El abogado y exdiputado del PP Adolfo Suárez Illana, hijo de quien fuera presidente del Gobierno y líder de UCD, considera que la vigente Ley de Memoria Democrática "va en dirección opuesta a lo que significa la concordia". También critica a aquellos dirigentes políticos que, a su juicio, están promoviendo el "enfrentamiento" y "la agitación de ese fantasma del pasado", que "todos fuimos capaces de superar en su momento", para "obtener un rédito político".
Adolfo Suárez Illana, abogado y exdiputado del PP, ha expresado su desacuerdo con la actual Ley de Memoria Democrática, considerándola contraria al principio de concordia que debería prevalecer en la sociedad española. Suárez Illana, quien fue impulsor de la primera ley de Concordia en 2019, argumenta que tanto esta ley como la anterior de memoria histórica fomentan una división entre vencedores y vencidos, en lugar de promover un entendimiento común. Según él, la verdadera reconciliación no se puede alcanzar mientras existan posturas que busquen el enfrentamiento, utilizando el pasado como herramienta política. Resalta que la única forma en que todos pueden sentirse cómodos es a través de un pacto que rompa con las lógicas de confrontación y que permita a la sociedad avanzar hacia un marco en el que todos sean considerados y escuchados. Su postura subraya la importancia de la unidad y el diálogo para superar divisiones históricas.
Transcripciones
Yo fui impulsor de la primera ley de Concordia, la propuse en la Convención del Partido Popular en el año 19, precisamente como contraposición a la mal llamada ley de memoria histórica.
¿Por qué? Porque considero que la ley de memoria histórica en su momento y la mal llamada ley de memoria democrática actual van en dirección opuesta precisamente a lo que significa la concordia.
Este cambio es que no se hace desde unos que vencen sobre otros que son vencidos, sino que de común acuerdo pretenden romper con esa lógica de vencedores y vencidos, que nadie se quede fuera y pactar un marco común en el que todos nos sintamos razonablemente cómodos.
Y es curioso que solo en el momento en el que todos decidimos no plantearnos ganar, es el único momento en el que hemos salido ganando todos.
Yo fui impulsor de la primera ley de Concordia, la propuse en la Convención del Partido Popular en el año 19, precisamente como contraposición a la mal llamada ley de memoria histórica.
¿Por qué? Porque considero que la ley de memoria histórica en su momento y la mal llamada ley de memoria democrática actual van en dirección opuesta precisamente a lo que significa la concordia.
Este cambio es que no se hace desde unos que vencen sobre otros que son vencidos, sino que de común acuerdo pretenden romper con esa lógica de vencedores y vencidos, que nadie se quede fuera y pactar un marco común en el que todos nos sintamos razonablemente cómodos.
Y es curioso que solo en el momento en el que todos decidimos no plantearnos ganar, es el único momento en el que hemos salido ganando todos.
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