El vicepresidente y consejero de Presidencia, Coordinación de la Acción de Gobierno, Interior y Emergencias, Abel Bautista, defiende el "respeto" y "acompañamiento" siempre a las víctimas del terrorismo
El vicepresidente y consejero de Presidencia, Abel Bautista, enfatizó la importancia de la unidad y el respeto hacia las víctimas del terrorismo en su reciente declaración. Bautista destacó que, aunque no es necesario compartir las mismas ideas, es fundamental defender convicciones comunes, como la intocabilidad de la vida humana y la condena a la violencia como herramienta política. Además, subrayó que el mejor homenaje a quienes han sufrido es la construcción de una sociedad libre, que recuerda y no distorsiona su historia. Esta sociedad debe ser capaz de vencer el miedo y defender sus principios democráticos, reconociendo que la libertad y la convivencia son valores que deben ser protegidos constantemente. Bautista concluyó reiterando que esta es una batalla que se debe ganar cada día, resaltando el compromiso de todos hacia las víctimas y la memoria histórica.
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Y esa unidad, precisamente, sigue siendo decisiva en el día de hoy. Para ello no necesitamos pensar todo en lo mismo, ni mucho menos. Tampoco necesitamos compartir las mismas ideas, tampoco. Pero sí necesitamos defender unas convicciones por encima de cualquier diferencia. Que la vida humana es intocable, que la violencia no puede ser un arma política, que la democracia se defiende y que las víctimas merecen siempre nuestro respeto y nuestro acompañamiento.
El mejor homenaje que podemos rendirles es construir cada día esa sociedad libre por la que tantos perdieron y dieron su vida. Una sociedad que recuerda, una sociedad que no tergiversa su historia, una sociedad que ya conoce lo que es vencer al miedo para defender sus principios democráticos, pero una sociedad que también sabe que la libertad y la convivencia nunca pueden darse por supuesto.
Es una batalla que hay que ganar cada día.
Y esa unidad, precisamente, sigue siendo decisiva en el día de hoy. Para ello no necesitamos pensar todo en lo mismo, ni mucho menos. Tampoco necesitamos compartir las mismas ideas, tampoco. Pero sí necesitamos defender unas convicciones por encima de cualquier diferencia. Que la vida humana es intocable, que la violencia no puede ser un arma política, que la democracia se defiende y que las víctimas merecen siempre nuestro respeto y nuestro acompañamiento.
El mejor homenaje que podemos rendirles es construir cada día esa sociedad libre por la que tantos perdieron y dieron su vida. Una sociedad que recuerda, una sociedad que no tergiversa su historia, una sociedad que ya conoce lo que es vencer al miedo para defender sus principios democráticos, pero una sociedad que también sabe que la libertad y la convivencia nunca pueden darse por supuesto.
Es una batalla que hay que ganar cada día.
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