El renombrado escritor y dramaturgo ha sido el seleccionado para dar comienzo a la XX Feria del Libro Viejo y Antiguo con un pregón con el que ensalza la figura del librero y la conservación de manuscritos antiguos.
Transcripciones
Empecé hablando de pregones y termino de la misma forma.
Un pregón erudito viste al pregonero, pero no tiene mucha razón entre libreros que navegan a medio camino entre vendedores y artesanos.
Un pregón debe anunciar a viva voz que la mercancía es buena, que hay libros baratos y ediciones memorables.
Debe animar a la gente a pasear por sus casetas y abrir sus carteras.
Un libro no soluciona la vida a nadie, pero calma la sed de los irredentos.
Que los libreros disfrutéis de un tiempo excelente, de un público entregado entusiasta y de unas conversaciones sabrosas en el pasillo de la caseta.
¡Vivan los libreros! ¡Vivan los libros!.
Empecé hablando de pregones y termino de la misma forma. Un pregón erudito viste al pregonero, pero no tiene mucha razón entre libreros que navegan a medio camino entre vendedores y artesanos. Un pregón debe anunciar a viva voz que la mercancía es buena, que hay libros baratos y ediciones memorables.
Debe animar a la gente a pasear por sus casetas y abrir sus carteras. Un libro no soluciona la vida a nadie, pero calma la sed de los irredentos. Que los libreros disfrutéis de un tiempo excelente, de un público entregado entusiasta y de unas conversaciones sabrosas en el pasillo de la caseta.
¡Vivan los libreros! ¡Vivan los libros!
El reconocido escritor y dramaturgo inició su intervención en la XX Feria del Libro Viejo y Antiguo con un pregón que exaltó la figura del librero y la importancia de la conservación de libros antiguos. En su discurso, destacó que el rol del pregonero debe ser el de animar a los asistentes a explorar las casetas y a apreciar la calidad de los libros ofrecidos. Bajo la premisa de que un libro, aunque no resuelva problemas, puede calmar la inquietud de quienes buscan conocimiento, el autor instó a los libreros a disfrutar de un público entusiasta y a fomentar conversaciones enriquecedoras. Con un llamado a la celebración del trabajo de los libreros, concluyó su discurso proclamando: “¡Vivan los libreros! ¡Vivan los libros!”, subrayando la vitalidad y el aprecio por la literatura en el evento cultural que reúne a amantes de la lectura y coleccionistas.
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