Gisèle Pelicot: "No tengáis vergüenza, no sois culpables. Hablad"

La francesa Gisèle Pelicot, víctima de las violaciones organizadas durante una década en su domicilio por su exmarido Dominique Pelicot -condenado a 20 años de prisión- ha explicado que su estatus de víctima terminó después del juicio y ha instado a las mujeres que sufren violencia sexual a no tener "vergüenza ni culpa", al tiempo que les ha pedido que "hablen".

Fecha: 03/03/2026
Duración: 00:01:29
Localización: Madrid

Transcripciones


En effet, de souvenirs, y creo que la vida no se rejue.

Y yo tenía que pensar que mis 50 años de vida con M.

Pellicot no había sido un mensaje para vivir.

Si era muerto, y era muerto.

Entonces, por supuesto que yo he tenido su actitud de victima, yo he portado al momento de la revelación de los fiestos hasta la fin de mi procés.

Pero después, yo he vivido de todo esto, de me reappropriar mi nueva vida, de me reinventar mi vida.

también fue una manera de decir a todas las mujeres que sufren de violencia sexual que hay que hablar, hay que acompañar, y no se acompañar y no se isolar, porque estos momentos de solitud antes de que yo los acepte para mí misma, yo los he vivido porque esta triste, yo la he portado durante casi todo el proceso.

Y es ahí que me dije que la triste triste devía cambiar de campo.

No es de mí esta frase, es de una gran avocada que se llama Giselle Halimi, que defendió el proceso de Aixan Provence en 1978.

Y ella dijo cuando dijo que una mujer violada es una mujer brizada.

Ella ha todo perdido.

Y no hay que se sienten isoladas.

Hay que se acompañar, hay que se acompañar, hay que hablar, hay que denunciar.

No hay que irse.

No hay que irse responsable de nada y no es culpable de nada.

No hay que irse.

Y cuando estamos víctimas, nos sentimos muy culpables de decir ¿qué ha hecho que se ha hecho para merecer eso? Es eso que quiero decirles a todas las mujeres.

No hay que irse y no es culpable.

y osar hablar, y osar denunciar.

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00:00 - 00:20 En effet, de souvenirs, y creo que la vida no se rejue. Y yo tenía que pensar que mis 50 años de vida con M. Pellicot no había sido un mensaje para vivir. Si era muerto, y era muerto. Entonces, por supuesto que yo he tenido su actitud de victima, yo he portado al momento de la revelación de los fiestos hasta la fin de mi procés.

00:20 - 00:50 Pero después, yo he vivido de todo esto, de me reappropriar mi nueva vida, de me reinventar mi vida. también fue una manera de decir a todas las mujeres que sufren de violencia sexual que hay que hablar, hay que acompañar, y no se acompañar y no se isolar, porque estos momentos de solitud antes de que yo los acepte para mí misma, yo los he vivido porque esta triste, yo la he portado durante casi todo el proceso.

00:50 - 01:04 Y es ahí que me dije que la triste triste devía cambiar de campo. No es de mí esta frase, es de una gran avocada que se llama Giselle Halimi, que defendió el proceso de Aixan Provence en 1978. Y ella dijo cuando dijo que una mujer violada es una mujer brizada.

01:04 - 01:22 Ella ha todo perdido. Y no hay que se sienten isoladas. Hay que se acompañar, hay que se acompañar, hay que hablar, hay que denunciar. No hay que irse. No hay que irse responsable de nada y no es culpable de nada. No hay que irse. Y cuando estamos víctimas, nos sentimos muy culpables de decir ¿qué ha hecho que se ha hecho para merecer eso?

01:22 - 01:29 Es eso que quiero decirles a todas las mujeres. No hay que irse y no es culpable. y osar hablar, y osar denunciar.

Resumen generado con IA

Una sobreviviente de violencia sexual reflexiona sobre su experiencia y la importancia de compartirla. En su relato, destaca cómo sus 50 años de vida junto a M. Pellicot no fueron en vano, y cómo transformó su dolor en un mensaje de empoderamiento para otras mujeres. Asegura que es vital hablar y no aislarse, pues la soledad puede ser devastadora durante el proceso de sanación. Cita a la abogada Giselle Halimi, enfatizando que las víctimas no deben asumir la culpa ni responsabilizarse por lo ocurrido. La sobreviviente insta a las mujeres a romper el silencio, a buscar apoyo y a denunciar sin sentirse responsables de lo que sucedió. Su mensaje es claro: no hay que permanecer calladas ni aceptar el estigma, sino alzar la voz y buscar el acompañamiento necesario para superar la experiencia traumática. Esta declaración busca inspirar a muchas a encontrar su camino hacia la recuperación y la reinvención personal.

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