Declaraciones de Luis Tosar y Claudia Salas, protagonistas de Salvador, la nueva serie española de Netflix, quienes han señalado que confían en que la serie pueda "generar debate" y "denunciar" a través de su "mirada crítica muy incómoda".
Transcripciones
Bueno, a ver, vivimos un momento social muy convulso en muchos ámbitos.
Evidentemente el panorama nacional e internacional ha cambiado posiblemente en todos los últimos años.
Es cierto que hay muchos relatos que nos parecían insólitos hace tiempo y que ahora calan mucho en la población.
En cualquier caso, es verdad que Salvador no es una serie que trate de hablar sobre política social, siquiera, si yo creo que trata de analizar qué es lo que está ocurriendo en la base de toda nuestra sociedad para que fenómenos así puedan producirse en realidad, qué es lo que pasa con nuestros jóvenes, qué es lo que pasa con nuestros padres, qué es lo que hemos hecho una serie de generaciones para que ahora los chicos estén aceptando discursos que nos parecerían insólitos hace tiempo, en qué búsqueda están, en qué necesitan, cuál es la desesperación para que estén.
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Pues eso, de repente este señor descubra que su hija, con la que ha estado despistado durante bastante tiempo, de un día para otro, descubre que está en un grupo neonazi ultraviolento y metida en líos gordos de verdad.
Entonces, bueno, se trata de un trabajo casi a dos bandas, por un lado, ver qué ha ocurrido en estos años con estas generaciones, cuál es el despiste y ver qué es lo que está pasando con los jóvenes que les están saliendo ahora las flores de esta manera.
Y Claudio, en tu caso, ¿cómo te lo hiciste en el papel de Julia? No sé si hiciste algún tipo de investigación sobre cómo se radicaliza un joven para acabar dentro de estos grupos.
y sobre todo si hay cierta diferencia entre cómo se radicalizan los hombres respecto a las mujeres, porque es muy chocante que una mujer pueda formar parte de esos valores, de esos grupos, que son intrínsecamente machistas, ¿no? Por naturaleza.
¿Cómo te preparaste para todo eso? Bueno, hubo un gran trabajo de documentación, tanto por parte de Aitor, nuestra, hubo mucha conversación a lo largo de todo el proceso, cualquier duda, cualquier propuesta fue escuchada y yo en mi caso no acudí presencialmente a ningún lugar porque además no suelo trabajar nunca desde el método, que lo respeto y me parece fenomenal, pero trabajo más siempre desde una construcción física, una construcción de personaje a nivel más emocional, más sensitivo.
En mi caso, lo que dices me parece súper interesante también, como debatir cómo puede una mujer acabar en estos lugares.
El sexo creo que es lo de menos en estos sitios donde prima lo radical.
Al final son grupos de ultras que tienen la ideología radicalizada y hay un machismo increíble, prima.
De hecho, hay muchísimas mujeres que también lo son, Julia es una de ellas.
Entonces, al final, creo que el proceso de radicalización es exactamente igual, da igual el sexo.
Creo que al final estás en una situación vulnerable de necesidad de apoyo, de pertenencia, de abandono, de desorientación ideológica.
Hay mil factores por los que se acaban entrando a estos lugares y creo que no hay una manera como de agregar a una mujer o agregar a un hombre.
De hecho, lo peligroso es que está funcionando de cualquier manera para ambos sexos.
Entonces, creo que esto es lo que también entra en debate y proponemos diálogo para abordar la situación y no mirar hacia otro lado.
La serie comienza centrada en la violencia en estos grupos que a través del fútbol, que son grupos ultra fútbol, pero a medida que avanzan los capítulos se preocupa por mostrar la complejidad un poco de todo ese fenómeno, de cómo todas las aristas que tienen estos movimientos, cómo los captan, cómo se viraliza su mensaje, incluso la financiación y sobre todo hay una parte de la serie, sin entrar mucho en el spoiler, que subraya la importancia del relato.
¿Cómo la verdad ha pasado a ser algo totalmente secundario y solo importa armar un buen relato? Es importante reflejar esto también en la serie.
Sí, básicamente es una de las bases de todos estos movimientos, de cualquier movimiento en realidad.
La base siempre es el relato.
Cualquiera que quiera convencer de sus argumentos necesita un relato bien montado y es cierto que la serie avanza, yo creo que además muy bien, va contando todos los subterfugios de cómo se pueden organizar todos estos grupos y cómo finalmente uno se da cuenta de que siempre tiene que haber alguien que se pare un poco a pensar y organice cuáles son las ideas claves que hay que lanzar.
Pero básicamente esto es nuestro mundo, quiero decir, no es que estamos descubriendo aquí la rueda.
Uno de los informativos todos los días, cualquier cualquier partido político en redes sociales tiene un relato, cualquier youtuber tiene su relato, o sea, todo el mundo tiene un relato montado, cualquiera de nosotros tenemos un relato montado.
Nos hemos consensuado que esta es la manera de movernos a día de hoy y que convencer del tuyo es el objetivo primordial.
Claro, ¿qué ocurre? Y luego queda atrás todo el resto, que es pensar en el otro, tener empatía, pensar que lo primordial de un ser humano sería ayudar al otro.
Entonces todo se va por falsos lugares, es decir, que este tipo de organizaciones que también aparecen aquí, unas y otras, se creen que ayudan mucho.
¿Por qué? Porque están manteniendo su relato firme y creen que con ayudar así ya lo están haciendo bien.
En realidad, seguramente el mensaje es otro y seguramente el objetivo es otro.
Y como sociedad deberíamos pensar en otras cosas, que creo que es lo interesante de Salvador.
Yo creo que abre todos estos huecos para que uno se plantee qué tipo de mundo estamos construyendo.
En el que solamente vamos a ayudar al que coincide con nosotros o vamos a intentar extender la ayuda al ser humano como tal, que es lo que se debería en principio hacer.
Hablando de esto, en este sentido también os quería preguntar si confiáis en el poder didáctico de una serie como esta.
Si creéis que un joven que está empezando a coquetear con estos grupos puede verse reflejado en la serie, dar marcha atrás, o incluso unos padres que ven que sus hijos empiezan a coquetear con este tipo de radicalización, ¿Es un poco ingenuo pensar que la ficción puede competir con las armas que tiene este tipo de extremismos? Yo creo que sí.
Yo creo que tiene que ir de la mano, no solo la ficción, va a ayudar a la causa efectivamente, pero sí que creo, porque ya ha pasado en otras veces, llega un proyecto con una temática X y se han generado conversaciones en torno a una mesa, ha habido padres que han hablado con sus hijos, de repente se les ha despertado la bombilla de una idea de decir yo esto no me lo había planteado, voy a hablar, y creo que esta serie, una de las cosas, tiene muchas, pero uno de sus puntos fuertes es eso, como generar debate, denunciar con una mirada crítica muy incómoda, porque es una serie incómoda de ver, para analizar una problemática que está ocurriendo hoy en día a nivel social y ojalá que sí, yo quiero pensar que sí, me encantaría, o sea, si lo que hemos hecho sirve para que una familia o un chico, lo que acabas de comentar, que está empezando a coquetear o a jugar con esto, se lo replanté, yo me doy más que por satisfecha y creo que ahora lo hemos cumplido con uno de los cometidos.
Yo confío, yo siempre he sido muy ingenuo en ese sentido.
Y he tenido experiencias buenas también en ese sentido y confirmadas, quiero decir, con otras producciones, con películas, con cosas que han ocurrido y que le han servido a la gente.
y gente que ha visto su situación reflejada ahí, de la cual no era ni siquiera consciente, porque no la había visto representada.
Porque yo siempre siento que la representación en ficción consigue algo que los medios nunca consiguen.
El medio refleja el hecho, refleja la noticia, pasa, incluso te anestesia ya cuando se dice muchas veces, pero no logra conectarte con el ser humano en realidad que ha sufrido el evento.
Sin embargo, la ficción sí lo consigue.
le pone carne y hueso, le pone emoción, le pone algo a la persona que le ha ocurrido y de alguna manera el espectador ahí sí se identifica.
Entonces sí tengo la esperanza de que esto pueda servir.
Creo que tiene un trabajo que hay que apoyar también, es cierto.
Es decir, no simplemente la serie fluya y tal, ojalá sola ella haga mucho trabajo, pero creo que estaría bueno que también hubiera un plan detrás para decir, hagamos más cosas con esto.
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Bueno, a ver, vivimos un momento social muy convulso en muchos ámbitos. Evidentemente el panorama nacional e internacional ha cambiado posiblemente en todos los últimos años. Es cierto que hay muchos relatos que nos parecían insólitos hace tiempo y que ahora calan mucho en la población. En cualquier caso, es verdad que Salvador no es una serie que trate de hablar sobre política social, siquiera, si yo creo que trata de analizar qué es lo que está ocurriendo en la base de toda nuestra sociedad para que fenómenos así puedan producirse en realidad, qué es lo que pasa con nuestros jóvenes, qué es lo que pasa con nuestros padres, qué es lo que hemos hecho una serie de generaciones para que ahora los chicos estén aceptando discursos que nos parecerían insólitos hace tiempo, en qué búsqueda están, en qué necesitan, cuál es la desesperación para que estén...
Pues eso, de repente este señor descubra que su hija, con la que ha estado despistado durante bastante tiempo, de un día para otro, descubre que está en un grupo neonazi ultraviolento y metida en líos gordos de verdad.
Entonces, bueno, se trata de un trabajo casi a dos bandas, por un lado, ver qué ha ocurrido en estos años con estas generaciones, cuál es el despiste y ver qué es lo que está pasando con los jóvenes que les están saliendo ahora las flores de esta manera.
Y Claudio, en tu caso, ¿cómo te lo hiciste en el papel de Julia? No sé si hiciste algún tipo de investigación sobre cómo se radicaliza un joven para acabar dentro de estos grupos. y sobre todo si hay cierta diferencia entre cómo se radicalizan los hombres respecto a las mujeres, porque es muy chocante que una mujer pueda formar parte de esos valores, de esos grupos, que son intrínsecamente machistas, ¿no?
Por naturaleza. ¿Cómo te preparaste para todo eso? Bueno, hubo un gran trabajo de documentación, tanto por parte de Aitor, nuestra, hubo mucha conversación a lo largo de todo el proceso, cualquier duda, cualquier propuesta fue escuchada y yo en mi caso no acudí presencialmente a ningún lugar porque además no suelo trabajar nunca desde el método, que lo respeto y me parece fenomenal, pero trabajo más siempre desde una construcción física, una construcción de personaje a nivel más emocional, más sensitivo.
En mi caso, lo que dices me parece súper interesante también, como debatir cómo puede una mujer acabar en estos lugares. El sexo creo que es lo de menos en estos sitios donde prima lo radical. Al final son grupos de ultras que tienen la ideología radicalizada y hay un machismo increíble, prima.
De hecho, hay muchísimas mujeres que también lo son, Julia es una de ellas. Entonces, al final, creo que el proceso de radicalización es exactamente igual, da igual el sexo. Creo que al final estás en una situación vulnerable de necesidad de apoyo, de pertenencia, de abandono, de desorientación ideológica.
Hay mil factores por los que se acaban entrando a estos lugares y creo que no hay una manera como de agregar a una mujer o agregar a un hombre. De hecho, lo peligroso es que está funcionando de cualquier manera para ambos sexos. Entonces, creo que esto es lo que también entra en debate y proponemos diálogo para abordar la situación y no mirar hacia otro lado.
La serie comienza centrada en la violencia en estos grupos que a través del fútbol, que son grupos ultra fútbol, pero a medida que avanzan los capítulos se preocupa por mostrar la complejidad un poco de todo ese fenómeno, de cómo todas las aristas que tienen estos movimientos, cómo los captan, cómo se viraliza su mensaje, incluso la financiación y sobre todo hay una parte de la serie, sin entrar mucho en el spoiler, que subraya la importancia del relato.
¿Cómo la verdad ha pasado a ser algo totalmente secundario y solo importa armar un buen relato? Es importante reflejar esto también en la serie. Sí, básicamente es una de las bases de todos estos movimientos, de cualquier movimiento en realidad. La base siempre es el relato. Cualquiera que quiera convencer de sus argumentos necesita un relato bien montado y es cierto que la serie avanza, yo creo que además muy bien, va contando todos los subterfugios de cómo se pueden organizar todos estos grupos y cómo finalmente uno se da cuenta de que siempre tiene que haber alguien que se pare un poco a pensar y organice cuáles son las ideas claves que hay que lanzar.
Pero básicamente esto es nuestro mundo, quiero decir, no es que estamos descubriendo aquí la rueda. Uno de los informativos todos los días, cualquier cualquier partido político en redes sociales tiene un relato, cualquier youtuber tiene su relato, o sea, todo el mundo tiene un relato montado, cualquiera de nosotros tenemos un relato montado.
Nos hemos consensuado que esta es la manera de movernos a día de hoy y que convencer del tuyo es el objetivo primordial. Claro, ¿qué ocurre? Y luego queda atrás todo el resto, que es pensar en el otro, tener empatía, pensar que lo primordial de un ser humano sería ayudar al otro.
Entonces todo se va por falsos lugares, es decir, que este tipo de organizaciones que también aparecen aquí, unas y otras, se creen que ayudan mucho. ¿Por qué? Porque están manteniendo su relato firme y creen que con ayudar así ya lo están haciendo bien. En realidad, seguramente el mensaje es otro y seguramente el objetivo es otro.
Y como sociedad deberíamos pensar en otras cosas, que creo que es lo interesante de Salvador. Yo creo que abre todos estos huecos para que uno se plantee qué tipo de mundo estamos construyendo. En el que solamente vamos a ayudar al que coincide con nosotros o vamos a intentar extender la ayuda al ser humano como tal, que es lo que se debería en principio hacer.
Hablando de esto, en este sentido también os quería preguntar si confiáis en el poder didáctico de una serie como esta. Si creéis que un joven que está empezando a coquetear con estos grupos puede verse reflejado en la serie, dar marcha atrás, o incluso unos padres que ven que sus hijos empiezan a coquetear con este tipo de radicalización, ¿Es un poco ingenuo pensar que la ficción puede competir con las armas que tiene este tipo de extremismos?
Yo creo que sí. Yo creo que tiene que ir de la mano, no solo la ficción, va a ayudar a la causa efectivamente, pero sí que creo, porque ya ha pasado en otras veces, llega un proyecto con una temática X y se han generado conversaciones en torno a una mesa, ha habido padres que han hablado con sus hijos, de repente se les ha despertado la bombilla de una idea de decir yo esto no me lo había planteado, voy a hablar, y creo que esta serie, una de las cosas, tiene muchas, pero uno de sus puntos fuertes es eso, como generar debate, denunciar con una mirada crítica muy incómoda, porque es una serie incómoda de ver, para analizar una problemática que está ocurriendo hoy en día a nivel social y ojalá que sí, yo quiero pensar que sí, me encantaría, o sea, si lo que hemos hecho sirve para que una familia o un chico, lo que acabas de comentar, que está empezando a coquetear o a jugar con esto, se lo replanté, yo me doy más que por satisfecha y creo que ahora lo hemos cumplido con uno de los cometidos.
Yo confío, yo siempre he sido muy ingenuo en ese sentido. Y he tenido experiencias buenas también en ese sentido y confirmadas, quiero decir, con otras producciones, con películas, con cosas que han ocurrido y que le han servido a la gente.
y gente que ha visto su situación reflejada ahí, de la cual no era ni siquiera consciente, porque no la había visto representada. Porque yo siempre siento que la representación en ficción consigue algo que los medios nunca consiguen. El medio refleja el hecho, refleja la noticia, pasa, incluso te anestesia ya cuando se dice muchas veces, pero no logra conectarte con el ser humano en realidad que ha sufrido el evento.
Sin embargo, la ficción sí lo consigue. le pone carne y hueso, le pone emoción, le pone algo a la persona que le ha ocurrido y de alguna manera el espectador ahí sí se identifica. Entonces sí tengo la esperanza de que esto pueda servir. Creo que tiene un trabajo que hay que apoyar también, es cierto.
Es decir, no simplemente la serie fluya y tal, ojalá sola ella haga mucho trabajo, pero creo que estaría bueno que también hubiera un plan detrás para decir, hagamos más cosas con esto.
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