La jefa del Servicio de Urología del Hospital Miguel Servet, María Jesús Gil Sanz, dice que la "gran ventaja" de esta tecnología "es la precisión en la cirugía" ya que el robo posee cuatro brazos articulados, que se manejan desde una consola, y se evita "el temblor del cirujano". "La precisión en cirugías muy complejas hace que también haya menos sangrado en el paciente y mejoría en la calidad de vida" porque se minimizan los efectos secundarios de ciertas cirugías, como es, en el caso de la prostatectomía radical, la incontinencia y la impotencia, "que pueden ser mejorados con las técnicas que tenemos clásicas de laparoscopia y de cirugía abierta". Añade que este robot permitirá mejoras en los tiempos de la rehabilitación, menor dolor, menor analgesia y menor estancia hospitalaria.
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