La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, confía en que la Ley para la protección de los menores en entornos digitales, que prohibirá el acceso de menores de 16 años a redes sociales que incluyan contenidos dañinos para la infancia y adolescencia, se apruebe "a la vuelta del verano"
La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, ha declarado que la ley para la protección de menores en entornos digitales se encuentra actualmente en trámite parlamentario. Se espera que esta ley, que limitará el acceso a redes sociales para menores de 16 años, se apruebe 'a la vuelta del verano'. Rego destacó la importancia de esta normativa como un punto de inflexión en la defensa de los derechos de la infancia, subrayando que la responsabilidad no debe recaer únicamente en las familias. La ministra aboga por que las grandes plataformas y redes sociales asuman su papel en garantizar un entorno seguro. Comparó la regulación necesaria en el ámbito digital con las normas que rigen otros espacios públicos, enfatizando que los entornos digitales también deben estar sujetos a regulaciones claras para evitar que se conviertan en una 'ley de la selva'. Esta ley busca proteger a las generaciones más jóvenes de contenidos dañinos.
Transcripciones
En primer lugar, decir que la ley está ahora mismo en trámite parlamentario y se están trabajando ya estas últimas aportaciones que se han hecho para ceñir mejor la ley. Creo que vamos a tener una ley que yo confío en que se apruebe a la vuelta del verano, una ley que supone un punto de inflexión en la protección de derechos de niños y niñas en los entornos digitales, y creo que esto es una muy buena noticia, y sobre todo que hemos hecho un esfuerzo desde el Gobierno por situar la responsabilidad donde corresponde situar la responsabilidad.
Nosotros hemos huido mucho de poner la carga de la responsabilidad sobre las familias y hemos trabajado mucho con un enfoque que no es neutral, que es el enfoque de exigir la responsabilidad a las grandes plataformas fundamentalmente.
Esto no puede seguir siendo la ley de la selva. Por tanto, son las plataformas, son las redes sociales las que tienen que garantizar que el entorno es seguro y, por tanto, el límite lo tienen que gestionar ellos, no las familias. Este es un poco el enfoque de la modificación que hemos hecho desde el Gobierno, que, insisto, no es neutral.
Es decir, nosotras lo que abogamos es por limitar el grado de acción de las grandes plataformas, de las tecnológicas y de los caudillos digitales. Hasta ahora han operado como la ley de la selva, como os decía, y lo que creemos es que hay que ponerle coto a esto.
De la misma manera que entendemos que el mundo físico, que el ámbito físico, que si sales a la vía pública y entras en un bar, en un restaurante, está sometido a una serie de normas, aunque sea una propiedad, un negocio privado, pero tiene una serie de regulaciones y de normas para poder funcionar.
Igual que estamos de acuerdo en que son importantísimos una buena red de autovías, de carreteras, pero que tienen que tener un código de la circulación porque si no generaría muchos problemas.
El ámbito digital tiene que tener exactamente las mismas características y tienen que aplicarse exactamente las mismas reglas. ¿Por qué? Porque es un espacio público que sobre todo las generaciones más jóvenes ya no le diferencian,
En primer lugar, decir que la ley está ahora mismo en trámite parlamentario y se están trabajando ya estas últimas aportaciones que se han hecho para ceñir mejor la ley. Creo que vamos a tener una ley que yo confío en que se apruebe a la vuelta del verano, una ley que supone un punto de inflexión en la protección de derechos de niños y niñas en los entornos digitales, y creo que esto es una muy buena noticia, y sobre todo que hemos hecho un esfuerzo desde el Gobierno por situar la responsabilidad donde corresponde situar la responsabilidad.
Nosotros hemos huido mucho de poner la carga de la responsabilidad sobre las familias y hemos trabajado mucho con un enfoque que no es neutral, que es el enfoque de exigir la responsabilidad a las grandes plataformas fundamentalmente.
Esto no puede seguir siendo la ley de la selva. Por tanto, son las plataformas, son las redes sociales las que tienen que garantizar que el entorno es seguro y, por tanto, el límite lo tienen que gestionar ellos, no las familias. Este es un poco el enfoque de la modificación que hemos hecho desde el Gobierno, que, insisto, no es neutral.
Es decir, nosotras lo que abogamos es por limitar el grado de acción de las grandes plataformas, de las tecnológicas y de los caudillos digitales. Hasta ahora han operado como la ley de la selva, como os decía, y lo que creemos es que hay que ponerle coto a esto.
De la misma manera que entendemos que el mundo físico, que el ámbito físico, que si sales a la vía pública y entras en un bar, en un restaurante, está sometido a una serie de normas, aunque sea una propiedad, un negocio privado, pero tiene una serie de regulaciones y de normas para poder funcionar.
Igual que estamos de acuerdo en que son importantísimos una buena red de autovías, de carreteras, pero que tienen que tener un código de la circulación porque si no generaría muchos problemas.
El ámbito digital tiene que tener exactamente las mismas características y tienen que aplicarse exactamente las mismas reglas. ¿Por qué? Porque es un espacio público que sobre todo las generaciones más jóvenes ya no le diferencian,
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