Declaraciones de la presidenta de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) y catedrática de Producción Animal de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), Maite Paramio, en una entrevista de Europa Press TV con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Paramio ha defendido la necesidad de un cambio cultural que implique también a los hombres, apostando por modelos basados en la colaboración, ya que en la ciencia, ha subrayado, "queremos colaborar, queremos trabajar en grupo, no en egos".
Transcripciones
Todo depende de con qué lo comparemos.
Si lo comparamos con hace 50 años es estupenda.
Si comparamos con lo que nosotras querríamos y con lo que creemos que es justo, que es que la mitad de la población que somos mujeres tengamos los mismos accesos y el mismo desarrollo profesional, pues todavía nos falta.
Pero es verdad, hemos mejorado mucho, aunque todavía sigue habiendo deficiencias y para eso está nuestra asociación, para procurar evitarlas.
Me gustaría insistir un poco en ello.
¿Cómo ha cambiado la situación en los últimos años? ¿Hay más financiación, más mujeres en el sector? Bueno, sobre todo ha cambiado en que han entrado muchísimas más mujeres a la universidad y a la ciencia.
Han empezado la carrera científica muchas mujeres.
El problema sigue que, aunque han empezado muchas, luego en los órganos de decisión, en la responsabilidad de la investigación, seguimos siendo minoritarias.
Y pensamos que es injusto, lo primero porque se han estropeado carreras que podían ser brillantes y que por los prejuicios sociales no han llegado a su grado máximo, y lo segundo porque creemos que hacer ciencia en las mismas condiciones hombres y mujeres mejorará la ciencia.
no solo es justo para las mujeres, es que mejorará también la calidad y la excelencia de la ciencia.
¿Qué tiene que cambiar en los próximos años? Tiene que cambiar, sobre todo, considerar que las mujeres, y también tiene que haber un cambio en los hombres, la profesión científica es muy exigente, pero que hay que ayudarlas en ciertos momentos, que no hay que ser el libre mercado científico como que las mujeres no tienen unas condiciones de maternidad que van a ser muy importantes en su vida.
Entonces, nosotros proponemos que en ciertos momentos, que son pequeños a lo largo de una vida profesional, nosotros estamos 40 años trabajando, porque tengas 3 o 4 años de crianza o de cuidados especiales, no puede ser que esto te limite tanto tu carrera profesional.
Entonces, en esos momentos específicos y de cuidados especiales, pues que se les apoye, pues no teniendo que competir en igualdad de condiciones para tener proyectos, ayudándolas con becarios o con estudiantes que las puedan a acompañar en esos momentos.
Sabemos cómo hacerlo para que ciertos momentos de las carreras profesionales no sean limitantes y ya totalmente negativos para el resto de la vida profesional.
Cuéntanos un poco cómo nace AMIT y qué trabajo hacen en el día a día.
Amite es una asociación que tenía ya 25 años y que aparece cuando desde la Unión Europea se dan cuenta de qué pasa que hay tantas mujeres que empiezan la carrera científica que son formadas y que han utilizado recursos económicos para prepararlas como científicas y luego no aparecen en las grandes decisiones científicas.
Esa pérdida de excelencia, de inteligencia, de cerebros, es una pérdida que es injusto para ellas, es negativo socialmente y económicamente, es una pérdida de recursos y de formación que ha habido.
Entonces, bueno, había que estudiar por qué pasa eso, qué es lo que está pasando entre el postdoc cuando se termina el doctorado y cuando se empieza ya una carrera profesional fija y estable.
Y ahí es donde se crean las asociaciones de mujeres para decir, pues a mí me pasó esto, mis problemas fueron estos, yo creo que lo resolveríamos si lo hiciéramos de otra forma.
Entonces, evidentemente, somos las mujeres las que lo hemos sufrido, las que somos muy conscientes de cuáles fueron los problemas y somos muy capaces de decir cuáles son las soluciones.
Y abrir el paso también a las nuevas generaciones.
Desde luego, lo hacemos para que las nuevas no sufran lo que hemos sufrido nosotras.
Porque me contabas antes cómo que hacen actividades en colegios, mañana es el día de la mujer y la niña, la ciencia, ¿qué actividades suelen? Sí, para nosotros es muy importante que las niñas tengan modelos de mujeres científicas, y la forma de tener modelos es que las científicas vayamos a los colegios, vayamos donde están las niñas en plena formación, donde están decidiendo cuál va a ser su futuro, para que vean que pueden hacer lo que quieran, que tienen capacidad de cualquier cosa, porque hay mujeres que ya lo han hecho antes que ellas.
Entonces, tenemos un proyecto que se llama Una ingeniera en cada cole, donde van mujeres ingenieras a contar a las niñas qué hace una ingeniera, porque muchas veces no se estudia porque no se sabe en qué se trabaja.
Entonces, hacemos una ingeniera en cada cole, una científica en cada cole.
Luego también tenemos como, aparte de la sensibilización, hacemos programas para recuperar mujeres científicas de la historia que son olvidadas y que fueron muy importantes, pero que nunca salen en los libros de texto, que es lo que llamamos el síndrome de Nommor Matildas.
Matilda fue la mujer olvidada de la ciencia.
Y luego también denunciamos situaciones donde todavía no se da paridad en los organismos científicos, en las mesas redondas, en los expertos que se forman.
Entonces, consideramos que somos ya muchas mujeres expertas en muchos temas como para que todavía haya grupos donde aparezcan muy pocas.
Porque hablábamos antes que sí que es verdad que España es un país bastante avanzado en ese sentido, en leyes de paridad y tal, pero no sé cuál es la situación en otros países.
Bueno, en España lo que ha sido ha sido muy llamativo, porque es que veníamos de una situación de una pobreza de derechos de las mujeres total.
es decir, la época de Franco y el papel que se hizo con las mujeres en casa y con la pata quebrada, comparado con lo que pasaba en Europa, éramos absolutamente menospreciadas.
Entonces, hemos hecho un salto muy grande y en Europa lo reconocen, que estamos en las mismas condiciones cuando partíamos de muchísimo más abajo, muchísimo más.
Entonces, de esto sí que estamos orgullosas, de este salto cultural que hemos dado las mujeres en España y estamos en las mismas condiciones que en Europa.
Entonces, en Europa prácticamente nos pasa lo mismo.
Claro, hay países tremendos con las mujeres, ¿no? Pues Afganistán, o lo que está pasando en Irán, o lo que está pasando en algunos lugares del mundo.
Pero en general, y esto se ve hasta en los datos de natalidad, cómo están bajando en todo el mundo, porque las mujeres ya saben controlar su maternidad.
Hasta los países más pobres, hasta donde las mujeres están en peores condiciones, la natalidad está bajando, porque ya no somos máquinas de producir niños.
Hasta en zonas que sean poco… Entonces, yo creo que hemos sido, desde luego, estoy convencida, y no es mi trabajo, pero estoy convencida de que la revolución de las mujeres ha sido la gran revolución del siglo XX y será la del siglo XXI, las que hemos hecho cambios más drásticos en nuestras vidas personales y en nuestras vidas profesionales.
¿No le gustaría añadir algo más? Yo quiero añadir que ahora también hay que cambiar a los hombres.
Nosotras hemos hecho un gran esfuerzo en cambiar los prototipos que nos querían, solo mujer, madre, reproductora, cuidadora, etc.
Pero yo creo que también ahora ya es hora de que muchos jóvenes también consideréis que lo de cuidar, lo de proteger, lo de colaborar, lo de no ser el alfa, ¿no? Esto es lo que queremos las mujeres, realmente, la colaboración, igual en la ciencia.
Queremos colaborar, queremos trabajar en grupo, no solo en egos y a ver quién es el más importante.
Esperemos que si vosotros los hombres también os pusierais en este plan, realmente todos iríamos muchísimo mejor.
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Todo depende de con qué lo comparemos. Si lo comparamos con hace 50 años es estupenda. Si comparamos con lo que nosotras querríamos y con lo que creemos que es justo, que es que la mitad de la población que somos mujeres tengamos los mismos accesos y el mismo desarrollo profesional, pues todavía nos falta.
Pero es verdad, hemos mejorado mucho, aunque todavía sigue habiendo deficiencias y para eso está nuestra asociación, para procurar evitarlas. Me gustaría insistir un poco en ello. ¿Cómo ha cambiado la situación en los últimos años? ¿Hay más financiación, más mujeres en el sector? Bueno, sobre todo ha cambiado en que han entrado muchísimas más mujeres a la universidad y a la ciencia.
Han empezado la carrera científica muchas mujeres. El problema sigue que, aunque han empezado muchas, luego en los órganos de decisión, en la responsabilidad de la investigación, seguimos siendo minoritarias. Y pensamos que es injusto, lo primero porque se han estropeado carreras que podían ser brillantes y que por los prejuicios sociales no han llegado a su grado máximo, y lo segundo porque creemos que hacer ciencia en las mismas condiciones hombres y mujeres mejorará la ciencia.
no solo es justo para las mujeres, es que mejorará también la calidad y la excelencia de la ciencia. ¿Qué tiene que cambiar en los próximos años? Tiene que cambiar, sobre todo, considerar que las mujeres, y también tiene que haber un cambio en los hombres, la profesión científica es muy exigente, pero que hay que ayudarlas en ciertos momentos, que no hay que ser el libre mercado científico como que las mujeres no tienen unas condiciones de maternidad que van a ser muy importantes en su vida.
Entonces, nosotros proponemos que en ciertos momentos, que son pequeños a lo largo de una vida profesional, nosotros estamos 40 años trabajando, porque tengas 3 o 4 años de crianza o de cuidados especiales, no puede ser que esto te limite tanto tu carrera profesional.
Entonces, en esos momentos específicos y de cuidados especiales, pues que se les apoye, pues no teniendo que competir en igualdad de condiciones para tener proyectos, ayudándolas con becarios o con estudiantes que las puedan a acompañar en esos momentos.
Sabemos cómo hacerlo para que ciertos momentos de las carreras profesionales no sean limitantes y ya totalmente negativos para el resto de la vida profesional. Cuéntanos un poco cómo nace AMIT y qué trabajo hacen en el día a día. Amite es una asociación que tenía ya 25 años y que aparece cuando desde la Unión Europea se dan cuenta de qué pasa que hay tantas mujeres que empiezan la carrera científica que son formadas y que han utilizado recursos económicos para prepararlas como científicas y luego no aparecen en las grandes decisiones científicas.
Esa pérdida de excelencia, de inteligencia, de cerebros, es una pérdida que es injusto para ellas, es negativo socialmente y económicamente, es una pérdida de recursos y de formación que ha habido.
Entonces, bueno, había que estudiar por qué pasa eso, qué es lo que está pasando entre el postdoc cuando se termina el doctorado y cuando se empieza ya una carrera profesional fija y estable.
Y ahí es donde se crean las asociaciones de mujeres para decir, pues a mí me pasó esto, mis problemas fueron estos, yo creo que lo resolveríamos si lo hiciéramos de otra forma. Entonces, evidentemente, somos las mujeres las que lo hemos sufrido, las que somos muy conscientes de cuáles fueron los problemas y somos muy capaces de decir cuáles son las soluciones.
Y abrir el paso también a las nuevas generaciones. Desde luego, lo hacemos para que las nuevas no sufran lo que hemos sufrido nosotras. Porque me contabas antes cómo que hacen actividades en colegios, mañana es el día de la mujer y la niña, la ciencia, ¿qué actividades suelen? Sí, para nosotros es muy importante que las niñas tengan modelos de mujeres científicas, y la forma de tener modelos es que las científicas vayamos a los colegios, vayamos donde están las niñas en plena formación, donde están decidiendo cuál va a ser su futuro, para que vean que pueden hacer lo que quieran, que tienen capacidad de cualquier cosa, porque hay mujeres que ya lo han hecho antes que ellas.
Entonces, tenemos un proyecto que se llama Una ingeniera en cada cole, donde van mujeres ingenieras a contar a las niñas qué hace una ingeniera, porque muchas veces no se estudia porque no se sabe en qué se trabaja.
Entonces, hacemos una ingeniera en cada cole, una científica en cada cole. Luego también tenemos como, aparte de la sensibilización, hacemos programas para recuperar mujeres científicas de la historia que son olvidadas y que fueron muy importantes, pero que nunca salen en los libros de texto, que es lo que llamamos el síndrome de Nommor Matildas.
Matilda fue la mujer olvidada de la ciencia. Y luego también denunciamos situaciones donde todavía no se da paridad en los organismos científicos, en las mesas redondas, en los expertos que se forman. Entonces, consideramos que somos ya muchas mujeres expertas en muchos temas como para que todavía haya grupos donde aparezcan muy pocas.
Porque hablábamos antes que sí que es verdad que España es un país bastante avanzado en ese sentido, en leyes de paridad y tal, pero no sé cuál es la situación en otros países. Bueno, en España lo que ha sido ha sido muy llamativo, porque es que veníamos de una situación de una pobreza de derechos de las mujeres total.
es decir, la época de Franco y el papel que se hizo con las mujeres en casa y con la pata quebrada, comparado con lo que pasaba en Europa, éramos absolutamente menospreciadas. Entonces, hemos hecho un salto muy grande y en Europa lo reconocen, que estamos en las mismas condiciones cuando partíamos de muchísimo más abajo, muchísimo más.
Entonces, de esto sí que estamos orgullosas, de este salto cultural que hemos dado las mujeres en España y estamos en las mismas condiciones que en Europa. Entonces, en Europa prácticamente nos pasa lo mismo. Claro, hay países tremendos con las mujeres, ¿no? Pues Afganistán, o lo que está pasando en Irán, o lo que está pasando en algunos lugares del mundo.
Pero en general, y esto se ve hasta en los datos de natalidad, cómo están bajando en todo el mundo, porque las mujeres ya saben controlar su maternidad. Hasta los países más pobres, hasta donde las mujeres están en peores condiciones, la natalidad está bajando, porque ya no somos máquinas de producir niños.
Hasta en zonas que sean poco… Entonces, yo creo que hemos sido, desde luego, estoy convencida, y no es mi trabajo, pero estoy convencida de que la revolución de las mujeres ha sido la gran revolución del siglo XX y será la del siglo XXI, las que hemos hecho cambios más drásticos en nuestras vidas personales y en nuestras vidas profesionales.
¿No le gustaría añadir algo más? Yo quiero añadir que ahora también hay que cambiar a los hombres. Nosotras hemos hecho un gran esfuerzo en cambiar los prototipos que nos querían, solo mujer, madre, reproductora, cuidadora, etc. Pero yo creo que también ahora ya es hora de que muchos jóvenes también consideréis que lo de cuidar, lo de proteger, lo de colaborar, lo de no ser el alfa, ¿no?
Esto es lo que queremos las mujeres, realmente, la colaboración, igual en la ciencia. Queremos colaborar, queremos trabajar en grupo, no solo en egos y a ver quién es el más importante. Esperemos que si vosotros los hombres también os pusierais en este plan, realmente todos iríamos muchísimo mejor.
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