El director de Proyectos de Greene Muel, Carlos Cataluña, detalla que su materia prima es el residuo "que ya no es reciclable, ni valorizable, que no se puede hacer nada por él y su destino final sería, un vertedero o su incineración", al que aplican una tecnología propia mediante una reacción de pirolisis termoquímica, "que no tiene nada que ver con la incineración porque no utiliza oxígeno, ni aire en su realización con lo cual los productos y gases obtenidos son no tóxicos, ni peligrosos para el medio ambiente, ni las personas".
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