El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Francisco César García Magán, ha pedido "prioridad de Evangelio" frente a la "prioridad nacional" que propone Vox y ha asegurado que la Iglesia "no estará nunca" de acuerdo con medidas que traten de "excluir o anular al otro".
El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Francisco César García Magán, ha enfatizado la importancia de priorizar el Evangelio por encima de los eslóganes políticos que fomentan la polarización, como los propuestos por Vox. En un contexto político donde se busca dividir a la sociedad, García Magán ha destacado que la misión de la Iglesia es promover la dignidad de la persona humana y el bien común, principios que deben guiar su presencia en la vida pública. Además, ha recordado que el amor al prójimo, un principio evangélico fundamental, trasciende las divisiones políticas, nacionales y religiosas. Esta visión inclusiva se refleja en la parábola del buen samaritano, donde el prójimo abarca a todos, no solo a aquellos que comparten afinidades con nosotros. La Iglesia, en su compromiso, está decidida a estar cerca de todos, sin excluir a nadie, reafirmando su papel como promotora de la unidad y la paz social.
Transcripciones
Le agradezco la pregunta porque me da la ocasión de comentar un poco este tema.
En general, estamos ahora en una época donde en la política se mueve mucho a golpe de eslóganes y reclamos publicitarios que buscan una polarización de la que hablaba el presidente Arguello en su magnífico discurso de inauguración de la Asamblea Plenaria.
y que busca un poco ponerse a favor o en contra sin matices.
Unos eslóganes que sirven para criticar al otro partido, en este caso, pero que curiosamente se dan también, están con igual intensidad en el propio partido.
Y eso se otvea.
Entonces, la Iglesia no se mueve a nivel de eslogan, ni de este ni de ninguno.
La realidad de la Iglesia es mucho más amplia, más rica y menos todavía cuando de un lado se quiere anular, excluir, eliminar al otro.
En eso la Iglesia no está, ni puede estar, ni estará nunca.
Nuestra mirada y nuestra prioridad es el Evangelio y nuestra presencia en la vida pública parte en dos principios.
Primero, la dignidad de la persona humana, que es intocable, que es irrenunciable y que no se puede reducir.
Y segundo, también el bien común, el bien común de toda la sociedad y buscar ese bien común es también que mueva la Iglesia.
Lo decía ayer el Papa León a los periodistas en el vuelo de vuelta de su largo periplo por África.
Entonces, desde los tiempos evangélicos, hay un criterio que rige a todos los que somos seguidores de Jesús, que es el amor al prójimo.
Y el prójimo no es el que es de mi partido, solo, no es el que es de mi país, no es el que es de mi lengua, ni siquiera es el que es de mi religión.
ahí está la parábola del buen samaritano, donde dice, maestro, ¿quién es mi prójimo? Sino que el criterio evangélico está por encima de cualquier otra consideración y la Iglesia tiene el compromiso de estar cerca de unos y otros.
Ahí está también el capítulo 25.
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Le agradezco la pregunta porque me da la ocasión de comentar un poco este tema. En general, estamos ahora en una época donde en la política se mueve mucho a golpe de eslóganes y reclamos publicitarios que buscan una polarización de la que hablaba el presidente Arguello en su magnífico discurso de inauguración de la Asamblea Plenaria.
y que busca un poco ponerse a favor o en contra sin matices. Unos eslóganes que sirven para criticar al otro partido, en este caso, pero que curiosamente se dan también, están con igual intensidad en el propio partido. Y eso se otvea. Entonces, la Iglesia no se mueve a nivel de eslogan, ni de este ni de ninguno.
La realidad de la Iglesia es mucho más amplia, más rica y menos todavía cuando de un lado se quiere anular, excluir, eliminar al otro. En eso la Iglesia no está, ni puede estar, ni estará nunca. Nuestra mirada y nuestra prioridad es el Evangelio y nuestra presencia en la vida pública parte en dos principios.
Primero, la dignidad de la persona humana, que es intocable, que es irrenunciable y que no se puede reducir. Y segundo, también el bien común, el bien común de toda la sociedad y buscar ese bien común es también que mueva la Iglesia. Lo decía ayer el Papa León a los periodistas en el vuelo de vuelta de su largo periplo por África.
Entonces, desde los tiempos evangélicos, hay un criterio que rige a todos los que somos seguidores de Jesús, que es el amor al prójimo. Y el prójimo no es el que es de mi partido, solo, no es el que es de mi país, no es el que es de mi lengua, ni siquiera es el que es de mi religión.
ahí está la parábola del buen samaritano, donde dice, maestro, ¿quién es mi prójimo? Sino que el criterio evangélico está por encima de cualquier otra consideración y la Iglesia tiene el compromiso de estar cerca de unos y otros. Ahí está también el capítulo 25.
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