Ángel Luis Rodríguez, 'Pasky', de 54 años y portero del BM Ciudad Imperial, sufrió la amputación de su pierna derecha el pasado mes de febrero. Este toledano es un ejemplo de superación ya que en el año 2016 sufrió un infarto del que se recuperó y que no le impidió seguir jugando al balonmano. A pesar de haber perdido una pierna, 'Pasky' intentará seguir con el balón y no descarta volver al deporte.
Ángel Luis Rodríguez, conocido como Pasky, es un portero de balonmano de 54 años que ha destacado en equipos como el BM Ciudad Imperial y Balonmano Toledo. A pesar de haber sufrido un infarto en 2016, logró regresar al deporte. Sin embargo, el 21 de febrero, una operación lo llevó a la amputación de su pierna derecha. Tras el alta, se ha enfocado en su recuperación, mostrando una actitud resiliente y positiva hacia su nueva realidad. Aunque enfrenta un proceso de adaptación en su vida personal y deportiva, Pasky no descarta volver a practicar balonmano, su gran pasión desde los 12 años. Considera que este desafío es un nuevo escalón en su vida, y busca encontrar formas de seguir disfrutando del deporte, siendo un ejemplo de superación para los jóvenes deportistas. Su historia va más allá de las victorias, simbolizando la fuerza ante la adversidad.
Transcripciones
Ángel Luis Rodríguez, Pasqui, tiene 54 años y ha sido cancerbero del balonmano Ciudad Imperial, el balonmano Toledo o del desaparecido Covisa, entre otros.
En todos sus clubes ha tenido un gran desempeño y se le ha reconocido como un portero de referencia en Castilla-La Mancha, gracias a su veteranía y resiliencia, jugando hasta los 54 años.
En 2016, Pasqui sufrió un infarto que le retiró 6 meses de la competición, pero del que pudo recuperarse y regresar al equipo sin grandes limitaciones.
Sin embargo, una segunda intervención le hizo perder la pierna derecha el pasado 21 de febrero.
Una vez que me dieron el alta en el hospital, yo le pregunté a la doctora que si podía volver a practicar el balonmano y me dijo, bueno, hablaremos, según veamos la recuperación.
Bueno, pues yo me sesioné, me puse a recuperarme, me puse a recuperarme y a los seis meses me dieron el alta de la recuperación y probé a empezar a entrenar.
Entonces, bueno, me puse unas limitaciones en las cuales yo me tenía que adaptar y sin problema.
El portero del Ciudad Imperial recibió la noticia de su amputación tras una intervención de 5 horas en el Hospital Universitario de Toledo, de la que aún le faltan meses de rehabilitación para recuperarse y adaptarse a sus nuevas circunstancias.
Tú vas con tu vida normal y ahora te encuentras esto, ahora te cuesta un montón.
Y ahora hay que un proceso de recuperación, de adaptación, adaptación de tu vivienda, adaptar a la familia, adaptarte a un coche, dejar de hacer deporte, que es lo que a mí siempre me ha gustado.
No sé, son muchos pasos que ahora va a costar.
Frente a estas dificultades, Basqui cuenta que esto no es más que un nuevo escalón en su vida, el cual no le debería impedir seguir disfrutando del deporte, adaptándose poco a poco a sus limitaciones.
Habrá que buscar una, como digo, no una excusa, sino algo que te sirva para buscar más posibilidades de seguir haciendo.
Tras menos de dos meses desde su intervención, el cancerbero no descarta seguir ligado al deporte que practica desde los 12 años y por el que aún siente auténtica pasión.
Intentar seguir y seguir con el balón, bueno.
Sí, porque al final es mi pasión o mi hobby o como quieran llamarlo, no sé.
Yo esto lo estaba haciendo no era porque fuera a hacer algo nada, sino ya la edad que tenía tampoco era una edad lógica de seguir jugando, pero no sé, me encontraba a gusto, veía que los chavales al final se fijaban en ti.
Ángel, que ya era una referencia para los jóvenes deportistas siendo uno de los jugadores más veteranos del balonmano español, trasciende ya sobre las victorias y las derrotas, convirtiéndose en un gran ejemplo de actitud ante las adversidades.
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Ángel Luis Rodríguez, Pasqui, tiene 54 años y ha sido cancerbero del balonmano Ciudad Imperial, el balonmano Toledo o del desaparecido Covisa, entre otros. En todos sus clubes ha tenido un gran desempeño y se le ha reconocido como un portero de referencia en Castilla-La Mancha, gracias a su veteranía y resiliencia, jugando hasta los 54 años.
En 2016, Pasqui sufrió un infarto que le retiró 6 meses de la competición, pero del que pudo recuperarse y regresar al equipo sin grandes limitaciones. Sin embargo, una segunda intervención le hizo perder la pierna derecha el pasado 21 de febrero. Una vez que me dieron el alta en el hospital, yo le pregunté a la doctora que si podía volver a practicar el balonmano y me dijo, bueno, hablaremos, según veamos la recuperación.
Bueno, pues yo me sesioné, me puse a recuperarme, me puse a recuperarme y a los seis meses me dieron el alta de la recuperación y probé a empezar a entrenar. Entonces, bueno, me puse unas limitaciones en las cuales yo me tenía que adaptar y sin problema. El portero del Ciudad Imperial recibió la noticia de su amputación tras una intervención de 5 horas en el Hospital Universitario de Toledo, de la que aún le faltan meses de rehabilitación para recuperarse y adaptarse a sus nuevas circunstancias.
Tú vas con tu vida normal y ahora te encuentras esto, ahora te cuesta un montón. Y ahora hay que un proceso de recuperación, de adaptación, adaptación de tu vivienda, adaptar a la familia, adaptarte a un coche, dejar de hacer deporte, que es lo que a mí siempre me ha gustado.
No sé, son muchos pasos que ahora va a costar. Frente a estas dificultades, Basqui cuenta que esto no es más que un nuevo escalón en su vida, el cual no le debería impedir seguir disfrutando del deporte, adaptándose poco a poco a sus limitaciones.
Habrá que buscar una, como digo, no una excusa, sino algo que te sirva para buscar más posibilidades de seguir haciendo. Tras menos de dos meses desde su intervención, el cancerbero no descarta seguir ligado al deporte que practica desde los 12 años y por el que aún siente auténtica pasión.
Intentar seguir y seguir con el balón, bueno. Sí, porque al final es mi pasión o mi hobby o como quieran llamarlo, no sé. Yo esto lo estaba haciendo no era porque fuera a hacer algo nada, sino ya la edad que tenía tampoco era una edad lógica de seguir jugando, pero no sé, me encontraba a gusto, veía que los chavales al final se fijaban en ti.
Ángel, que ya era una referencia para los jóvenes deportistas siendo uno de los jugadores más veteranos del balonmano español, trasciende ya sobre las victorias y las derrotas, convirtiéndose en un gran ejemplo de actitud ante las adversidades.
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