Reportaje realizado en Dinópolis-Teruel en el que se ha entrevistado a los autores e investigadores del hallazgo de El Castellar, Alberto Cobos y Sergio Sánchez, y han explicado cómo encontraron los restos fósiles, cómo procedieron con la investigación hasta llegar a las conclusiones publicadas en la revista norteamerican Journal of Vertebrate Paleonthology y la importancia y riqueza de la provincia de Teruel en el descubrimiento de dinosaurios.
Investigadores de la Fundación Dinópolis han confirmado el hallazgo de un ejemplar de Diplodocus en El Castellar, Teruel, el primero de su tipo identificado en Europa. Los restos, que incluyen 14 vértebras y varios chebrones, fueron encontrados en 2008, pero su identificación ha requerido casi dos décadas. Alberto Cobos, director de la Fundación, y Sergio Sánchez, primer autor de la investigación, explican que el descubrimiento amplía el rango geográfico conocido de este icónico dinosaurio, que hasta ahora solo se había registrado en Norteamérica. El análisis osteológico muestra características distintivas que confirman la pertenencia de los fósiles a esta especie herbívora de enormes dimensiones, que podría haber alcanzado hasta 25 metros de longitud. Este hallazgo se suma a otros descubrimientos en la provincia, consolidando a Teruel como un importante referente en el estudio de dinosaurios del Jurásico, con más de 60.000 fósiles recuperados en diversas campañas de excavación.
Transcripciones
Es uno de los dinosaurios más conocidos del mundo. Y ahora también sabemos que el Diplodocus habitó Europa. Los restos encontrados en el castellar convierten a Teruel en el primer lugar fuera de Estados Unidos donde se identifica este género. El director de la Fundación Dinópolis y coautor de la investigación, Alberto Cobos, nos lo explica.
Es un trabajo muy prolongado, de muchos años, y en este caso un descubrimiento que haya llamado y llama mucho la atención desde el punto de vista científico y mediático, que es la descripción y la definición del único diplodocus que por ahora se conoce fuera de Estados Unidos.
Son 14 vértebras de la zona media y posterior de la cola, además de varios chebrones. Los fósiles fueron encontrados en 2008, aunque su identificación ha tardado casi dos décadas. El primer autor de la investigación, Sergio Sánchez, detalla cómo comenzó todo. Ya en el año 2008 se encontraron los primeros huesos del yacimiento por parte de un vecino del Castellar.
Ya en ese mismo año, el equipo de paleontólogos de la Fundación Dinópolis realizó la primera excavación en la que se recuperaron varias de esas vértebras de este esqueleto y luego ya en los años posteriores, 2014-2015, se hicieron también dos campañas de excavación más para intentar recuperar lo máximo posible de este ejemplar.
Después llegaron la preparación y restauración de los huesos. Permanecieron casi 10 años expuestos en Dinópolis hasta que en 2024 comenzó la investigación que ha permitido llegar a esta conclusión. La verdad que ha sido un proceso de investigación muy largo, progresivo, a veces tedioso, pero a la vez también muy emocionante.
En los primeros estadios de esta investigación ya veíamos que este ejemplar del castellar presentaba una serie de características anatómicas que lo hacían muy similares a una familia de dinosaurios saurópodos, que son los diplodócidos, en los que se incluye tanto diplodocus, pero también otras muchas especies, apatosaurus, varosaurus, etc.
Ya conforme fuimos profundizando en este estudio anatómico, este estudio osteológico, ya identificamos una serie de características en las vértebras y en los chebrones que eran exclusivas de las especies de diplodocus que hasta este momento solamente se habían encontrado en Norteamérica, en la formación Morrison.
El análisis de los restos ha permitido confirmar que se trata de un diplodocus, un dinosaurio herbívoro de enormes dimensiones y característico por su largo cuello y su cola. Pues algunas de las características son este centro vertebral tan alargado que veis aquí, de acuerdo, luego en esta superficie lateral del centro vemos que no tiene ninguna cresta, Esto también es una característica muy distintiva.
Y otra de ellas también es, por ejemplo, este surco en la región ventral, en la parte inferior de la vértebra, tan profundo. Todos los resultados apuntaban hacia lo mismo. Tanto el estudio más anatómico comparativo como este estudio evolutivo de que el ejemplar del castellar, estas 14 vértebras y algunos chebrones, efectivamente pertenecen a Diplodocus.
El resultado amplía además el mapa conocido de este dinosaurio. Hasta ahora, Diplodocus solo se había identificado en Norteamérica. Este ejemplar demuestra que también estaba presente en la Europa del Jurásico hace unos 150 millones de años. Este en concreto del ejemplar del Castellar, comparándolo con ejemplares más completos de Estados Unidos, hemos estimado que tendría un tamaño, una longitud de en torno a unos 25 metros.
Y gracias a este hallazgo, al primer reporte de este icónico dinosaurio fuera de Norteamérica, hemos podido demostrar que habitaba Europa y por lo tanto hemos ampliado ese rango de distribución geográfica en lo que ocupaba este dinosaurio cuando vivía en nuestro planeta hace 150 millones de años.
El hallazgo se suma así a una larga lista de descubrimientos que han situado a la provincia de Teruel entre los territorios de referencia para el estudio de los dinosaurios. Nosotros tenemos diferentes líneas de actuación con dinosaurios del Jurásico Superior, unos 150 millones de años, 145, tanto huesos como huellas.
Entonces estamos, por un lado, por el Jurásico Superior y, por otro lado, también en el Quetáceco Inferior, desde hace unos 125 millones de años, El recorrido son más de 60.000 fósiles los que hemos extraído de las entrañas de la Tierra.
Son muchos, así que hay trabajo para ahora y para futura cantera y para dar a conocer a Teruel al mundo.
Es uno de los dinosaurios más conocidos del mundo. Y ahora también sabemos que el Diplodocus habitó Europa. Los restos encontrados en el castellar convierten a Teruel en el primer lugar fuera de Estados Unidos donde se identifica este género. El director de la Fundación Dinópolis y coautor de la investigación, Alberto Cobos, nos lo explica.
Es un trabajo muy prolongado, de muchos años, y en este caso un descubrimiento que haya llamado y llama mucho la atención desde el punto de vista científico y mediático, que es la descripción y la definición del único diplodocus que por ahora se conoce fuera de Estados Unidos.
Son 14 vértebras de la zona media y posterior de la cola, además de varios chebrones. Los fósiles fueron encontrados en 2008, aunque su identificación ha tardado casi dos décadas. El primer autor de la investigación, Sergio Sánchez, detalla cómo comenzó todo. Ya en el año 2008 se encontraron los primeros huesos del yacimiento por parte de un vecino del Castellar.
Ya en ese mismo año, el equipo de paleontólogos de la Fundación Dinópolis realizó la primera excavación en la que se recuperaron varias de esas vértebras de este esqueleto y luego ya en los años posteriores, 2014-2015, se hicieron también dos campañas de excavación más para intentar recuperar lo máximo posible de este ejemplar.
Después llegaron la preparación y restauración de los huesos. Permanecieron casi 10 años expuestos en Dinópolis hasta que en 2024 comenzó la investigación que ha permitido llegar a esta conclusión. La verdad que ha sido un proceso de investigación muy largo, progresivo, a veces tedioso, pero a la vez también muy emocionante.
En los primeros estadios de esta investigación ya veíamos que este ejemplar del castellar presentaba una serie de características anatómicas que lo hacían muy similares a una familia de dinosaurios saurópodos, que son los diplodócidos, en los que se incluye tanto diplodocus, pero también otras muchas especies, apatosaurus, varosaurus, etc.
Ya conforme fuimos profundizando en este estudio anatómico, este estudio osteológico, ya identificamos una serie de características en las vértebras y en los chebrones que eran exclusivas de las especies de diplodocus que hasta este momento solamente se habían encontrado en Norteamérica, en la formación Morrison.
El análisis de los restos ha permitido confirmar que se trata de un diplodocus, un dinosaurio herbívoro de enormes dimensiones y característico por su largo cuello y su cola. Pues algunas de las características son este centro vertebral tan alargado que veis aquí, de acuerdo, luego en esta superficie lateral del centro vemos que no tiene ninguna cresta, Esto también es una característica muy distintiva.
Y otra de ellas también es, por ejemplo, este surco en la región ventral, en la parte inferior de la vértebra, tan profundo. Todos los resultados apuntaban hacia lo mismo. Tanto el estudio más anatómico comparativo como este estudio evolutivo de que el ejemplar del castellar, estas 14 vértebras y algunos chebrones, efectivamente pertenecen a Diplodocus.
El resultado amplía además el mapa conocido de este dinosaurio. Hasta ahora, Diplodocus solo se había identificado en Norteamérica. Este ejemplar demuestra que también estaba presente en la Europa del Jurásico hace unos 150 millones de años. Este en concreto del ejemplar del Castellar, comparándolo con ejemplares más completos de Estados Unidos, hemos estimado que tendría un tamaño, una longitud de en torno a unos 25 metros.
Y gracias a este hallazgo, al primer reporte de este icónico dinosaurio fuera de Norteamérica, hemos podido demostrar que habitaba Europa y por lo tanto hemos ampliado ese rango de distribución geográfica en lo que ocupaba este dinosaurio cuando vivía en nuestro planeta hace 150 millones de años.
El hallazgo se suma así a una larga lista de descubrimientos que han situado a la provincia de Teruel entre los territorios de referencia para el estudio de los dinosaurios. Nosotros tenemos diferentes líneas de actuación con dinosaurios del Jurásico Superior, unos 150 millones de años, 145, tanto huesos como huellas.
Entonces estamos, por un lado, por el Jurásico Superior y, por otro lado, también en el Quetáceco Inferior, desde hace unos 125 millones de años, El recorrido son más de 60.000 fósiles los que hemos extraído de las entrañas de la Tierra.
Son muchos, así que hay trabajo para ahora y para futura cantera y para dar a conocer a Teruel al mundo.
Relacionados