Una mujer trans Alba Tena asegura en un acto con motivo del Día Internacional contra la Lgtbifobia que "la violencia no siempre deja moratones visibles"
En un acto con motivo del Día Internacional contra la LGTBIfobia, la mujer trans Alba Tena compartió su experiencia sobre la violencia que enfrenta, enfatizando que esta no siempre deja marcas visibles. Tena subrayó que la violencia psicológica puede impactar gravemente la autoestima y la salud mental. La transfobia, según ella, comienza con pequeños gestos que pueden parecer inofensivos, como bromas y el uso incorrecto de pronombres, pero que se acumulan y generan un profundo sufrimiento. Afirmó que el verdadero problema radica en la falta de humanidad y respeto en su entorno, lo que ha llevado a muchas personas LGTBI a sentirse como un estorbo. Tena destacó que el sufrimiento no proviene de ser quien son, sino de cómo son tratadas por la sociedad, un mensaje que busca visibilizar la importancia del respeto en la lucha contra la discriminación y la violencia hacia la comunidad LGTBI.
Transcripciones
hasta el punto de afectar a mi vista y necesitar láser e inyecciones en los ojos.
Y es que a veces la violencia no siempre deja moratones visibles, a veces te deja sin autoestima y te hace pequeñita y callada.
A veces consigue que una persona llegue a su casa sintiéndose un estorbo, y eso también es viola, aunque no salgan titulares ni quede bien resumido en un tuit indignado.
La transfobia existe, y estas cosas empiezan con gestos constantes que por separado parecen tonterías.
Bromas, imitaciones, risas en corrillo, el seguir tratándome como un chico incluso después de haber comunicado quién era realmente.
Esa sensación constante de entrar a trabajar sabiendo que había personas incómodas simplemente por mi existencia tal y como soy.
Y lo peor es que muchas veces todo ocurre de manera lo recientemente discreta como para que desde fuera parezca que no pasa nada.
Pero lo bastante constante como para acabar rompiéndote por dentro.
Porque llega un momento en el que empiezas a pensar en quitarte del medio, sí.
Pero no, el problema nunca fue que fuese una mujer trans.
El problema fue encontrarme en un entorno incapaz de tratarme con humanidad y respeto, que al final es lo que creo que toda persona LGTBI lleva por bandera.
Y creo que eso es importante decirlo, porque muchas veces se habla de una LGTBI como si el sufrimiento viniera de quienes somos.
Y no, el sufrimiento viene de cómo nos tratan.
Porque mi salud mental y todo lo que vino después no llegó por ser trans, llegó por el miedo, por.
hasta el punto de afectar a mi vista y necesitar láser e inyecciones en los ojos. Y es que a veces la violencia no siempre deja moratones visibles, a veces te deja sin autoestima y te hace pequeñita y callada. A veces consigue que una persona llegue a su casa sintiéndose un estorbo, y eso también es viola, aunque no salgan titulares ni quede bien resumido en un tuit indignado.
La transfobia existe, y estas cosas empiezan con gestos constantes que por separado parecen tonterías. Bromas, imitaciones, risas en corrillo, el seguir tratándome como un chico incluso después de haber comunicado quién era realmente. Esa sensación constante de entrar a trabajar sabiendo que había personas incómodas simplemente por mi existencia tal y como soy.
Y lo peor es que muchas veces todo ocurre de manera lo recientemente discreta como para que desde fuera parezca que no pasa nada. Pero lo bastante constante como para acabar rompiéndote por dentro. Porque llega un momento en el que empiezas a pensar en quitarte del medio, sí. Pero no, el problema nunca fue que fuese una mujer trans.
El problema fue encontrarme en un entorno incapaz de tratarme con humanidad y respeto, que al final es lo que creo que toda persona LGTBI lleva por bandera. Y creo que eso es importante decirlo, porque muchas veces se habla de una LGTBI como si el sufrimiento viniera de quienes somos.
Y no, el sufrimiento viene de cómo nos tratan. Porque mi salud mental y todo lo que vino después no llegó por ser trans, llegó por el miedo, por
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