Declaraciones del responsable de la División de Operación de Metro de Madrid, Fernando Rodríguez, quien ha recordado como el día del apagón, hubo que revisar "los 44 trenes que se habían quedado atrapados en los túneles uno a uno con linternas". Fueron 300 kilómetros recorridos hasta asegurarse que ningún pasajero había decidido quedarse dentro a esperar que volviera la luz.
Fernando Rodríguez Méndez, responsable de la división de operación de Metro de Madrid, relató cómo enfrentaron el apagón nacional ocurrido un lunes a las 12:30. Al recibir la noticia de la falta de tensión en toda la red, se desplazó al puesto de control, donde la situación era caótica. Con 44 trenes atrapados en túneles, el protocolo de evacuación se activó, permitiendo a los trabajadores desalojar a los pasajeros con linternas en condiciones de oscuridad. La normalidad no se restableció hasta el día siguiente, tras revisar los trenes y asegurar que no quedaba nadie en las instalaciones. Rodríguez destacó el esfuerzo de su equipo, que actuó con determinación y profesionalismo en una situación inesperada y crítica. A pesar de la falta de preparación para un apagón nacional, el personal demostró su capacidad para gestionar la crisis, llevando a cabo simulacros y mejorando protocolos para enfrentar futuros incidentes similares.
Transcripciones
Fernando Rodríguez Méndez, responsable de la división de operación de Metro de Madrid.
Cuéntenos qué estaba haciendo aquel día, cómo lo vieron.
Uf, pues eran las doce y media y yo estaba en una reunión, o sea, es que me acuerdo perfectamente de un lunes, empezando la semana, en una de las reuniones múltiples, y en ese momento recibo una llamada de nuestro puesto central diciendo que nos habíamos quedado sin tracción, sin tensión.
En principio es una cosa que, bueno, pues tenemos una espera protocolaria mínima, pero en la segunda llamada ya me dicen que la cuestión es importante, que es en toda la red de metro y la situación, empiezan a tener noticias una vez hablado con las suministradoras de energía de que es a nivel nacional, o sea, no nos lo podíamos creer, sinceramente.
¿En ese momento qué es lo más urgente, qué es lo que unge más? Para nosotros, desde mi punto de vista, desplazarme al puesto de mando, puesto de control, para evaluar exactamente lo que estaba sucediendo, el alcance de la situación y obviamente cuando nos desplazamos inmediatamente empezamos a encontrar una ciudad ya entrando en un caos circulatorio de personas en la calle, ya veíamos la gravedad en el exterior mientras nos desplazábamos, afortunadamente rápido, tomamos la decisión de desplazarnos rápidamente y en 20 minutos llegamos hacia el centro de mando.
Hubo personas que tardaron cuatro horas en llegar después, saliendo media hora más tarde.
O sea, nuestro objetivo, entrar en el puesto de mando y conocer la situación real de toda la red con ese cero energético.
Imagino que la evacuación de los pasajeros sería de lo más urgente.
¿Cómo fue? Sí, la primera iniciativa en procedimiento y protocolo, si no tenemos servicio, no podemos dar servicio, es evacuar a los viajeros de las estaciones.
Pero es verdad que lo que había es personas transitando, personas en los ascensores, personas en los trenes y en los túneles.
Afortunadamente teníamos 230 trenes, de los cuales solo, que no son pocos, 44 estaban en el túnel.
Nuestro primer objetivo era evacuar estación y inmediatamente evacuar a las personas de los trenes que se encontraban en el túnel.
Esa era una tarea difícil.
¿Y cómo se produce, imagino, sin ningún incidente? ¿Cómo se produce una evacuación de gente que está metida en un túnel y no tiene nada de luz? Bien, en priori sí tenemos una pequeña iluminación a lo que llamamos la SAI, el Servicio de Alimentación Interrumpida, donde en los primeros momentos sí tiene tensión, los trenes si no tienen tensión, pues solo nos queda esperar a que vuelva la tensión o dejarlos deslizarse o remontar hacia la estación donde esté más cercana, o sea el tren puede desplazarse despacito hacia la estación, si están en pendiente o en rampa, si están en situación plana tienen que quedarse allí y esperar.
Y a partir de ahí el protocolo es descender a los viajeros a la vía con la ayuda del conductor, escaleras de desalojo de los trenes y llevarlos con linternas hacia las estaciones.
Ese es el protocolo, dentro de ese protocolo suceden numerosas incidencias, lógicamente.
Me imagino que es un día de trabajo intenso, ¿no? ¿A qué hora se pudo establecer la normalidad? Bueno, pues la normalidad la resta le decimos al día siguiente, bien.
Por esto empezamos a las 12 y media, para nosotros empezamos a perder comunicaciones, a quedarnos ciegos, sordos, sin información, y lo poco que podíamos hacer, las informaciones que podíamos transmitir, era que el personal atendiese las estaciones, a ver cómo estaban, que estuvieran desalojadas, que no hubiera personal, que no hubiera nadie en un ascensor, nos preocupaba bastante, y que no hubiera nadie en los trenes, que pudiéramos haberlos sacado a todos.
Eso se produjo sobre las 3 de la tarde, ya tuvimos la certidumbre de que teníamos toda la red desalojada y a partir de ahí empezamos a pensar la situación que teníamos y cómo debíamos de revertir y restablecer otra vez el servicio.
O sea, ¿qué voy a hacer cuando vuelva la luz? ¿Qué podemos hacer? Pues había trenes en los túneles, podíamos tener alguna persona que se hubiera quedado en la oscuridad y no lo hubiera visto, hubiera preferido esperar.
O sea, la forma de restablecer servicio era, digamos, reinicio de todas las instalaciones, revisión de toda la situación.
Entonces todo eso nos preocupaba.
Los trenes que se habían quedado en los túneles durante toda la noche, se podía ver que quedó sin batería, hubo que revisar los 44 trenes uno a uno, recorrer la red con el personal por los 300 kilómetros de cada uno de los puntos y cada uno de los sentidos para garantizar que no teníamos a nadie en los túneles, con linternas y el personal muy preparado, mandos y personal de atención, o sea, todo el personal de la línea, la verdad que hizo un esfuerzo encomiable y tenían en su cabeza el protocolo de cómo actuar.
O sea, cómo actuar en situaciones críticas, esta era una situación crítica, un desalojo de viajeros, una atención de las instalaciones, a ver cómo estaban, que no hubiese ningún viajero que le hubiese causado una situación incidental, los trenes, por supuesto, los maquinistas muy preocupados también por sus trenes y por la estación, el personal de la estación muy preocupado por los maquinistas, por los viajeros y por ellos, a ver cómo teníamos la estación ya asegurada, que nadie pudiese permanecer en la oscuridad dentro de la estación.
O sea, fue una situación muy, muy difícil.
Y todo eso visualizado desde un puesto de mando, dado que las comunicaciones eran complicadas.
Hasta las 12 de la noche no empezamos a recuperar la tensión.
Sí las comunicaciones poco a poco, a partir de las 10, cosa que nos dio un poquito de luz, pero hasta las 12 de la noche no empezamos.
Y a partir de las 12 de la noche iniciamos, pues lo que es otra vez, el esfuerzo, la programación de la revisión de todas las instalaciones para ponerlas en servicio a las 6 de la mañana.
En situaciones así, muchas veces se ve como la gente da lo mejor de sí.
Imagino que todos los trabajadores tienen un esfuerzo descomunal.
Sí, sí, o sea, no estamos preparados.
Metro no estaba, yo creo que la sociedad no está preparado para un cero energético nacional.
Eso no lo esperábamos ninguno.
En nuestros peores sueños nos esperábamos eso.
Pero es verdad que, bueno, no fueron las instalaciones, no fueron los trenes, sino fueron las personas que resolvieron la situación que teníamos en Metro.
sus trabajadores que tenían en una cabeza muy asentada cuáles son los procedimientos en caso de emergencia y de incidencia, que es desalojar, velar porque está todo en orden y a que nadie le pase nada.
O sea, eso lo cumplieron, vamos, a rajatabla.
Fue un trabajo encomiable por su parte.
A ciegas, ¿eh? Todo esto a ciegas.
Me acuerdo que para muchos sectores fue un momento muy complicado, pero en este caso de Metro se complica todo mucho más porque estamos bajo tierra.
A otras personas les pasaba esto, pero las comunicaciones son más fáciles de arriba.
¿Esto complicó todo mucho más la situación? Sí, sí, el trabajar en subterráneo, lógicamente, tenemos elementos que soportan la comunicación o el alumbrado durante una hora, hora y algo.
Son las AIS, las alimentaciones que tenemos programadas, pero claro, esto duró mucho, duraba más.
a nuestras comunicaciones con Unión Fenosa y con las suministradoras, era que esto iba para largo, esto no era cuestión de una hora.
Entonces, claro, se nos vienen abajo las alimentaciones que hay para emergencia, donde no da tiempo a desalojar y a controlar la estación, y a partir de ahí estamos en una situación oscura y mantenimiento de las instalaciones, pues yo bajé alguna estación y eso era como una boca oscura, o sea, ahí dice, aquí no entras con una linterna y vas viéndolo, pero vamos, totalmente disuasorio y se nos pone la piel de gallina solo de pensarlo y de verlo.
¿El protocolo que existía funcionó para una.
.
.
Sabemos que no estábamos.
.
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Nadie habíamos pensado esta situación, pero ¿funcionó el protocolo que había? Yo diría que funcionaron las personas.
O sea, hay protocolos, tenemos todo ese instrumentalizado de cómo hacerlo, pero son las personas que tenían la cabeza muy preparada, los trabajadores, vamos a decir, de metro claramente, tenían la cabeza, hicieron un trabajo incomiable, en silencio, a oscuras, y vigilando porque a todos nuestros viajeros y a sus propios compañeros y trabajadores que tenían al lado no les pasase nada.
Eso fue lo más importante.
A partir de ahí hemos aprendido mucho y de este año que ha pasado hemos mejorado los protocolos, las situaciones, los recursos.
Hemos hecho otra vez una reflexión, hemos hecho un ensayo otra vez de apagón internamente para ver cómo lo haríamos si nos vuelve a suceder.
O sea, ya no digo que estemos preparados porque es que esto no lo esperamos ninguno, pero sí tenemos ya un ensayo, un entrenamiento por si esto vuelve a suceder.
Ya tenemos protocolos, medios, digamos la cabeza mejor amueblada y mejor dirigida para llegar a otra situación de estas y que nos pase o resolverla con mucha más frescura, diría yo, más comodidad.
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Fernando Rodríguez Méndez, responsable de la división de operación de Metro de Madrid. Cuéntenos qué estaba haciendo aquel día, cómo lo vieron. Uf, pues eran las doce y media y yo estaba en una reunión, o sea, es que me acuerdo perfectamente de un lunes, empezando la semana, en una de las reuniones múltiples, y en ese momento recibo una llamada de nuestro puesto central diciendo que nos habíamos quedado sin tracción, sin tensión.
En principio es una cosa que, bueno, pues tenemos una espera protocolaria mínima, pero en la segunda llamada ya me dicen que la cuestión es importante, que es en toda la red de metro y la situación, empiezan a tener noticias una vez hablado con las suministradoras de energía de que es a nivel nacional, o sea, no nos lo podíamos creer, sinceramente.
¿En ese momento qué es lo más urgente, qué es lo que unge más? Para nosotros, desde mi punto de vista, desplazarme al puesto de mando, puesto de control, para evaluar exactamente lo que estaba sucediendo, el alcance de la situación y obviamente cuando nos desplazamos inmediatamente empezamos a encontrar una ciudad ya entrando en un caos circulatorio de personas en la calle, ya veíamos la gravedad en el exterior mientras nos desplazábamos, afortunadamente rápido, tomamos la decisión de desplazarnos rápidamente y en 20 minutos llegamos hacia el centro de mando.
Hubo personas que tardaron cuatro horas en llegar después, saliendo media hora más tarde. O sea, nuestro objetivo, entrar en el puesto de mando y conocer la situación real de toda la red con ese cero energético. Imagino que la evacuación de los pasajeros sería de lo más urgente. ¿Cómo fue?
Sí, la primera iniciativa en procedimiento y protocolo, si no tenemos servicio, no podemos dar servicio, es evacuar a los viajeros de las estaciones. Pero es verdad que lo que había es personas transitando, personas en los ascensores, personas en los trenes y en los túneles. Afortunadamente teníamos 230 trenes, de los cuales solo, que no son pocos, 44 estaban en el túnel.
Nuestro primer objetivo era evacuar estación y inmediatamente evacuar a las personas de los trenes que se encontraban en el túnel. Esa era una tarea difícil. ¿Y cómo se produce, imagino, sin ningún incidente? ¿Cómo se produce una evacuación de gente que está metida en un túnel y no tiene nada de luz?
Bien, en priori sí tenemos una pequeña iluminación a lo que llamamos la SAI, el Servicio de Alimentación Interrumpida, donde en los primeros momentos sí tiene tensión, los trenes si no tienen tensión, pues solo nos queda esperar a que vuelva la tensión o dejarlos deslizarse o remontar hacia la estación donde esté más cercana, o sea el tren puede desplazarse despacito hacia la estación, si están en pendiente o en rampa, si están en situación plana tienen que quedarse allí y esperar.
Y a partir de ahí el protocolo es descender a los viajeros a la vía con la ayuda del conductor, escaleras de desalojo de los trenes y llevarlos con linternas hacia las estaciones. Ese es el protocolo, dentro de ese protocolo suceden numerosas incidencias, lógicamente. Me imagino que es un día de trabajo intenso, ¿no?
¿A qué hora se pudo establecer la normalidad? Bueno, pues la normalidad la resta le decimos al día siguiente, bien. Por esto empezamos a las 12 y media, para nosotros empezamos a perder comunicaciones, a quedarnos ciegos, sordos, sin información, y lo poco que podíamos hacer, las informaciones que podíamos transmitir, era que el personal atendiese las estaciones, a ver cómo estaban, que estuvieran desalojadas, que no hubiera personal, que no hubiera nadie en un ascensor, nos preocupaba bastante, y que no hubiera nadie en los trenes, que pudiéramos haberlos sacado a todos.
Eso se produjo sobre las 3 de la tarde, ya tuvimos la certidumbre de que teníamos toda la red desalojada y a partir de ahí empezamos a pensar la situación que teníamos y cómo debíamos de revertir y restablecer otra vez el servicio.
O sea, ¿qué voy a hacer cuando vuelva la luz? ¿Qué podemos hacer? Pues había trenes en los túneles, podíamos tener alguna persona que se hubiera quedado en la oscuridad y no lo hubiera visto, hubiera preferido esperar. O sea, la forma de restablecer servicio era, digamos, reinicio de todas las instalaciones, revisión de toda la situación.
Entonces todo eso nos preocupaba. Los trenes que se habían quedado en los túneles durante toda la noche, se podía ver que quedó sin batería, hubo que revisar los 44 trenes uno a uno, recorrer la red con el personal por los 300 kilómetros de cada uno de los puntos y cada uno de los sentidos para garantizar que no teníamos a nadie en los túneles, con linternas y el personal muy preparado, mandos y personal de atención, o sea, todo el personal de la línea, la verdad que hizo un esfuerzo encomiable y tenían en su cabeza el protocolo de cómo actuar.
O sea, cómo actuar en situaciones críticas, esta era una situación crítica, un desalojo de viajeros, una atención de las instalaciones, a ver cómo estaban, que no hubiese ningún viajero que le hubiese causado una situación incidental, los trenes, por supuesto, los maquinistas muy preocupados también por sus trenes y por la estación, el personal de la estación muy preocupado por los maquinistas, por los viajeros y por ellos, a ver cómo teníamos la estación ya asegurada, que nadie pudiese permanecer en la oscuridad dentro de la estación.
O sea, fue una situación muy, muy difícil. Y todo eso visualizado desde un puesto de mando, dado que las comunicaciones eran complicadas. Hasta las 12 de la noche no empezamos a recuperar la tensión. Sí las comunicaciones poco a poco, a partir de las 10, cosa que nos dio un poquito de luz, pero hasta las 12 de la noche no empezamos.
Y a partir de las 12 de la noche iniciamos, pues lo que es otra vez, el esfuerzo, la programación de la revisión de todas las instalaciones para ponerlas en servicio a las 6 de la mañana.
En situaciones así, muchas veces se ve como la gente da lo mejor de sí. Imagino que todos los trabajadores tienen un esfuerzo descomunal. Sí, sí, o sea, no estamos preparados. Metro no estaba, yo creo que la sociedad no está preparado para un cero energético nacional. Eso no lo esperábamos ninguno.
En nuestros peores sueños nos esperábamos eso. Pero es verdad que, bueno, no fueron las instalaciones, no fueron los trenes, sino fueron las personas que resolvieron la situación que teníamos en Metro. sus trabajadores que tenían en una cabeza muy asentada cuáles son los procedimientos en caso de emergencia y de incidencia, que es desalojar, velar porque está todo en orden y a que nadie le pase nada.
O sea, eso lo cumplieron, vamos, a rajatabla. Fue un trabajo encomiable por su parte. A ciegas, ¿eh? Todo esto a ciegas. Me acuerdo que para muchos sectores fue un momento muy complicado, pero en este caso de Metro se complica todo mucho más porque estamos bajo tierra. A otras personas les pasaba esto, pero las comunicaciones son más fáciles de arriba.
¿Esto complicó todo mucho más la situación? Sí, sí, el trabajar en subterráneo, lógicamente, tenemos elementos que soportan la comunicación o el alumbrado durante una hora, hora y algo. Son las AIS, las alimentaciones que tenemos programadas, pero claro, esto duró mucho, duraba más. a nuestras comunicaciones con Unión Fenosa y con las suministradoras, era que esto iba para largo, esto no era cuestión de una hora.
Entonces, claro, se nos vienen abajo las alimentaciones que hay para emergencia, donde no da tiempo a desalojar y a controlar la estación, y a partir de ahí estamos en una situación oscura y mantenimiento de las instalaciones, pues yo bajé alguna estación y eso era como una boca oscura, o sea, ahí dice, aquí no entras con una linterna y vas viéndolo, pero vamos, totalmente disuasorio y se nos pone la piel de gallina solo de pensarlo y de verlo.
¿El protocolo que existía funcionó para una... Sabemos que no estábamos... Nadie habíamos pensado esta situación, pero ¿funcionó el protocolo que había? Yo diría que funcionaron las personas. O sea, hay protocolos, tenemos todo ese instrumentalizado de cómo hacerlo, pero son las personas que tenían la cabeza muy preparada, los trabajadores, vamos a decir, de metro claramente, tenían la cabeza, hicieron un trabajo incomiable, en silencio, a oscuras, y vigilando porque a todos nuestros viajeros y a sus propios compañeros y trabajadores que tenían al lado no les pasase nada.
Eso fue lo más importante. A partir de ahí hemos aprendido mucho y de este año que ha pasado hemos mejorado los protocolos, las situaciones, los recursos. Hemos hecho otra vez una reflexión, hemos hecho un ensayo otra vez de apagón internamente para ver cómo lo haríamos si nos vuelve a suceder.
O sea, ya no digo que estemos preparados porque es que esto no lo esperamos ninguno, pero sí tenemos ya un ensayo, un entrenamiento por si esto vuelve a suceder. Ya tenemos protocolos, medios, digamos la cabeza mejor amueblada y mejor dirigida para llegar a otra situación de estas y que nos pase o resolverla con mucha más frescura, diría yo, más comodidad.
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