El ya exalcalde de Soria, Carlos Martínez, ha renunciado este lunes, 13 de abril, al bastón de mando tras 19 años al frente de la ciudad y a su acta de concejal en un acto en el que ha reivindicado la política local y ha afirmado que le "duele desprenderse de una pasión".
El exalcalde de Soria, Carlos Martínez, ha anunciado su renuncia al cargo y al acta de concejal en un emotivo acto celebrado el 13 de abril. Tras casi 20 años al frente de la ciudad, Martínez reflexionó sobre su trayectoria, recordando el día en que asumió la alcaldía en 2007, lleno de ilusión y compromiso. Afirmó que su despedida no es solo de una responsabilidad, sino también de una forma de vivir y servir a la comunidad. Reconoció el dolor que siente al desprenderse de su pasión, de sus amigos y de los esfuerzos compartidos durante su mandato. Destacó la importancia de un gobierno abierto y cercano, que escuche a los ciudadanos, y dejó claro que su legado se basa en la esperanza de un futuro mejor para Soria. La decisión, aunque difícil, refleja su deseo de dar paso a nuevas oportunidades para la ciudad.
Transcripciones
Hoy es uno de esos días que cuesta mucho hablar, de esos días en los que cuesta escribir, seguro para no querer afrontar decisiones necesarias.
Ayer, escribiendo estas líneas, volví a recordar momentos, instantes, palabras que también me resistía a escribir con la pérdida de mi padre, de Chicote o de Jesús Várez.
Por eso cuesta hablar hoy, no cuesta por falta de palabras, ni por falta de cosas que decir Cuesta porque hay momentos en la vida en los que la voz y las palabras no llegan a expresar todo lo que uno siente Y este es uno de ellos Han pasado casi 20 años Hoy no es un día más, absolutamente consciente de que no me despido de una responsabilidad ni un cargo Hoy me despido de una forma de estar en el mundo de una forma, una manera de servir, pero sobre todo de una manera de vivir.
Recuerdo perfectamente aquel día del 2007.
La ilusión, la responsabilidad, los miedos, el vértigo, la obligación de cumplir el mandato de la voluntad colectiva, la esperanza compartida, el deseo de cambio.
Dije entonces que quería un gobierno abierto, cercano, eficaz, dialogante, que escuchara.
Dije que nadie debía ser excluido.
dije que quería hacer ciudad, dije que quería que Soria fuera escuchada y atendida.
Hoy doy un paso a un lado y lo digo sin rodeos, duele.
Duele porque uno no se desprende de lo que quiere, sin más.
Duele porque uno cuando se desprende de su pasión, de sus sentimientos, de aquello a lo que ha dedicado toda su vida durante tanto tiempo, tiene que sentir ese dolor.
Duele porque aquí Y quedan años de trabajo, personas, amigos, amistades, esfuerzos, alegrías, también errores, dudas y noches difíciles.
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Hoy es uno de esos días que cuesta mucho hablar, de esos días en los que cuesta escribir, seguro para no querer afrontar decisiones necesarias. Ayer, escribiendo estas líneas, volví a recordar momentos, instantes, palabras que también me resistía a escribir con la pérdida de mi padre, de Chicote o de Jesús Várez.
Por eso cuesta hablar hoy, no cuesta por falta de palabras, ni por falta de cosas que decir Cuesta porque hay momentos en la vida en los que la voz y las palabras no llegan a expresar todo lo que uno siente Y este es uno de ellos Han pasado casi 20 años Hoy no es un día más, absolutamente consciente de que no me despido de una responsabilidad ni un cargo Hoy me despido de una forma de estar en el mundo de una forma, una manera de servir, pero sobre todo de una manera de vivir.
Recuerdo perfectamente aquel día del 2007. La ilusión, la responsabilidad, los miedos, el vértigo, la obligación de cumplir el mandato de la voluntad colectiva, la esperanza compartida, el deseo de cambio. Dije entonces que quería un gobierno abierto, cercano, eficaz, dialogante, que escuchara. Dije que nadie debía ser excluido. dije que quería hacer ciudad, dije que quería que Soria fuera escuchada y atendida.
Hoy doy un paso a un lado y lo digo sin rodeos, duele. Duele porque uno no se desprende de lo que quiere, sin más. Duele porque uno cuando se desprende de su pasión, de sus sentimientos, de aquello a lo que ha dedicado toda su vida durante tanto tiempo, tiene que sentir ese dolor.
Duele porque aquí Y quedan años de trabajo, personas, amigos, amistades, esfuerzos, alegrías, también errores, dudas y noches difíciles.
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