Declaraciones del secretario de Comunicación del PSOE-A, Fernando López Gil.
Fernando López Gil, secretario de Comunicación del PSOE-A, ha criticado la inacción del presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, tras las recientes elecciones autonómicas. Según López Gil, Moreno Bonilla ha declarado que no tiene prisa en comenzar a negociar con Vox, lo que refleja una falta de urgencia para abordar los problemas que enfrentan los ciudadanos andaluces. El dirigente socialista señala que mientras el presidente parece centrado en su comodidad política, los andaluces siguen esperando soluciones a cuestiones críticas como citas médicas y viviendas asequibles. Además, López Gil menciona que la situación actual en Andalucía es un reflejo de cómo el pacto con la extrema derecha ha afectado la gobernanza, sugiriendo que cada acción que tome Moreno Bonilla lo aleja de la moderación que intentó proyectar anteriormente. La falta de una agenda política activa durante este periodo es lo que más preocupa al PSOE-A.
Transcripciones
Queremos empezar en primer lugar poniendo el foco en que, como saben, hace una semana, que fueron las elecciones autonómicas.
Desde entonces Andalucía sigue esperando alguna señal de vida del presidente de la Junta de Andalucía.
Lo único que conocemos es que ayer, en el día de ayer, dijo que no tenía prisa en llamar a Vox y que no tenía prisa en empezar a negociar el Gobierno con Vox, que es básicamente….
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de decir que uno no tiene prisa para gobernar, que no tiene prisa para empezar a solventar los problemas de la ciudadanía.
Y esto es una declaración de intenciones, una declaración de intenciones del modo de entender el Gobierno que tiene el presidente de la Junta de Andalucía, Menor Bonilla.
Así fue el Gobierno de la Junta en el mandato pasado, la legislatura pasada, un Gobierno que, por ser generoso, digamos que fue de baja intensidad política y parece que lo que tendría que ser estos días una agenda enorme, intensa, de acción política y de propósitos políticos, ¿no?, al principio del mandato de cómo va a ser la estructura del futuro Gobierno, los planes que va a poner sobre la mesa, las primeras iniciativas, ¿no?, pues en vez de estar hablando de todo eso, el presidente de la Junta de Andalucía lo que nos dice es que él no tiene prisa.
Pues entendemos que él no tenga prisa, pero Andalucía sí tiene prisa.
Sí tiene prisa porque, mientras él presume de tranquilidad, los andaluces están esperando una cita médica o están esperando una vivienda asequible.
Pero el presidente sigue pareciendo más preocupado por gestionar su comodidad para los próximos cuatro años, su comodidad al frente del Gobierno de la Junta de Andalucía, que por de verdad solucionar los problemas de los ciudadanos, por gobernar Andalucía.
Y entendemos que sigue de duelo, y sigue de duelo porque no le contamos otra explicación, porque su vía andaluza, esa con la que levitaba por encima de Andalucía y de España, pues ha caído en una profunda defunción.
hoy el sartén del mango de Andalucía lo tiene Abascal y eso le supone demostrar la realidad de lo que va a ocurrir en los próximos cuatro años.
Y no nos engañemos.
Moreno Bonilla fue quien abrió la puerta en 2018, el primer gobierno que abrió la puerta a un pacto con la extrema derecha, aquí en Andalucía, en 2018.
Y él sabe que cada sección que ahora haga en Andalucía a Vox le aleja de esa moderación que él intentaba hacer galas.
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Queremos empezar en primer lugar poniendo el foco en que, como saben, hace una semana, que fueron las elecciones autonómicas. Desde entonces Andalucía sigue esperando alguna señal de vida del presidente de la Junta de Andalucía. Lo único que conocemos es que ayer, en el día de ayer, dijo que no tenía prisa en llamar a Vox y que no tenía prisa en empezar a negociar el Gobierno con Vox, que es básicamente…...de decir que uno no tiene prisa para gobernar, que no tiene prisa para empezar a solventar los problemas de la ciudadanía.
Y esto es una declaración de intenciones, una declaración de intenciones del modo de entender el Gobierno que tiene el presidente de la Junta de Andalucía, Menor Bonilla. Así fue el Gobierno de la Junta en el mandato pasado, la legislatura pasada, un Gobierno que, por ser generoso, digamos que fue de baja intensidad política y parece que lo que tendría que ser estos días una agenda enorme, intensa, de acción política y de propósitos políticos, ¿no?, al principio del mandato de cómo va a ser la estructura del futuro Gobierno, los planes que va a poner sobre la mesa, las primeras iniciativas, ¿no?, pues en vez de estar hablando de todo eso, el presidente de la Junta de Andalucía lo que nos dice es que él no tiene prisa.
Pues entendemos que él no tenga prisa, pero Andalucía sí tiene prisa. Sí tiene prisa porque, mientras él presume de tranquilidad, los andaluces están esperando una cita médica o están esperando una vivienda asequible. Pero el presidente sigue pareciendo más preocupado por gestionar su comodidad para los próximos cuatro años, su comodidad al frente del Gobierno de la Junta de Andalucía, que por de verdad solucionar los problemas de los ciudadanos, por gobernar Andalucía.
Y entendemos que sigue de duelo, y sigue de duelo porque no le contamos otra explicación, porque su vía andaluza, esa con la que levitaba por encima de Andalucía y de España, pues ha caído en una profunda defunción.
hoy el sartén del mango de Andalucía lo tiene Abascal y eso le supone demostrar la realidad de lo que va a ocurrir en los próximos cuatro años. Y no nos engañemos. Moreno Bonilla fue quien abrió la puerta en 2018, el primer gobierno que abrió la puerta a un pacto con la extrema derecha, aquí en Andalucía, en 2018.
Y él sabe que cada sección que ahora haga en Andalucía a Vox le aleja de esa moderación que él intentaba hacer galas.
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