El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, durante la inauguración de la escultura en los Jardines Gregorio Ordóñezz.
Transcripciones
poder llevar a cabo esta acción y de por tanto en los años que vivimos, de poder instalar esta escultura en un parque infantil de Madrid para alertar de los riesgos graves y no gravísimos que tiene la sobreexposición a las pantallas y no solo la sobreexposición porque la mera exposición y el acceso al caudal de información ingente que hay en las pantallas aunque no fuera una sobreexcensión, sí que es un riesgo en todo caso excesivo.
Y por eso quiero agradecer el compromiso cívico de la Fundación Sol y de Aldeas Infantiles, Ese compromiso cívico que se traduce en la actividad que lleva a cabo todos los días y que en este caso, en este parque, ha permitido la instalación de esta cultura que estará aquí durante cuatro meses y posteriormente girará por otros parques y esperemos que por otras ciudades de España.
y es un compromiso cívico que se dirige hacia aquel sector de la población que más nos debería importar y en la cual más deberíamos ocupar nuestro tiempo, que es precisamente aquellos que son el futuro de nuestra sociedad y por tanto los niños, aquellos que en su momento formativo son también los más influenciables y por tanto los que tienen más riesgo precisamente a la sobreexposición a las pantallas.
Y por eso esta escultura aquí en un parque al aire libre, donde lo que se tiene que hacer es jugar, utilizar ese monopatín que está ahí, divertirse, reírse, estar con los amigos, es un recuerdo para todos ellos de que la sobreexposición a las pantallas, o de que la utilización de las pantallas sí que por supuesto supone una oportunidad y sí que por supuesto tiene una serie de ventajas, pero también tiene una serie de riesgos muy importantes.
Y por eso en los tiempos de la inteligencia artificial, tenemos que reivindicar la inteligencia natural, la inteligencia de la persona, la inteligencia que se debe utilizar precisamente para ponderar tanto las ventajas como los riesgos, no para demonizar obviamente las pantallas, no para demonizar la utilización del móvil o la utilización de las tabletas, pero sí para ponderar y valorar adecuadamente cuáles son esos riesgos.
Y por eso coincido plenamente con Claudia Estelaropoulos, cuando ha dicho que esta escultura no interpela única y exclusivamente a las leños, nos interpela a los padres, nos interpela a los que tenemos la responsabilidad de educar y educar en valores a nuestros hijos y por tanto nos interpela a todos aquellos que tenemos la capacidad precisamente de estar cerca de nuestros hijos y por tanto de darles una educación que mejor les permita ser personas que puedan servir a la sociedad del futuro.
Y por eso nosotros tenemos que hacer una reflexión profunda también como padres acerca de cómo debe ser la educación de los hijos, de cómo debemos garantizarles las mejores oportunidades oportunidades, pero sobre todo cómo debemos evitar los riesgos de las pantallas y por tanto la capacidad de que puedan caer en situaciones que el Ayuntamiento de Madrid conocemos desgraciadamente bien, porque a través del Organismo Autónomo Madrid Salud tenemos una serie de programas dirigidos específicamente al tratamiento de adicciones y particularmente al tratamiento de adicciones en niños y adolescentes.
Y no estoy solo hablando de la adicción a las pantallas, porque hay numerosas adicciones que se derivan de la utilización de las pantallas y la Paloma nos ha puesto una serie de ejemplos que están ahí en el día a día, que están en la cotidianidad de nuestra sociedad, la cotidianidad de una ciudad como Madrid y que suponen un drama extraordinario y por tanto que tenemos que saber desde luego conjurar.
Y qué mejor forma de hacerlo también a través del arte, porque cultivar el arte a través de la escultura, y en este caso esta escultura de Claudia, también es un camino para los niños, y también es un camino que les podemos enseñar y en el que les podemos iniciar, y que por tanto las pantallas no solo es la utilización de las mismas y la conjura de los riesgos, sino que lo hagan a través del conocimiento del arte, de que se vayan educando precisamente en las diferentes formas de arte, porque será una de las mejores formas en las que se puedan expresar y desarrollar a lo largo de su vida.
Por tanto, se une el compromiso cívico de instituciones a las cuales estamos tan agradecidos como la Fundación Sol y Aldeas Infantiles, se une a través del arte y la escultura maravillosa que nos rega Claudia, no solo a la ciudad de Madrid, sino a todas las ciudades en las que va a estar y se une también el compromiso del Ayuntamiento de Madrid para tratar de prevenir esas consecuencias tan perjudiciales que pueda haber y para darles a los niños ese futuro que se merecen, pero ese futuro que nos permitirá entre todos también construir una sociedad mejor e interpelar, por supuesto, como he dicho anteriormente, a los padres, porque a los padres está la clave de bóveda de que todo este proyecto pueda ser efectivo.
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poder llevar a cabo esta acción y de por tanto en los años que vivimos, de poder instalar esta escultura en un parque infantil de Madrid para alertar de los riesgos graves y no gravísimos que tiene la sobreexposición a las pantallas y no solo la sobreexposición porque la mera exposición y el acceso al caudal de información ingente que hay en las pantallas aunque no fuera una sobreexcensión, sí que es un riesgo en todo caso excesivo.
Y por eso quiero agradecer el compromiso cívico de la Fundación Sol y de Aldeas Infantiles, Ese compromiso cívico que se traduce en la actividad que lleva a cabo todos los días y que en este caso, en este parque, ha permitido la instalación de esta cultura que estará aquí durante cuatro meses y posteriormente girará por otros parques y esperemos que por otras ciudades de España.
y es un compromiso cívico que se dirige hacia aquel sector de la población que más nos debería importar y en la cual más deberíamos ocupar nuestro tiempo, que es precisamente aquellos que son el futuro de nuestra sociedad y por tanto los niños, aquellos que en su momento formativo son también los más influenciables y por tanto los que tienen más riesgo precisamente a la sobreexposición a las pantallas.
Y por eso esta escultura aquí en un parque al aire libre, donde lo que se tiene que hacer es jugar, utilizar ese monopatín que está ahí, divertirse, reírse, estar con los amigos, es un recuerdo para todos ellos de que la sobreexposición a las pantallas, o de que la utilización de las pantallas sí que por supuesto supone una oportunidad y sí que por supuesto tiene una serie de ventajas, pero también tiene una serie de riesgos muy importantes.
Y por eso en los tiempos de la inteligencia artificial, tenemos que reivindicar la inteligencia natural, la inteligencia de la persona, la inteligencia que se debe utilizar precisamente para ponderar tanto las ventajas como los riesgos, no para demonizar obviamente las pantallas, no para demonizar la utilización del móvil o la utilización de las tabletas, pero sí para ponderar y valorar adecuadamente cuáles son esos riesgos.
Y por eso coincido plenamente con Claudia Estelaropoulos, cuando ha dicho que esta escultura no interpela única y exclusivamente a las leños, nos interpela a los padres, nos interpela a los que tenemos la responsabilidad de educar y educar en valores a nuestros hijos y por tanto nos interpela a todos aquellos que tenemos la capacidad precisamente de estar cerca de nuestros hijos y por tanto de darles una educación que mejor les permita ser personas que puedan servir a la sociedad del futuro.
Y por eso nosotros tenemos que hacer una reflexión profunda también como padres acerca de cómo debe ser la educación de los hijos, de cómo debemos garantizarles las mejores oportunidades oportunidades, pero sobre todo cómo debemos evitar los riesgos de las pantallas y por tanto la capacidad de que puedan caer en situaciones que el Ayuntamiento de Madrid conocemos desgraciadamente bien, porque a través del Organismo Autónomo Madrid Salud tenemos una serie de programas dirigidos específicamente al tratamiento de adicciones y particularmente al tratamiento de adicciones en niños y adolescentes.
Y no estoy solo hablando de la adicción a las pantallas, porque hay numerosas adicciones que se derivan de la utilización de las pantallas y la Paloma nos ha puesto una serie de ejemplos que están ahí en el día a día, que están en la cotidianidad de nuestra sociedad, la cotidianidad de una ciudad como Madrid y que suponen un drama extraordinario y por tanto que tenemos que saber desde luego conjurar.
Y qué mejor forma de hacerlo también a través del arte, porque cultivar el arte a través de la escultura, y en este caso esta escultura de Claudia, también es un camino para los niños, y también es un camino que les podemos enseñar y en el que les podemos iniciar, y que por tanto las pantallas no solo es la utilización de las mismas y la conjura de los riesgos, sino que lo hagan a través del conocimiento del arte, de que se vayan educando precisamente en las diferentes formas de arte, porque será una de las mejores formas en las que se puedan expresar y desarrollar a lo largo de su vida.
Por tanto, se une el compromiso cívico de instituciones a las cuales estamos tan agradecidos como la Fundación Sol y Aldeas Infantiles, se une a través del arte y la escultura maravillosa que nos rega Claudia, no solo a la ciudad de Madrid, sino a todas las ciudades en las que va a estar y se une también el compromiso del Ayuntamiento de Madrid para tratar de prevenir esas consecuencias tan perjudiciales que pueda haber y para darles a los niños ese futuro que se merecen, pero ese futuro que nos permitirá entre todos también construir una sociedad mejor e interpelar, por supuesto, como he dicho anteriormente, a los padres, porque a los padres está la clave de bóveda de que todo este proyecto pueda ser efectivo.
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