La rave de Fin de Año organizada en el entorno del embalse de El Cenajo, en el municipio de Ferez (Albacete), por la 'Big Fucking Party', ha concluido tras siete días de música ininterrumpida y congregar a miles de personas llegadas de todos los rincones de Europa.
Transcripciones
La rave de fin de año denominada la Big Fucking Party ha llegado a su fin tras siete días ininterrumpidos de música en el entorno del Embalse del Cenajo, en la provincia de Albacete.
Organizada de manera anual, esta fiesta de música electrónica ya recaló en Castilla la Mancha el pasado año, celebrándose en los aledaños del aeropuerto de Ciudad Real.
Este año, la provincia de Albacete ha sido el lugar escogido por los colectivos promotores del evento, llegados desde distintas partes de Europa como Francia, Dinamarca o Alemania, para celebrar una de las fiestas de Año Nuevo más largas y multitudinarias del continente.
La celebración, que ha reunido a miles de personas, no ha estado exenta de controversia.
El pasado 30 de diciembre, un primer intento de asentar la caravana de la fiesta en el municipio de Torralba concluyó con tensiones con agentes de la Guardia Civil desplegados para desalojarlos ante la negativa de los vecinos a acoger el evento.
En la tarde del 31 de diciembre, la fiesta arrancaba finalmente en el entorno del municipio de Fere.
tras 24 horas de incertidumbre y traslado de cientos de vehículos por las carreteras de la provincia.
Se calcula que más de 2.
000 personas han participado en el evento, en el que se han instalado más de una decena de escenarios.
Silenciada la música y mientras los últimos rezagados abandonan la zona, queda pendiente evaluar cuál ha sido el impacto en el entorno y preguntarse, quizá, dónde recalará el próximo año.
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La rave de fin de año denominada la Big Fucking Party ha llegado a su fin tras siete días ininterrumpidos de música en el entorno del Embalse del Cenajo, en la provincia de Albacete. Organizada de manera anual, esta fiesta de música electrónica ya recaló en Castilla la Mancha el pasado año, celebrándose en los aledaños del aeropuerto de Ciudad Real.
Este año, la provincia de Albacete ha sido el lugar escogido por los colectivos promotores del evento, llegados desde distintas partes de Europa como Francia, Dinamarca o Alemania, para celebrar una de las fiestas de Año Nuevo más largas y multitudinarias del continente.
La celebración, que ha reunido a miles de personas, no ha estado exenta de controversia. El pasado 30 de diciembre, un primer intento de asentar la caravana de la fiesta en el municipio de Torralba concluyó con tensiones con agentes de la Guardia Civil desplegados para desalojarlos ante la negativa de los vecinos a acoger el evento.
En la tarde del 31 de diciembre, la fiesta arrancaba finalmente en el entorno del municipio de Fere. tras 24 horas de incertidumbre y traslado de cientos de vehículos por las carreteras de la provincia. Se calcula que más de 2.000 personas han participado en el evento, en el que se han instalado más de una decena de escenarios.
Silenciada la música y mientras los últimos rezagados abandonan la zona, queda pendiente evaluar cuál ha sido el impacto en el entorno y preguntarse, quizá, dónde recalará el próximo año.
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