El director general de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), José Donoso, ha asegurado que "la energía fotovoltaica nos garantiza un cambio en ese modelo geoestratégico" de dependencia de las zonas de inestabilidad política donde se produce el petróleo. "Cuanto más consigamos extender las energías renovables, mayor independencia energética tendremos, tanto en cuanto a soberanía nacional como a precio", ha afirmado.
El director general de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), José Donoso, ha subrayado la necesidad de eliminar la dependencia económica del petróleo, que proviene de regiones políticamente inestables. Donoso argumenta que la energía solar y eólica representan un cambio significativo en el modelo geoestratégico actual. A diferencia del pasado, donde el control de las zonas productoras de petróleo era crucial, las energías renovables permiten una nueva forma de autonomía energética. Al disponer de recursos como el sol y el viento, que están disponibles en gran parte del mundo, se puede garantizar un suministro energético estable y sostenible. La construcción de plantas fotovoltaicas asegura energía durante 30 años, lo que incrementa la independencia, tanto en términos de soberanía nacional como en costos. Según Donoso, la expansión de las energías renovables es esencial para alcanzar una mayor libertad energética y reducir la vulnerabilidad ante las fluctuaciones del mercado petrolero.
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Por supuesto, en estos momentos, en una circunstancia como la que tenemos, nos recuerda la necesidad de eliminar esta dependencia, esta droga que tiene nuestro sistema económico del petróleo, petróleo además asentado en zonas de constante inestabilidad política, cuando no es un país es otro, si no es por unas razones es por otra, en cambio tenemos una tecnología, tenemos un recurso que es nuestro, que es el sol, el sol y el viento.
Esto nos garantiza un cambio en ese modelo que decíamos antes geoestratégico.
En el pasado lo que se hacía era controlar las zonas del mundo en las cuales se producía petróleo.
Eran fundamentales para garantizarse ese suministro, ese control directo o incluso militar.
Sin embargo, con las energías renovables hay un cambio de paradigma.
ya no necesitamos controlar ninguna zona del mundo, porque el sol, el viento, en alguna medida u otra lo tenemos todos.
Lo que es importante es tener esas instalaciones y llevarlas a cabo.
Una vez que una planta fotovoltaica se construye, tenemos una energía asegurada durante 30 años.
Entonces, cuanto más consigamos extender las energías renovables, mayor independencia energética tendremos, tanto en cuanto a soberanía nacional y en cuanto a precio, porque ya está instalada y ya está allí.
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Por supuesto, en estos momentos, en una circunstancia como la que tenemos, nos recuerda la necesidad de eliminar esta dependencia, esta droga que tiene nuestro sistema económico del petróleo, petróleo además asentado en zonas de constante inestabilidad política, cuando no es un país es otro, si no es por unas razones es por otra, en cambio tenemos una tecnología, tenemos un recurso que es nuestro, que es el sol, el sol y el viento.
Esto nos garantiza un cambio en ese modelo que decíamos antes geoestratégico. En el pasado lo que se hacía era controlar las zonas del mundo en las cuales se producía petróleo. Eran fundamentales para garantizarse ese suministro, ese control directo o incluso militar. Sin embargo, con las energías renovables hay un cambio de paradigma.
ya no necesitamos controlar ninguna zona del mundo, porque el sol, el viento, en alguna medida u otra lo tenemos todos. Lo que es importante es tener esas instalaciones y llevarlas a cabo. Una vez que una planta fotovoltaica se construye, tenemos una energía asegurada durante 30 años. Entonces, cuanto más consigamos extender las energías renovables, mayor independencia energética tendremos, tanto en cuanto a soberanía nacional y en cuanto a precio, porque ya está instalada y ya está allí.
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