CCOO y UGT recuerdan a las víctimas del 11-M en el 22 aniversario de los atentados

Declaraciones de la secretaria general de Comisiones Obreras Madrid, Paloma López, y de la secretaria general de UGT Madrid, Susana Huertas quienes han recordado que es un día de "muchas emociones, de duelo y de rabia, sentimientos que nunca se van", han recalcado.

Fecha: 11/03/2026
Duración: 00:07:58
Localización: Madrid

Transcripciones


Me permitiréis que me salga hoy un poco del guión, porque es un día de muchas emociones, de duelo, de rabia, de esos sentimientos que nunca se van, que aprendemos a vivir con ellos, pero que nunca nos dejan, porque nunca nos deja el recuerdo de ese familiar, de ese hijo, de esa madre, de ese vecino, de esa compañera que se subió al tren y nunca más volvió.

Pero hoy, más que nunca, quiero celebrar la madurez de todas aquellas personas que no quisieron dejarse manipular por la barbarie terrorista, que no se dejaron cegar por el odio, ni por sus voceros, a los que hoy mismo se les vuelve a dar voz para seguir sembrando de odio y resentimiento en nuestra sociedad.

Hoy es un día para recordar a quienes no están, pero también a quienes respondieron con madurez, incluso con empatía, que hicieron de su propio dolor un elemento clave como fue la solidaridad.

Que salieron a la calle a pedir la verdad y a pedir paz.

Y a decir que no al odio y que no a la guerra.

Hoy, más de 20 años después, vivimos un momento parecido.

En el que de nuevo se quiere utilizar el odio, la islamofobia, para arrastrarnos a una guerra.

A justificar las masacres de niñas iraníes como antes ha justificado la masacre de niñas palestinas.

alimentando una espiral de violencia que no tiene fin para enriquecer única y exclusivamente a los señores de la guerra.

Hoy, que volvemos a las calles a gritar no a la guerra, a parar el genocidio, a pedir respeto al derecho internacional, hacemos nuestras voces de las mujeres por la paz, que nos recuerdan que los gobiernos no deben tolerar la fuerza bruta como la única solución a los conflictos internacionales.

Hoy, cuando el mundo está amenazado, el derecho internacional dinamitado, el Estado de derecho está siendo atacado, el espacio democrático se está reduciendo, debemos oponernos a las guerras y, sobre todo, a quienes las alientan.

Pero hoy, más que nunca, quiero celebrar la madurez de todas aquellas personas que no quisieron dejarse manipular por la barbarie terrorista, como decía antes, que no se dejaron cegar por el odio.

Y os quiero dar las gracias a las personas que estáis aquí hoy y pediros sobre todo que no cedáis, que no dejéis que se use el dolor para generar más dolor, La violencia para generar más violencia.

Hoy, como hace 22 años, el pueblo español y especialmente el pueblo de Madrid está en los ojos del mundo por su compromiso incrementable con el derecho internacional y con la paz.

Y eso es posible por el ejemplo y tesón de muchas personas, entre las cuales, insisto, están las víctimas afamiliares del 11M que transmutaron su dolor en solidaridad con todas las personas víctimas del terror y de la barbarie.

Frente al terrorismo, sin ninguna duda, más democracia.

Y frente al fascismo, así con todas sus letras, frente al fascismo trumpista, solidaridad y paz.

Hoy volvemos además a reunirnos para recordar y para honrar el 11 de marzo, que es una fecha que no se borra, que no se diluye con los años y que sigue viva en la memoria de nuestra ciudad, de nuestra región y de nuestro país.

Es un día que nos obliga a detenernos, a mirar atrás con respeto y a mirar adelante con responsabilidad.

Para quienes somos de Alcalá de Henares, yo soy de Alcalá de Henares, este recuerdo tiene un peso especial.

Todas y todos teníamos a alguien cercano que podía ir en esos trenes, un familiar, una compañera de trabajo, un vecino.

Todas y todos conocemos a alguien que lo vivió, que lo sufrió, que aún hoy arrastra secuelas físicas o emocionales.

Porque aquel atentado no golpeó solo a las víctimas directas, golpeó a una comunidad trabajadora que cada mañana madruga, que coge un tren o un autobús para ganarse la vida, que sostiene con su esfuerzo la vida de esta región.

Hoy recordamos a las 193 personas asesinadas, recordamos a sus familias, que tuvieron que aprender a vivir con un vacío imposible de llenar.

Recordamos a las más de 2.

000 personas heridas, muchas de ellas trabajadoras, que nunca volvieron a ser las mismas.

Y recordamos también a quienes desde entonces han dedicado su vida a acompañar, a cuidar, a sostener a quienes quedaron atrás.

Y sobre todo también dar las gracias, como todos los años, a esos trabajadores y trabajadoras de los servicios públicos que estuvieron ahí haciendo lo imposible para que todo aquello tuviera las menores consecuencias y también a las personas voluntarias que se acercaron a ese terrible momento.

La memoria además no es un acto ceremonial, la memoria es un compromiso y ese compromiso nos obliga a defender la convivencia, la dignidad y la democracia frente a cualquier forma de violencia que pretenda quebrarlas.

Nos obliga a rechazar el terror, venga de donde venga y a proteger siempre a quienes son más vulnerables, que suelen ser quienes pagan el precio más alto.

Pero la memoria también nos invita a reflexionar sobre el mundo en el que vivimos, un mundo donde los conflictos se multiplican, donde la violencia se normaliza, donde demasiadas veces se olvida que la vida humana debe ser siempre el centro.

Y desde esa reflexión surge una idea que quiero compartir con toda prudencia que exige este día.

Durante años se asumió que, ante una guerra, lo más prudente era mantenerse al margen, pero la experiencia nos ha enseñado que la equidistancia no siempre protege a la población civil, que hay momentos en los que defender la paz exige claridad y que la defensa del derecho internacional no es una postura abstracta, que es una obligación ética y jurídica.

Hoy se ha demostrado que se puede ser firme sin ser belicista, que se puede condenar una agresión sin justificar ninguna intervención que viera la legitimidad internacional, que se puede defender a la población civil sin alimentar la espiral de la violencia y que se puede trabajar por la paz desde la diplomacia, el diálogo y la cooperación, sin renunciar a señalar con claridad qué vulneraciones del derecho internacional son inaceptables.

Lo digo con la sutileza que merece este acto.

La memoria del 11 de marzo nos recuerda que la defensa de la vida exige principios, que la solidaridad no es neutralidad y que proteger a las víctimas aquí y en cualquier lugar del mundo implica no ser indiferentes ante la injusticia, pero también implica actuar siempre dentro del marco del derecho, de la legalidad y de la humanidad.

Hoy, al recordar a quienes perdimos, reafirmamos nuestro compromiso con una sociedad que rechaza el odio, que combate el fanatismo y que defiende la convivencia.

Una sociedad que protege a quienes viajan cada día en nuestros trenes, en nuestros autobuses, en nuestro transporte público, que cuida a quienes trabajan, que acompañan a quienes sufren.

Una sociedad que no olvida, porque olvidar sería permitir que el terror ganara y eso no lo vamos a permitir.

Queridas amigas y amigos, hoy abrazamos la memoria, la abrazamos con respeto, con serenidad y con la fuerza de saber que somos una comunidad que se sostiene unida, que aprendió del dolor, que se levantó y que sigue avanzando con la mirada puesta en un futuro más justo, más seguro y más humano.

Que la memoria de las víctimas del 11 de marzo nos guíe siempre.

Que su recuerdo nos inspire defender la paz, la justicia y la dignidad.

Y que nunca dejemos de construir un país donde cada persona pueda subirse a un tren sin miedo, con la certeza de que su vida es valiosa y de que su seguridad es un derecho.

.

00:00 - 00:23 Me permitiréis que me salga hoy un poco del guión, porque es un día de muchas emociones, de duelo, de rabia, de esos sentimientos que nunca se van, que aprendemos a vivir con ellos, pero que nunca nos dejan, porque nunca nos deja el recuerdo de ese familiar, de ese hijo, de esa madre, de ese vecino, de esa compañera que se subió al tren y nunca más volvió.

00:23 - 00:43 Pero hoy, más que nunca, quiero celebrar la madurez de todas aquellas personas que no quisieron dejarse manipular por la barbarie terrorista, que no se dejaron cegar por el odio, ni por sus voceros, a los que hoy mismo se les vuelve a dar voz para seguir sembrando de odio y resentimiento en nuestra sociedad.

00:43 - 00:56 Hoy es un día para recordar a quienes no están, pero también a quienes respondieron con madurez, incluso con empatía, que hicieron de su propio dolor un elemento clave como fue la solidaridad.

00:56 - 01:12 Que salieron a la calle a pedir la verdad y a pedir paz. Y a decir que no al odio y que no a la guerra. Hoy, más de 20 años después, vivimos un momento parecido. En el que de nuevo se quiere utilizar el odio, la islamofobia, para arrastrarnos a una guerra.

01:12 - 01:46 A justificar las masacres de niñas iraníes como antes ha justificado la masacre de niñas palestinas. alimentando una espiral de violencia que no tiene fin para enriquecer única y exclusivamente a los señores de la guerra. Hoy, que volvemos a las calles a gritar no a la guerra, a parar el genocidio, a pedir respeto al derecho internacional, hacemos nuestras voces de las mujeres por la paz, que nos recuerdan que los gobiernos no deben tolerar la fuerza bruta como la única solución a los conflictos internacionales.

01:46 - 01:59 Hoy, cuando el mundo está amenazado, el derecho internacional dinamitado, el Estado de derecho está siendo atacado, el espacio democrático se está reduciendo, debemos oponernos a las guerras y, sobre todo, a quienes las alientan.

01:59 - 02:11 Pero hoy, más que nunca, quiero celebrar la madurez de todas aquellas personas que no quisieron dejarse manipular por la barbarie terrorista, como decía antes, que no se dejaron cegar por el odio.

02:11 - 02:25 Y os quiero dar las gracias a las personas que estáis aquí hoy y pediros sobre todo que no cedáis, que no dejéis que se use el dolor para generar más dolor, La violencia para generar más violencia.

02:25 - 02:53 Hoy, como hace 22 años, el pueblo español y especialmente el pueblo de Madrid está en los ojos del mundo por su compromiso incrementable con el derecho internacional y con la paz. Y eso es posible por el ejemplo y tesón de muchas personas, entre las cuales, insisto, están las víctimas afamiliares del 11M que transmutaron su dolor en solidaridad con todas las personas víctimas del terror y de la barbarie.

02:53 - 03:22 Frente al terrorismo, sin ninguna duda, más democracia. Y frente al fascismo, así con todas sus letras, frente al fascismo trumpista, solidaridad y paz. Hoy volvemos además a reunirnos para recordar y para honrar el 11 de marzo, que es una fecha que no se borra, que no se diluye con los años y que sigue viva en la memoria de nuestra ciudad, de nuestra región y de nuestro país.

03:22 - 03:42 Es un día que nos obliga a detenernos, a mirar atrás con respeto y a mirar adelante con responsabilidad. Para quienes somos de Alcalá de Henares, yo soy de Alcalá de Henares, este recuerdo tiene un peso especial. Todas y todos teníamos a alguien cercano que podía ir en esos trenes, un familiar, una compañera de trabajo, un vecino.

03:42 - 04:04 Todas y todos conocemos a alguien que lo vivió, que lo sufrió, que aún hoy arrastra secuelas físicas o emocionales. Porque aquel atentado no golpeó solo a las víctimas directas, golpeó a una comunidad trabajadora que cada mañana madruga, que coge un tren o un autobús para ganarse la vida, que sostiene con su esfuerzo la vida de esta región.

04:04 - 04:30 Hoy recordamos a las 193 personas asesinadas, recordamos a sus familias, que tuvieron que aprender a vivir con un vacío imposible de llenar. Recordamos a las más de 2.000 personas heridas, muchas de ellas trabajadoras, que nunca volvieron a ser las mismas. Y recordamos también a quienes desde entonces han dedicado su vida a acompañar, a cuidar, a sostener a quienes quedaron atrás.

04:30 - 04:48 Y sobre todo también dar las gracias, como todos los años, a esos trabajadores y trabajadoras de los servicios públicos que estuvieron ahí haciendo lo imposible para que todo aquello tuviera las menores consecuencias y también a las personas voluntarias que se acercaron a ese terrible momento.

04:48 - 05:02 La memoria además no es un acto ceremonial, la memoria es un compromiso y ese compromiso nos obliga a defender la convivencia, la dignidad y la democracia frente a cualquier forma de violencia que pretenda quebrarlas.

05:02 - 05:27 Nos obliga a rechazar el terror, venga de donde venga y a proteger siempre a quienes son más vulnerables, que suelen ser quienes pagan el precio más alto. Pero la memoria también nos invita a reflexionar sobre el mundo en el que vivimos, un mundo donde los conflictos se multiplican, donde la violencia se normaliza, donde demasiadas veces se olvida que la vida humana debe ser siempre el centro.

05:27 - 05:57 Y desde esa reflexión surge una idea que quiero compartir con toda prudencia que exige este día. Durante años se asumió que, ante una guerra, lo más prudente era mantenerse al margen, pero la experiencia nos ha enseñado que la equidistancia no siempre protege a la población civil, que hay momentos en los que defender la paz exige claridad y que la defensa del derecho internacional no es una postura abstracta, que es una obligación ética y jurídica.

05:57 - 06:25 Hoy se ha demostrado que se puede ser firme sin ser belicista, que se puede condenar una agresión sin justificar ninguna intervención que viera la legitimidad internacional, que se puede defender a la población civil sin alimentar la espiral de la violencia y que se puede trabajar por la paz desde la diplomacia, el diálogo y la cooperación, sin renunciar a señalar con claridad qué vulneraciones del derecho internacional son inaceptables.

06:25 - 06:50 Lo digo con la sutileza que merece este acto. La memoria del 11 de marzo nos recuerda que la defensa de la vida exige principios, que la solidaridad no es neutralidad y que proteger a las víctimas aquí y en cualquier lugar del mundo implica no ser indiferentes ante la injusticia, pero también implica actuar siempre dentro del marco del derecho, de la legalidad y de la humanidad.

06:50 - 07:11 Hoy, al recordar a quienes perdimos, reafirmamos nuestro compromiso con una sociedad que rechaza el odio, que combate el fanatismo y que defiende la convivencia. Una sociedad que protege a quienes viajan cada día en nuestros trenes, en nuestros autobuses, en nuestro transporte público, que cuida a quienes trabajan, que acompañan a quienes sufren.

07:11 - 07:38 Una sociedad que no olvida, porque olvidar sería permitir que el terror ganara y eso no lo vamos a permitir. Queridas amigas y amigos, hoy abrazamos la memoria, la abrazamos con respeto, con serenidad y con la fuerza de saber que somos una comunidad que se sostiene unida, que aprendió del dolor, que se levantó y que sigue avanzando con la mirada puesta en un futuro más justo, más seguro y más humano.

07:38 - 07:57 Que la memoria de las víctimas del 11 de marzo nos guíe siempre. Que su recuerdo nos inspire defender la paz, la justicia y la dignidad. Y que nunca dejemos de construir un país donde cada persona pueda subirse a un tren sin miedo, con la certeza de que su vida es valiosa y de que su seguridad es un derecho.

Relacionados