Nuevo Residencial Maristas en Logroño: más de 160 viviendas con 'historia' que se comenzarán a habitar en octubre
En Logroño, se ha decidido preservar un emblemático edificio construido en 1926 por Agapito del Valle, que representa la transición del modernismo hacia una arquitectura más depurada influenciada por la revolución industrial. Este edificio, que se ha mantenido en pie mientras el resto del colegio ha sido demolido, es un testimonio de la historia y evolución arquitectónica de la región. La decisión del Ayuntamiento y la comunidad autónoma de protegerlo es considerada crucial, ya que permite recordar cómo era la sociedad de hace un siglo. La recuperación del edificio no solo resalta su valor histórico, sino que también enfatiza la importancia de la tecnología en su diseño. Las nuevas viviendas que se construirán respetarán la estructura original, incorporando elementos modernos como el vidrio para mejorar la habitabilidad, garantizando así la intimidad y comodidad de sus futuros residentes. Este proyecto simboliza la fusión entre el pasado y el presente en la arquitectura de Logroño.
Transcripciones
Estamos hablando de 1926, cuando se construye este edificio. Y por lo tanto estamos hablando de una época del modernismo, en aquel momento, que ya estaba virando, ya el modernismo se estaba acabando. Pero desde un punto de vista de un encargo a un arquitecto como Agapito del Valle, de un colegio, tenía que tener una visión institucional.
institucional. Esa visión institucional hasta entonces solamente se entendía con portadas como la que vemos, con columnas, con frontones que vemos en la otra fachada, de tal manera que el carácter institucional estaba presente.
Pero además el modernismo de aquella época también buscaba una gran retórica ornamental. Por eso vemos esta especie de capiteles sobre unas columnas que no son unas columnas, porque son una separación entre ventana y ventana, o el gran molduraje, esa especie de pepinos.
En aquel momento había que inventarse formalizaciones, que muy pronto va decayendo. Va decayendo con la Expo de Barcelona, la Expo del XXIX, en donde aparece el pabellón alemán, que es esencial, puro, una obra de Mies van der Rohe, con una arquitectura ya muy depurada y rechazando todo lo que era lo ornamental.
Es decir, estábamos en una revolución industrial en aquel momento y por lo tanto todo lo que era ornamental era un trabajo excesivamente esforzado. Pasábamos ya a las máquinas, a toda la revolución industrial y lo que conllevó la revolución industrial. Por lo tanto, en aquel momento, este edificio enseguida empezó a quedarse ya como un emblema del modernismo.
Cien años después hemos llegado a que lo recuperamos, no lo recuperamos, el ayuntamiento y la comunidad autónoma tomaron una decisión que a mi juicio fue muy importante, el respetarlo, el respetar el edificio y hacer que fuera algo protegido, que no se demoliera.
El resto del colegio con el plan especial se demuele, pero este no se demuele, sino que se mantiene porque nos está contando perfectamente cómo éramos, ¿Cómo éramos hace 100 años? ¿Cómo funcionábamos? ¿Cómo pensábamos? Bueno, esto es lo que hoy nos queda también, recordar que no todo es tecnología, que no todo es el hoy, sino que el ayer ha influido mucho en nuestras vidas, en las formas de hacer y en las formas de pensar.
En definitiva, la recuperación tiene que ver con esto, por eso era tan importante. Lo mismo que este vidrio, que es pura tecnología ya de fabricación, pero representa el vallado de lo que era anteriormente, toda la herrería que cerraba. Y traslúcido, ¿por qué? Porque la habitabilidad de las viviendas de hoy necesitan protección, intimidad, y por lo tanto esas terrazas que tienen el edificio en estas plantas deben estar protegidas para su mejor habitabilidad.
Estamos hablando de 1926, cuando se construye este edificio. Y por lo tanto estamos hablando de una época del modernismo, en aquel momento, que ya estaba virando, ya el modernismo se estaba acabando. Pero desde un punto de vista de un encargo a un arquitecto como Agapito del Valle, de un colegio, tenía que tener una visión institucional.
institucional. Esa visión institucional hasta entonces solamente se entendía con portadas como la que vemos, con columnas, con frontones que vemos en la otra fachada, de tal manera que el carácter institucional estaba presente.
Pero además el modernismo de aquella época también buscaba una gran retórica ornamental. Por eso vemos esta especie de capiteles sobre unas columnas que no son unas columnas, porque son una separación entre ventana y ventana, o el gran molduraje, esa especie de pepinos.
En aquel momento había que inventarse formalizaciones, que muy pronto va decayendo. Va decayendo con la Expo de Barcelona, la Expo del XXIX, en donde aparece el pabellón alemán, que es esencial, puro, una obra de Mies van der Rohe, con una arquitectura ya muy depurada y rechazando todo lo que era lo ornamental.
Es decir, estábamos en una revolución industrial en aquel momento y por lo tanto todo lo que era ornamental era un trabajo excesivamente esforzado. Pasábamos ya a las máquinas, a toda la revolución industrial y lo que conllevó la revolución industrial. Por lo tanto, en aquel momento, este edificio enseguida empezó a quedarse ya como un emblema del modernismo.
Cien años después hemos llegado a que lo recuperamos, no lo recuperamos, el ayuntamiento y la comunidad autónoma tomaron una decisión que a mi juicio fue muy importante, el respetarlo, el respetar el edificio y hacer que fuera algo protegido, que no se demoliera.
El resto del colegio con el plan especial se demuele, pero este no se demuele, sino que se mantiene porque nos está contando perfectamente cómo éramos, ¿Cómo éramos hace 100 años? ¿Cómo funcionábamos? ¿Cómo pensábamos? Bueno, esto es lo que hoy nos queda también, recordar que no todo es tecnología, que no todo es el hoy, sino que el ayer ha influido mucho en nuestras vidas, en las formas de hacer y en las formas de pensar.
En definitiva, la recuperación tiene que ver con esto, por eso era tan importante. Lo mismo que este vidrio, que es pura tecnología ya de fabricación, pero representa el vallado de lo que era anteriormente, toda la herrería que cerraba. Y traslúcido, ¿por qué? Porque la habitabilidad de las viviendas de hoy necesitan protección, intimidad, y por lo tanto esas terrazas que tienen el edificio en estas plantas deben estar protegidas para su mejor habitabilidad.
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