El fenómeno del petaqueo indica el crecimiento de un nuevo sector en el narcotráfico, relacionado directamente con el uso de narcolanchas. A diferencia de las operaciones en tierra, estas embarcaciones requieren una mayor cantidad de gasolina debido a los trayectos más largos que deben recorrer en alta mar. Por ejemplo, la distancia entre Marruecos y el Campo de Gibraltar es de solo 14 kilómetros, mientras que el viaje hasta la costa de Huelva se extiende considerablemente. Esta mayor demanda de combustible ha dado pie a un negocio paralelo: el suministro de garrafas de gasolina a las narcolanchas que operan en la zona de Alpairú. Este fenómeno destaca la complejidad y adaptabilidad del narcotráfico, que continuamente se reinventa para poder satisfacer sus necesidades logísticas en un entorno cada vez más desafiante.
Transcripciones
El petaqueo es la señal evidente de que hay muchas narcolancias y es un nuevo negocio que se ha producido dentro del mundo del narcotráfico.
Es curioso, ¿no? Es decir, cuando las narcolanchas estaban aquí en tierra, necesitaban mucho menos gasolina.
Primero, porque en alta mar necesitan gasolina para poderse mover, y luego también el petaqueo es fruto de que el trayecto que están recorriendo las narcolanchas también es mayor.
No es lo mismo cruzar el estrecho entre Marruecos y el Campo Ibertar, que son apenas 14 kilómetros, de ir hasta la costa de Huelva, hasta Punto Umbría.
Lógicamente el recorrido es mayor y eso hace que necesiten mucho más gasolina.
Por lo tanto, se ha creado un nuevo negocio dentro del narcotráfico, que son aquellos que recogen garrafas de gasolina y que luego las suministran en alta mar a las narcolanchas que están en Alpairú.
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El petaqueo es la señal evidente de que hay muchas narcolancias y es un nuevo negocio que se ha producido dentro del mundo del narcotráfico. Es curioso, ¿no? Es decir, cuando las narcolanchas estaban aquí en tierra, necesitaban mucho menos gasolina. Primero, porque en alta mar necesitan gasolina para poderse mover, y luego también el petaqueo es fruto de que el trayecto que están recorriendo las narcolanchas también es mayor.
No es lo mismo cruzar el estrecho entre Marruecos y el Campo Ibertar, que son apenas 14 kilómetros, de ir hasta la costa de Huelva, hasta Punto Umbría. Lógicamente el recorrido es mayor y eso hace que necesiten mucho más gasolina. Por lo tanto, se ha creado un nuevo negocio dentro del narcotráfico, que son aquellos que recogen garrafas de gasolina y que luego las suministran en alta mar a las narcolanchas que están en Alpairú.
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