La presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, promete en su toma de posesión que los derechos durante su gobierno no estarán sometidos a "vaivén político"
En su toma de posesión, la presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, expresó su deseo de construir una región más unida, justa y libre, donde los ciudadanos no tengan que abandonar su tierra para realizar sus proyectos de vida. Resaltó la importancia de reconocer y respetar a las personas mayores, así como ofrecer un futuro esperanzador a los jóvenes. Guardiola hizo hincapié en que su gobierno priorizará los servicios públicos y el bienestar de las personas, asegurando que los derechos no estarán sujetos a cambios políticos. Su compromiso es mantener fuerte la arquitectura social, y prometió que la política se centrará en los valores que inspiraron a las generaciones pasadas. En este contexto, la nueva presidenta se mostró emocionada y segura ante el inicio de esta etapa crucial para Extremadura, enfatizando que no negociará ni matizará su compromiso con el bienestar de la ciudadanía.
Transcripciones
Quiero una Extremadura mejor, más unida, más libre, más justa y aún más orgullosa de sí misma.
Una Extremadura en la que nadie tenga que marcharse para comenzar su proyecto de vida, en la que nuestras personas mayores se sientan respetadas, se sientan reconocidas, en la que nuestros jóvenes vean el horizonte cercano, en la que las familias encuentren apoyo en las batallas cotidianas, cotidianas, en la que el esfuerzo valga la pena y tenga recompensa.
Una Extremadura en la que la política vuelva a aparecerse, aquella política que inspiró a nuestras abuelas y a nuestros abuelos.
Una Extremadura que siga funcionando, que no se pare, que sea escuchada en Madrid y en Europa.
Una Extremadura que no se resigne.
Empieza una etapa importantísima para nuestra tierra y yo la afronto con emoción, con seguridad y con la voluntad de no apartarme nunca de lo esencial.
Hay que mantener fuerte nuestra arquitectura social y nuestros derechos no van a estar sometidos a ningún vaivén político.
Los servicios públicos, el bienestar, la vida de las personas van a ser la máxima prioridad del Gobierno de la Junta y eso no es negociable ni es matizable.
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Quiero una Extremadura mejor, más unida, más libre, más justa y aún más orgullosa de sí misma. Una Extremadura en la que nadie tenga que marcharse para comenzar su proyecto de vida, en la que nuestras personas mayores se sientan respetadas, se sientan reconocidas, en la que nuestros jóvenes vean el horizonte cercano, en la que las familias encuentren apoyo en las batallas cotidianas, cotidianas, en la que el esfuerzo valga la pena y tenga recompensa.
Una Extremadura en la que la política vuelva a aparecerse, aquella política que inspiró a nuestras abuelas y a nuestros abuelos. Una Extremadura que siga funcionando, que no se pare, que sea escuchada en Madrid y en Europa. Una Extremadura que no se resigne. Empieza una etapa importantísima para nuestra tierra y yo la afronto con emoción, con seguridad y con la voluntad de no apartarme nunca de lo esencial.
Hay que mantener fuerte nuestra arquitectura social y nuestros derechos no van a estar sometidos a ningún vaivén político. Los servicios públicos, el bienestar, la vida de las personas van a ser la máxima prioridad del Gobierno de la Junta y eso no es negociable ni es matizable.
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