García Ortiz afirma que su condena "no debe dar pena, sino ganas de cambiar las cosas"

Declaraciones del exfiscal general del Estado Álvaro García Ortiz que ha definido su condena como una "flagrante injusticia", desde "el punto de vista de un condenado", que "no debe dar pena, sino ganas de cambiar las cosas".

Fecha: 23/04/2026
Duración: 00:09:59
Localización: Santiago de Compostela

Resumen generado con IA

El exfiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, se mostró profundamente agradecido y emocionado por el apoyo recibido tras su condena, la cual describió como una 'flagrante injusticia'. En su discurso, enfatizó la importancia de la figura del fiscal general como un representante de la justicia democrática, resaltando que su papel es atender a los ciudadanos y no ejercer poder. García Ortiz reflexionó sobre su trayectoria, mencionando que no se siente como un héroe ni como una víctima, sino como un servidor público cuyo valor radica en su honestidad. Afirmó que su condena no debe llevar a la pena, sino a la motivación por cambiar las cosas. También destacó el sentido de comunidad y orgullo que siente por su pueblo, expresando que la dignidad de una sociedad se mide por la dignidad de sus individuos. Su mensaje final fue de agradecimiento hacia quienes lo apoyan en este proceso difícil, considerando su experiencia como una oportunidad para la transformación social.

Transcripciones


No os podéis imaginar el agradecimiento que tengo de ver tanta gente.

Estoy muy impresionado, pero muy impresionado, muy sobrepasado también emocionalmente.

No esperaba nada parecido, ni creo, como digo, que estemos programados los seres humanos para entender, para recibir esta corriente de cariño y de emociones.

Muy complicado, muy complicado manejarse en una situación como esta.

y muy complicado, ese personaje que está ahí sentado y que oye cosas como si hablan de una tercera persona.

Pero eso es un poco también lo que me ha pasado a mí en esta trayectoria como fiscal general.

En la vida pública te ves muchas veces en las televisiones, en los medios y piensas que es otra persona la que está, que tú es el que sale todos los días a comprar el pan o el que está con sus vecinos o el que hace su vida diaria y hay otro personaje público que ocupa ese lugar y quizás eso es lo único que ayuda a soportar a veces estas presiones, a pensar que es otra persona la que ocupa.

yo me he sentido un poco y escuchando más a Encarna sobre todo un poco con Queiro aquello de un muerto en vida con tanto homenaje o el hombre que se parecía a Orestes a lo mejor una cosa un poco extraña un poco ajena pero con un inmenso agradecimiento inmenso, inmenso bueno, yo la verdad que he hecho muchos discursos en mi vida muchos, muchos, muchísimos pero yo no estaba preparado para dar un discurso a mis vecinos, a mis amigos, a la gente que quiero, a una parte institucional muy importante también.

Los valores o lo único que yo puedo aportar o lo que trato de aportar, primero es que el personaje, este personaje que habla no es ese personaje, este personaje es un miembro de una comunidad, un miembro de una colectividad en los diferentes momentos que tan generosamente habéis escrito cada uno de vosotros.

y es la comunidad, la colectividad es lo que nos hace fuertes si no, no seríamos nada empezando por lo de ser fiscal general que es un, que he dicho os cuentes ser fiscal general del Estado es una barbaridad es una barbaridad es un puesto de muchísima responsabilidad para el que nadie está preparado no hay nadie que vaya a ser buen fiscal general o buena fiscal general es imposible, porque es imposible atender a todo lo que se supone y estar en ese foco.

No hemos explicado bien a la sociedad democrática que la figura del fiscal general es, sin ningún tipo de dudas, la figura de la justicia con una legitimidad democrática más clara.

No hay otra figura en la justicia que no esté designada a la vez por la Constitución, por la ley y, sobre todo, por el llamado de quién los ciudadanos han elegido que sea presidente del gobierno.

El resto de las instituciones de la justicia que perfectamente están así definidas y están en la ley, quien ejerce la judicatura, como hay aquí unos cuantos compañeros a los que haezco mucho su presencia, es por determinación legal.

El Fiscal General del Estado es por determinación legal, constitucional y democrática.

Es la soberanía popular la que ha hecho que esa persona ocupe ese lugar en ese momento determinado.

Y lejos de entender esto como una virtud, como una virtud democrática de nuestro país, que lo elegimos de esta manera, lo entendemos como una tacha, como el pecado original que tiene una figura que, como digo, lo que tiene que hacer es algo maravilloso y es interpretar la Constitución, interpretar la norma, promover la acción de la justicia y, sobre todo, intentar explicarnos a los demócratas, a quienes entendemos cómo tiene que ser el Estado de Derecho, que España es un Estado social y democrático de derecho y que ese interés social le toca interpretarlo de manera institucional a la Fiscalía.

Por eso es tan bonito y por eso es tan difícil, porque hacemos una interpretación social de nuestro Estado de Derecho legitimados porque son las urnas quienes han determinado por bien directo a quien ocupa este cargo.

Así que lejos de sentirse quien ocupe este lugar avergonzado o algún sentimiento que tenemos tan metidos en nuestros cuerpos, tan católicos, tan religiosos, tan calvinistas, en todos los sentidos, yo creo que hay que sentirse plenamente orgulloso del diseño constitucional.

Lo que nos falta es explicarlo bien.

Pero, como digo, este camino en la justicia yo no lo he hecho solo, ni mucho menos.

Yo siento que cuando a mí me han apartado del cargo, han apartado a un grupo de trabajo y han apartado unas ideas y han apartado una forma de ver la justicia un poco distinta a como se venía ejerciendo.

Y creo que de varias maneras.

En primer lugar porque hay quienes no entendemos la justicia como el ejercicio de un instrumento de poder, todo lo contrario.

Entendemos la justicia como aquello que es lo único que en un Estado democrático iguala a todos los ciudadanos.

La justicia está al servicio de los ciudadanos.

Nosotros somos servidores públicos.

Que nos llamen funcionarios a los jueces o a los fiscales es una honra, es un honor, es lo que somos.

Somos servidores públicos.

El ejercicio del poder es otra cosa.

El manejo del poder es otra cosa.

Confundir ambos términos, confundir lo que es una autoridad con lo que es un servidor público, nos lleva a pensar que somos diferentes a las personas a las que estamos destinados a dar nuestro trabajo.

¿Qué es lo único que hacemos? tampoco es tan complicado, interpretamos los hechos y damos una solución lo más sensata posible, pero no estamos en ningún estrado ni somos elegidos para la gloria como algunos se piensan.

Esta visión de la justicia es la que yo como fiscal general intento llevar cuando soy elegido pero con un equipo detrás que como digo ha sido descabezado, sin ese equipo de personas entre, por supuesto, está mi asociación, la Unión Progresista de Fiscales, hubiera sido imposible hacerlo.

Pero también yo creo que mi elección en su momento tenía otro significado muy profundo y que tiene mucho que ver con este acto.

Significaba que una persona que no pertenece a una élite, en ningún sentido, en ningún sentido, yo no vengo de una familia de juristas, no tengo una especial nobleza en mi sangre, ni lo pretendo, y además vengo de la periferia, vengo del territorio, vengo de la esquina, de una esquina de un Estado.

Bueno, tiene mucho significado que se coloque a una persona en una institución tan centralizada a una persona que viene de la periferia, que viene del conocimiento de lo diferente.

Cuando a mí me condenan, pero creo que mucho antes, cuando empieza el proceso, el proceso es un proceso durísimo, durísimo, no quiero esconderle ni poner ninguna tirita, Es un proceso muy complicado, sobre todo por una razón.

Mi único capital, el único capital personal que yo tengo y que tenía es mi honestidad.

Yo no tengo otro.

Yo no me dedicaba a hacer artículos para sumar currículums, ni he pretendido ser lo que no soy.

Era mi honestidad personal.

Cuando atacan directamente, cuando el foco es tu honestidad personal, la verdad es que te hiere.

Y cuando te destruyen o te intentan destruir como personas, esa especie de muerte civil que tenían los romanos y que algunas veces se conservan, pues la verdad es que afecta, afecta, ¿cómo no va a afectar? Por eso tampoco es tanto un ejercicio de resistencia, es un ejercicio yo creo de responsabilidad.

¿Cómo te vas a marchar? ¿Cómo te vas a ir? ¿Cómo vas a abandonar? Cuando hay tanta gente a tu alrededor, cuando tantos profesionales, cuando hay tantas personas para las que, bueno, de una manera equivocada, sin duda, creen que la única manera de dar ejemplo es resistir, la única manera es conservar, estar, hacer lo mismo que estás haciendo.

Y la resistencia no tiene más valor que eso.

Quizá un poco de cobardía por mi parte, una ingenuidad enorme en pensar que las cosas al final se arreglan y luego esperar el resultado, porque somos un poco don tan credo.

No, siempre esperamos que las cosas cambien por nosotros.

Es la única razón, es decir, el único mérito de la existencia.

Y por eso me gusta mucho lo que ha dicho Ramón, porque yo no quiero verme como un héroe, pero tampoco me quiero ver como una víctima.

Me irrita también, no me irrita porque la gente lo hace con mucho cariño, ese sentimiento de pobre Álvaro, pobre fiscal general, lo que le ha pasado.

Bueno, pobre en ese sentido humano en el que lo que te ha ocurrido no es agradable y humanamente lo has pasado mal.

pero yo no soy ningún pobre, yo he vivido una situación privilegiadísima, he tenido un cargo de mucha responsabilidad, tengo una suerte en la vida inmensa, no hay más que veros a todos y a todas, es una suerte maravillosa estar aquí y lo que ha ocurrido desde mi punto de vista, la manera más subjetiva que un condenado lo puede decir, es una flagrante injusticia, una flagrante injusticia que no debe darme pena, lo que debe dar a mí y a quien quiera seguirme en este camino, ganas de cambiar las cosas, de seguir cambiando las cosas.

Había una peli, esto no lo había preparado, lo he pensado mientras estaba ahí sentado.

Había una peli hace muchos años de Adolfo Aristarain que se llamaba Un lugar en el mundo, una cosa un poco delirante de un tipo que va a un país sudamericano, el sur de Argentina, y dice con mucha seriedad, como dice el actor, que tiene una voz así muy potente, que a veces encontramos muy lejos nuestro lugar en el mundo.

Yo creo que encontró mi lugar en el mundo desnateado con Postela y con estos vecinos y con estos amigos tan maravillosos.

Yo creo que es un regalo que se me ha hecho.

Y quiero terminar solo diciendo algo que sí que tenía preparado, esto sí que lo había preparado con eso.

Y referente a la palabra dignidad, yo creo, creo, no, sé que era castelado porque lo he mirado, que dice que a dignidades de un pueblo mídese por la dignidad de las personas que componen.

Yo creo que somos un pueblo digno, muy digno, muy digno, y muy orgulloso de ser como somos.

y solo puedo decir que muchísimas gracias.

00:00 - 00:24 No os podéis imaginar el agradecimiento que tengo de ver tanta gente. Estoy muy impresionado, pero muy impresionado, muy sobrepasado también emocionalmente. No esperaba nada parecido, ni creo, como digo, que estemos programados los seres humanos para entender, para recibir esta corriente de cariño y de emociones. Muy complicado, muy complicado manejarse en una situación como esta.

00:24 - 01:03 y muy complicado, ese personaje que está ahí sentado y que oye cosas como si hablan de una tercera persona. Pero eso es un poco también lo que me ha pasado a mí en esta trayectoria como fiscal general. En la vida pública te ves muchas veces en las televisiones, en los medios y piensas que es otra persona la que está, que tú es el que sale todos los días a comprar el pan o el que está con sus vecinos o el que hace su vida diaria y hay otro personaje público que ocupa ese lugar y quizás eso es lo único que ayuda a soportar a veces estas presiones, a pensar que es otra persona la que ocupa.

01:03 - 01:44 yo me he sentido un poco y escuchando más a Encarna sobre todo un poco con Queiro aquello de un muerto en vida con tanto homenaje o el hombre que se parecía a Orestes a lo mejor una cosa un poco extraña un poco ajena pero con un inmenso agradecimiento inmenso, inmenso bueno, yo la verdad que he hecho muchos discursos en mi vida muchos, muchos, muchísimos pero yo no estaba preparado para dar un discurso a mis vecinos, a mis amigos, a la gente que quiero, a una parte institucional muy importante también.

01:44 - 02:02 Los valores o lo único que yo puedo aportar o lo que trato de aportar, primero es que el personaje, este personaje que habla no es ese personaje, este personaje es un miembro de una comunidad, un miembro de una colectividad en los diferentes momentos que tan generosamente habéis escrito cada uno de vosotros.

02:02 - 02:31 y es la comunidad, la colectividad es lo que nos hace fuertes si no, no seríamos nada empezando por lo de ser fiscal general que es un, que he dicho os cuentes ser fiscal general del Estado es una barbaridad es una barbaridad es un puesto de muchísima responsabilidad para el que nadie está preparado no hay nadie que vaya a ser buen fiscal general o buena fiscal general es imposible, porque es imposible atender a todo lo que se supone y estar en ese foco.

02:31 - 02:54 No hemos explicado bien a la sociedad democrática que la figura del fiscal general es, sin ningún tipo de dudas, la figura de la justicia con una legitimidad democrática más clara. No hay otra figura en la justicia que no esté designada a la vez por la Constitución, por la ley y, sobre todo, por el llamado de quién los ciudadanos han elegido que sea presidente del gobierno.

02:54 - 03:07 El resto de las instituciones de la justicia que perfectamente están así definidas y están en la ley, quien ejerce la judicatura, como hay aquí unos cuantos compañeros a los que haezco mucho su presencia, es por determinación legal.

03:07 - 03:55 El Fiscal General del Estado es por determinación legal, constitucional y democrática. Es la soberanía popular la que ha hecho que esa persona ocupe ese lugar en ese momento determinado. Y lejos de entender esto como una virtud, como una virtud democrática de nuestro país, que lo elegimos de esta manera, lo entendemos como una tacha, como el pecado original que tiene una figura que, como digo, lo que tiene que hacer es algo maravilloso y es interpretar la Constitución, interpretar la norma, promover la acción de la justicia y, sobre todo, intentar explicarnos a los demócratas, a quienes entendemos cómo tiene que ser el Estado de Derecho, que España es un Estado social y democrático de derecho y que ese interés social le toca interpretarlo de manera institucional a la Fiscalía.

03:55 - 04:05 Por eso es tan bonito y por eso es tan difícil, porque hacemos una interpretación social de nuestro Estado de Derecho legitimados porque son las urnas quienes han determinado por bien directo a quien ocupa este cargo.

04:05 - 04:28 Así que lejos de sentirse quien ocupe este lugar avergonzado o algún sentimiento que tenemos tan metidos en nuestros cuerpos, tan católicos, tan religiosos, tan calvinistas, en todos los sentidos, yo creo que hay que sentirse plenamente orgulloso del diseño constitucional.

04:28 - 04:45 Lo que nos falta es explicarlo bien. Pero, como digo, este camino en la justicia yo no lo he hecho solo, ni mucho menos. Yo siento que cuando a mí me han apartado del cargo, han apartado a un grupo de trabajo y han apartado unas ideas y han apartado una forma de ver la justicia un poco distinta a como se venía ejerciendo.

04:45 - 04:58 Y creo que de varias maneras. En primer lugar porque hay quienes no entendemos la justicia como el ejercicio de un instrumento de poder, todo lo contrario. Entendemos la justicia como aquello que es lo único que en un Estado democrático iguala a todos los ciudadanos. La justicia está al servicio de los ciudadanos.

04:58 - 05:22 Nosotros somos servidores públicos. Que nos llamen funcionarios a los jueces o a los fiscales es una honra, es un honor, es lo que somos. Somos servidores públicos. El ejercicio del poder es otra cosa. El manejo del poder es otra cosa. Confundir ambos términos, confundir lo que es una autoridad con lo que es un servidor público, nos lleva a pensar que somos diferentes a las personas a las que estamos destinados a dar nuestro trabajo.

05:22 - 05:36 ¿Qué es lo único que hacemos? tampoco es tan complicado, interpretamos los hechos y damos una solución lo más sensata posible, pero no estamos en ningún estrado ni somos elegidos para la gloria como algunos se piensan.

05:36 - 05:52 Esta visión de la justicia es la que yo como fiscal general intento llevar cuando soy elegido pero con un equipo detrás que como digo ha sido descabezado, sin ese equipo de personas entre, por supuesto, está mi asociación, la Unión Progresista de Fiscales, hubiera sido imposible hacerlo.

05:52 - 06:19 Pero también yo creo que mi elección en su momento tenía otro significado muy profundo y que tiene mucho que ver con este acto. Significaba que una persona que no pertenece a una élite, en ningún sentido, en ningún sentido, yo no vengo de una familia de juristas, no tengo una especial nobleza en mi sangre, ni lo pretendo, y además vengo de la periferia, vengo del territorio, vengo de la esquina, de una esquina de un Estado.

06:19 - 06:29 Bueno, tiene mucho significado que se coloque a una persona en una institución tan centralizada a una persona que viene de la periferia, que viene del conocimiento de lo diferente.

06:29 - 06:45 Cuando a mí me condenan, pero creo que mucho antes, cuando empieza el proceso, el proceso es un proceso durísimo, durísimo, no quiero esconderle ni poner ninguna tirita, Es un proceso muy complicado, sobre todo por una razón.

06:45 - 07:03 Mi único capital, el único capital personal que yo tengo y que tenía es mi honestidad. Yo no tengo otro. Yo no me dedicaba a hacer artículos para sumar currículums, ni he pretendido ser lo que no soy. Era mi honestidad personal. Cuando atacan directamente, cuando el foco es tu honestidad personal, la verdad es que te hiere.

07:03 - 07:15 Y cuando te destruyen o te intentan destruir como personas, esa especie de muerte civil que tenían los romanos y que algunas veces se conservan, pues la verdad es que afecta, afecta, ¿cómo no va a afectar?

07:15 - 07:38 Por eso tampoco es tanto un ejercicio de resistencia, es un ejercicio yo creo de responsabilidad. ¿Cómo te vas a marchar? ¿Cómo te vas a ir? ¿Cómo vas a abandonar? Cuando hay tanta gente a tu alrededor, cuando tantos profesionales, cuando hay tantas personas para las que, bueno, de una manera equivocada, sin duda, creen que la única manera de dar ejemplo es resistir, la única manera es conservar, estar, hacer lo mismo que estás haciendo.

07:38 - 07:51 Y la resistencia no tiene más valor que eso. Quizá un poco de cobardía por mi parte, una ingenuidad enorme en pensar que las cosas al final se arreglan y luego esperar el resultado, porque somos un poco don tan credo. No, siempre esperamos que las cosas cambien por nosotros.

07:51 - 08:11 Es la única razón, es decir, el único mérito de la existencia. Y por eso me gusta mucho lo que ha dicho Ramón, porque yo no quiero verme como un héroe, pero tampoco me quiero ver como una víctima. Me irrita también, no me irrita porque la gente lo hace con mucho cariño, ese sentimiento de pobre Álvaro, pobre fiscal general, lo que le ha pasado.

08:11 - 08:49 Bueno, pobre en ese sentido humano en el que lo que te ha ocurrido no es agradable y humanamente lo has pasado mal. pero yo no soy ningún pobre, yo he vivido una situación privilegiadísima, he tenido un cargo de mucha responsabilidad, tengo una suerte en la vida inmensa, no hay más que veros a todos y a todas, es una suerte maravillosa estar aquí y lo que ha ocurrido desde mi punto de vista, la manera más subjetiva que un condenado lo puede decir, es una flagrante injusticia, una flagrante injusticia que no debe darme pena, lo que debe dar a mí y a quien quiera seguirme en este camino, ganas de cambiar las cosas, de seguir cambiando las cosas.

08:49 - 09:13 Había una peli, esto no lo había preparado, lo he pensado mientras estaba ahí sentado. Había una peli hace muchos años de Adolfo Aristarain que se llamaba Un lugar en el mundo, una cosa un poco delirante de un tipo que va a un país sudamericano, el sur de Argentina, y dice con mucha seriedad, como dice el actor, que tiene una voz así muy potente, que a veces encontramos muy lejos nuestro lugar en el mundo.

09:13 - 09:31 Yo creo que encontró mi lugar en el mundo desnateado con Postela y con estos vecinos y con estos amigos tan maravillosos. Yo creo que es un regalo que se me ha hecho. Y quiero terminar solo diciendo algo que sí que tenía preparado, esto sí que lo había preparado con eso.

09:31 - 09:41 Y referente a la palabra dignidad, yo creo, creo, no, sé que era castelado porque lo he mirado, que dice que a dignidades de un pueblo mídese por la dignidad de las personas que componen.

09:41 - 09:48 Yo creo que somos un pueblo digno, muy digno, muy digno, y muy orgulloso de ser como somos. y solo puedo decir que muchísimas gracias

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