.
Ahora, vicesecretaria general del Partido Socialista. pero a mí me gustaría dejar que debajo de toda esta trayectoria política está su compromiso y está la historia de una joven estudiante de medicina que se hizo médica y que tomó conciencia de la importancia que es cuidar cuidar a los demás y en esa sonrisa política de María Jesús yo creo que hay una conciencia clara de lo que son los cuidados.
Y eso me parece muy importante porque significa entender la dignidad de la política como una forma de cuidar las ilusiones colectivas y las necesidades privadas. Y ese compromiso con los cuidados está en una trayectoria que ha dignificado lo público. Y me parece que esta sociedad tiene que agradecer la dignificación de lo público en esta época de inundaciones donde se quiere prestigiar la política porque interesan más las ambiciones individuales que la regulación de los derechos colectivos.
Y dignificar la política significa el compromiso de asegurar una sanidad pública digna, una educación pública digna, y yo lo agradezco como catedrático de la Universidad de Granada y como persona que de vez en cuando necesita llevar a una nieta o a un gente, de qué forma las necesidades privadas tienen que ver con las ilusiones colectivas.
Y eso solo se consigue asegurar en la dignificación de lo público, en el compromiso de lo público. Y a eso se dedica la política y por eso es tan importante que haya personas que dignifiquen la labor política como compromiso con los cuidados particulares y públicos y es el caso de… Además, claro, estamos en Andalucía, yo soy andaluz y quiero reivindicar la importancia de la vocación andaluza y de la afirmación andaluza de María Jesús.
porque a veces, y eso yo lo he vivido como filólogo, he escuchado algún comentario de algún representante político, casi siempre representante político reaccionario, haciendo algún chiste sobre el acento andaluz de María Jesús.
A mí me toca ahora dirigir el Instituto Cervantes. Y una tarea fundamental en la dirección del Instituto Cervantes, que cuida un idioma hablado por más de 600 millones de personas en el mundo, es la de afirmar una y otra vez que nuestra unidad como lengua se basa en el resto de la diversidad.
Cuando digo, por ejemplo, siguiendo a Jorge Luis Borges, que desde Madrid no hay ningún derecho a decirle a los argentinos cómo tienen que hablar el español, pues me acuerdo los chistes que han hecho sobre mi pronunciación andaluza.
ahora ya se lleva menos, pero en los años 70, de qué manera había comentarios si aparecía algún locutor en la radio o en la televisión que no hablaba el español como se habla en Guilla o en Salamanca.
Bueno, yo he explicado muchas veces en clase la gramática castellana para uso de americanos de Andrés Bello y Andrés Bello cuando quiso evitar el centralismo español y decir que el idioma era compartido y que los latinoamericanos tenían derecho a hablar como ellos hablaban, pues decía, ya han visto ustedes que hay quien se empeña en decirle a los andaluces que tienen que hablar como si fueran de Salamanca.
En Sevilla, en Cádiz, en Granada, se habla el español como se habla en Sevilla, en Cádiz, en Granada, en Jaén como se habla en Jaén y en Bogotá o en Buenos Aires como se habla. A mí me parece muy importante basar la unidad en el respeto a la diversidad, porque ese es el eje de las ilusiones colectivas y es el eje de la dignificación de la política.
Aprender a respetar lo individual es necesario convivir en lo colectivo. Aprender, como hace la dignificación política, que para defender los intereses de cada individuo es necesario mantener las ilusiones colectivas. Y ahora que desde la izquierda estamos hablando tanto de la necesidad de unidad, a mí me gusta insistir en que más que la unidad, que eso vendrá por sí mismo, hay que defender la necesidad de las ilusiones colectivas.
Creer en aquellas cosas que merecen la pena ser defendidas. Y como vivimos en un momento que está poniendo en duda por las soberbias individuales, las ilusiones colectivas, está poniendo en duda la educación pública por la educación de élite privada, está poniendo a la sanidad pública por los intereses personales de los negocios en la sanidad.
Como vivimos en un momento que está poniendo en duda la política, todos son iguales, mejor no ir a votar, todo es mentira. Como estamos viviendo en este momento de inundaciones y de desastres, Pues me gusta mucho reconocer a la gente que trabaja por paliar las inundaciones, poner, por ejemplo, dinero a Andalucía para resolver lo que el mal tiempo provoca.
me gusta mucho sentirme amigo de la gente que representa la defensa de lo público frente a la soberbia individual, a la gente que me llena de orgullo cada vez que la oigo hablar, como se habla en Andalucía, sin querer imitar ninguna imposición de la gente que en realidad nos considera poco respetables y poco simpáticos.
De manera que vuelvo a repetir, si yo me siento amigo de María Jesús es porque a lo largo de muchos encuentros he podido ver que su sonrisa y su simpatía andaluza, su compromiso con Andalucía es la mejor manera de tomarnos a nosotros mismos, a nosotras mismas en serio.
Muchísimas gracias. Gracias.
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