La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, glosa la figura del ilustrado, Ramón de Pignatelli, autor del Canal Imperial de Aragón y Cataluña
La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha homenajeado a Ramón Pignatelli en la Fuente de los Incrédulos, un lugar simbólico que representa el carácter local y la perseverancia de los aragoneses. Pignatelli, un destacado ilustrado español, fue el artífice del Canal Imperial de Aragón, una obra monumental que transformó la ciudad y mejoró la calidad de vida de sus habitantes. En su discurso, Chueca destacó la importancia de esta infraestructura no solo desde un enfoque técnico, sino también por su impacto económico y social. Más de dos siglos después de su creación, el legado de Pignatelli sigue presente, recordando que siempre habrá quienes duden de las posibilidades, pero que con determinación y visión se pueden alcanzar grandes logros. Su ideal de progreso y utilidad para la sociedad sigue siendo un referente en la actualidad, reafirmando la relevancia de su obra en la historia de Zaragoza y Aragón.
Transcripciones
Nos encontramos en un lugar especialmente simbólico, la Fuente de los Incrédulos.
Esta fuente es simbólica para Zaragoza, pero para todo Aragón, porque es un momento que explica perfectamente el carácter de nuestra gente.
Comemora perfectamente una obra extraordinaria de ingeniería y también nos recuerda que quienes pensaron que esta obra era imposible forma parte del carácter local y por eso creo que la fuente de los incrédulos es un ejemplo perfecto de cómo Ramón Pignatelli con inteligencia, con perseverancia, con esa mezcla tan aragonesa de firmeza y sorna, dejó constancia de que siempre habría incrédulos que se equivocarían y que el agua era posible traerla a la ciudad de Zaragoza.
Más de dos siglos después, estamos aquí contemplando su legado y viendo lo que supuso en la transformación de la ciudad.
Hoy homenajeamos a una de las personas más ilustres de toda España, no sólo de Aragón, un hombre adelantado a su tiempo, un servidor público que entendió que las ideas sólo tienen sentido cuando son capaces de mejorar la calidad de vida de las personas.
Ramón Pirmatelli resumió perfectamente ese espíritu en una frase, ayudar al progreso y ser útil a la sociedad y eso es lo que hizo a lo largo de toda su vida Pirmatelli no soñó únicamente con un canal, él soñaba en grande, él soñaba con una tierra más próspera, más moderna, más conectada con el futuro y convirtió ese sueño en una de las grandes obras de ingeniería de nuestro país el canal imperial de Aragón.
Una infraestructura extraordinaria desde el punto de vista técnico, pero también desde el punto de vista económico y social, lo que supuso en la transformación de la ciudad.
.
Nos encontramos en un lugar especialmente simbólico, la Fuente de los Incrédulos. Esta fuente es simbólica para Zaragoza, pero para todo Aragón, porque es un momento que explica perfectamente el carácter de nuestra gente. Comemora perfectamente una obra extraordinaria de ingeniería y también nos recuerda que quienes pensaron que esta obra era imposible forma parte del carácter local y por eso creo que la fuente de los incrédulos es un ejemplo perfecto de cómo Ramón Pignatelli con inteligencia, con perseverancia, con esa mezcla tan aragonesa de firmeza y sorna, dejó constancia de que siempre habría incrédulos que se equivocarían y que el agua era posible traerla a la ciudad de Zaragoza.
Más de dos siglos después, estamos aquí contemplando su legado y viendo lo que supuso en la transformación de la ciudad. Hoy homenajeamos a una de las personas más ilustres de toda España, no sólo de Aragón, un hombre adelantado a su tiempo, un servidor público que entendió que las ideas sólo tienen sentido cuando son capaces de mejorar la calidad de vida de las personas.
Ramón Pirmatelli resumió perfectamente ese espíritu en una frase, ayudar al progreso y ser útil a la sociedad y eso es lo que hizo a lo largo de toda su vida Pirmatelli no soñó únicamente con un canal, él soñaba en grande, él soñaba con una tierra más próspera, más moderna, más conectada con el futuro y convirtió ese sueño en una de las grandes obras de ingeniería de nuestro país el canal imperial de Aragón.
Una infraestructura extraordinaria desde el punto de vista técnico, pero también desde el punto de vista económico y social, lo que supuso en la transformación de la ciudad.
Relacionados