El profesor de Economía Aplicada de la UPV/EHU y dedicado a cuestiones de Geopolítica y Política Internacional, Borja Macías, ha señalado que las recientes muertes de altos cargos iraníes, como el jefe de seguridad y el ministro de Inteligencia, "pueden afectar" al régimen, pero también pueden llevar a que "los nuevos líderes que se establezcan sean incluso más duros y menos pragmáticos", lo que provocaría "una escalada todavía mayor del conflicto". Es por ello que ha advertido que el conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán "lejos de desescalar, está incrementándose".
Transcripciones
Lo que sí que estamos viendo en los últimos días es que la guerra, lejos de desescalar, está increchando y, en cierta manera, las hostilidades entre todas las partes van en aumento.
Las últimas informaciones que tenemos apuntan que, evidentemente, personas de alto peso dentro de la estructura política de Irán han sido asesinadas, pero, en cierta manera, estas cuestiones parecían ya previstas por el propio sistema.
Es decir, en última instancia yo considero que los nombres son importantes en política, pero el hecho de que una persona, un alto cargo muera no significa que el régimen colapsa.
Se puede quedar dañado, puede quedar tocado, evidentemente porque, como comentaba, los nombres en política siempre son importantes y los liderazgos tienen mucho peso sobre las estrategias que se establecen.
pero en cierta manera irán a previsto plantearse una guerra a largo plazo y en última instancia todas las personas que están siendo asesinadas ya tienen cargos designados.
Por lo tanto, en cierta manera, sí que es cierto que lo que estamos viendo hasta ahora entra dentro de una estrategia predecible de sufrir bajas y que las personas que, digamos, han tenido hasta ahora o tienen hasta ahora cargos importantes, en algún determinado momento dejen de existir.
Es cierto que principalmente la figura de Alil Arillani es muy importante porque en cierta manera suponía esa especie de nexo entre la política, los guardianes de la revolución y digamos toda la comunidad de inteligencia iraní.
En cierta manera siempre ha sido una persona que ha sido interpretada como una estratega, como un político muy hábil que sabía leer todos los distintos cambios y los distintos contextos en los que operaba Irán.
Pero, en cierta manera, también hay que entender que Larillani siempre ha sido entendido como un líder, aunque parezca paradigmático, pragmático.
Es decir, previo a toda esta guerra se entendía que era una figura, en cierta manera, favorable a negociar con Occidente.
Lo que ocurre es que evidentemente en un contexto de guerra aquellos perfiles que en última instancia eran pragmáticos acaban convirtiéndose en duros.
Entonces, de cierta manera, sí que es cierto que el hecho de que figuras de peso del sistema mueran puede afectar, pero también puede pasar lo contrario, que los nuevos líderes que se establezcan sean incluso más duros y menos pragmáticos y que en última instancia la respuesta de Irán sea escalar todavía más el conflicto.
Porque aunque parezca mentira, la guerra todavía se puede escalar más.
Gracias.
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Lo que sí que estamos viendo en los últimos días es que la guerra, lejos de desescalar, está increchando y, en cierta manera, las hostilidades entre todas las partes van en aumento. Las últimas informaciones que tenemos apuntan que, evidentemente, personas de alto peso dentro de la estructura política de Irán han sido asesinadas, pero, en cierta manera, estas cuestiones parecían ya previstas por el propio sistema.
Es decir, en última instancia yo considero que los nombres son importantes en política, pero el hecho de que una persona, un alto cargo muera no significa que el régimen colapsa. Se puede quedar dañado, puede quedar tocado, evidentemente porque, como comentaba, los nombres en política siempre son importantes y los liderazgos tienen mucho peso sobre las estrategias que se establecen.
pero en cierta manera irán a previsto plantearse una guerra a largo plazo y en última instancia todas las personas que están siendo asesinadas ya tienen cargos designados. Por lo tanto, en cierta manera, sí que es cierto que lo que estamos viendo hasta ahora entra dentro de una estrategia predecible de sufrir bajas y que las personas que, digamos, han tenido hasta ahora o tienen hasta ahora cargos importantes, en algún determinado momento dejen de existir.
Es cierto que principalmente la figura de Alil Arillani es muy importante porque en cierta manera suponía esa especie de nexo entre la política, los guardianes de la revolución y digamos toda la comunidad de inteligencia iraní.
En cierta manera siempre ha sido una persona que ha sido interpretada como una estratega, como un político muy hábil que sabía leer todos los distintos cambios y los distintos contextos en los que operaba Irán.
Pero, en cierta manera, también hay que entender que Larillani siempre ha sido entendido como un líder, aunque parezca paradigmático, pragmático. Es decir, previo a toda esta guerra se entendía que era una figura, en cierta manera, favorable a negociar con Occidente. Lo que ocurre es que evidentemente en un contexto de guerra aquellos perfiles que en última instancia eran pragmáticos acaban convirtiéndose en duros.
Entonces, de cierta manera, sí que es cierto que el hecho de que figuras de peso del sistema mueran puede afectar, pero también puede pasar lo contrario, que los nuevos líderes que se establezcan sean incluso más duros y menos pragmáticos y que en última instancia la respuesta de Irán sea escalar todavía más el conflicto.
Porque aunque parezca mentira, la guerra todavía se puede escalar más. Gracias.
El profesor de Economía Aplicada de la UPV/EHU, Borja Macías, ha indicado que la guerra en Oriente Medio, lejos de desescalar, está incrementando, con un aumento de las hostilidades entre las partes involucradas. Recientemente, han sido asesinados altos cargos de la política iraní, lo que podría afectar al régimen, aunque Macías advierte que estos eventos estaban previstos. La muerte de líderes importantes no implica un colapso del régimen, ya que pueden ser reemplazados por figuras incluso más duras y menos pragmáticas. Destaca la figura de Alil Arillani, considerado un nexo entre la política y la inteligencia iraní, que, aunque visto como pragmático, podría dar paso a un liderazgo más agresivo en un contexto bélico. En este sentido, el conflicto podría escalar aún más, lo que plantea un panorama desalentador para la paz en la región.
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