El exfiscal general del Estado Álvaro García Ortiz ha definido su condena como una "flagrante injusticia", desde "el punto de vista de un condenado", que "no debe dar pena, sino ganas de cambiar las cosas". García Ortiz se ha pronunciado de este modo durante su intervención en el cierre del acto que vecinos y personalidades de la sociedad compostelana han organizado en la Casa da Luz de Santiago de Compostela, en reconocimiento a su "compromiso y bonhomía" y en el que se ha apelado a "reparar el daño" y "restituir su honor".
Durante un acto en la Casa da Luz de Santiago de Compostela, el exfiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, definió su condena como una 'flagrante injusticia'. García Ortiz expresó que el puesto de fiscal general es de gran responsabilidad y que, a menudo, se malinterpreta su legitimidad democrática, ya que esta figura es designada por la Constitución y por el presidente del gobierno elegido por los ciudadanos. A pesar de los sentimientos de compasión que ha recibido, subrayó que no se ve como una víctima, sino como alguien que ha tenido la oportunidad de desempeñar un cargo importante. En lugar de lamentarse, instó a los presentes a tener ganas de cambiar las cosas en el sistema de justicia. El evento se centró en reconocer su compromiso y bonhomía, enfatizando la necesidad de reparar el daño y restituir su honor tras su condena.
Transcripciones
El fiscal general del Estado es una barbaridad, es una barbaridad, es un puesto de muchísima responsabilidad para el que nadie está preparado, no hay nadie que vaya a ser buen fiscal general o buena fiscal general, es imposible, porque es imposible atender a todo lo que se supone y estar en ese foco.
No hemos explicado bien a la sociedad, a la sociedad democrática, que la figura del fiscal general es sin ningún tipo de dudas la figura de la justicia con una legitimidad democrática más clara.
No hay otra figura en la justicia que no esté designada a la vez por la Constitución, por la ley y sobre todo por el llamado de quién los ciudadanos han elegido que sea presidente del gobierno.
El resto de las instituciones de la justicia, que perfectamente están así definidas y están en la ley, quien ejerce la judicatura, como hay aquí unos cuantos compañeros a los que haezco mucho su presencia, es por determinación legal.
El Fiscal General del Estado es por determinación legal, constitucional y democrática.
Es la soberanía popular la que ha hecho que esa persona ocupe ese lugar en ese momento determinado.
Y lejos de entender esto como una virtud, como una virtud democrática de nuestro país, que lo elegimos de esta manera, lo entendemos como una tacha, como el pecado original.
Yo no quiero verme como un héroe, pero tampoco me quiero ver como una víctima.
Me irrita también, no me irrita, porque la gente lo hace con mucho cariño, ese sentimiento de pobre Álvaro.
pobre fiscal general lo que le ha pasado bueno, pobre en ese sentido humano en el que lo que te ha ocurrido pues no es agradable y humanamente lo has pasado mal, pero yo no soy ningún pobre, yo no sé, yo he vivido una situación privilegiadísima, he tenido un cargo de mucha responsabilidad, tengo una suerte en la vida inmensa, no hay más que veros a todos y a todas es una suerte maravillosa estar aquí y lo que ha ocurrido desde mi punto de vista, la manera más subjetiva que un condenado lo puede decir, es una fragmante injusticia Una flagrante injusticia que no debe darme pena, lo que debe dar a mí y a quien quiera seguirme en este camino, ganas de cambiar las cosas, de seguir cambiando las cosas.
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El fiscal general del Estado es una barbaridad, es una barbaridad, es un puesto de muchísima responsabilidad para el que nadie está preparado, no hay nadie que vaya a ser buen fiscal general o buena fiscal general, es imposible, porque es imposible atender a todo lo que se supone y estar en ese foco.
No hemos explicado bien a la sociedad, a la sociedad democrática, que la figura del fiscal general es sin ningún tipo de dudas la figura de la justicia con una legitimidad democrática más clara.
No hay otra figura en la justicia que no esté designada a la vez por la Constitución, por la ley y sobre todo por el llamado de quién los ciudadanos han elegido que sea presidente del gobierno.
El resto de las instituciones de la justicia, que perfectamente están así definidas y están en la ley, quien ejerce la judicatura, como hay aquí unos cuantos compañeros a los que haezco mucho su presencia, es por determinación legal.
El Fiscal General del Estado es por determinación legal, constitucional y democrática. Es la soberanía popular la que ha hecho que esa persona ocupe ese lugar en ese momento determinado. Y lejos de entender esto como una virtud, como una virtud democrática de nuestro país, que lo elegimos de esta manera, lo entendemos como una tacha, como el pecado original.
Yo no quiero verme como un héroe, pero tampoco me quiero ver como una víctima. Me irrita también, no me irrita, porque la gente lo hace con mucho cariño, ese sentimiento de pobre Álvaro. pobre fiscal general lo que le ha pasado bueno, pobre en ese sentido humano en el que lo que te ha ocurrido pues no es agradable y humanamente lo has pasado mal, pero yo no soy ningún pobre, yo no sé, yo he vivido una situación privilegiadísima, he tenido un cargo de mucha responsabilidad, tengo una suerte en la vida inmensa, no hay más que veros a todos y a todas es una suerte maravillosa estar aquí y lo que ha ocurrido desde mi punto de vista, la manera más subjetiva que un condenado lo puede decir, es una fragmante injusticia Una flagrante injusticia que no debe darme pena, lo que debe dar a mí y a quien quiera seguirme en este camino, ganas de cambiar las cosas, de seguir cambiando las cosas.
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