El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha acusado al Gobierno de promover un "diálogo más aparente que real" con los agentes sociales y ha reivindicado la necesidad de recuperar una negociación basada en la "lealtad institucional" y la confianza entre las partes.
El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha expresado su preocupación por la falta de un diálogo social efectivo, acusando al Gobierno de promover un 'diálogo más aparente que real'. En su intervención, Garamendi destacó la importancia de recuperar la confianza y la lealtad institucional en las negociaciones, señalando que el actual marco normativo es asfixiante y de alto contenido ideológico. Subrayó que la CEOE está dispuesta a alcanzar acuerdos con los gobiernos y sindicatos, pero advirtió que esto no es posible cuando los pactos alcanzados son modificados unilateralmente por decretos o reglamentos. Garamendi rechazó la política de imposiciones y ultimátums, subrayando que no firmarán acuerdos que consideren perjudiciales para el país, independientemente de la popularidad del mensaje que se intente transmitir. Su llamado a la colaboración busca restablecer un diálogo constructivo en beneficio de las empresas y de España.
Transcripciones
Hemos dicho así cuando ha habido un diálogo constructivo y el resultado de los acuerdos era bueno para las empresas y para España. Y queremos volver a esa senda. Queremos seguir aportando lo mejor de nosotros desde el espacio del acuerdo. Queremos volver a aportar desde ese diálogo algo más que un control de daños ante esta ofensiva normativa asfixiante y de alto también contenido ideológico que se ha desplegado sistemáticamente en los últimos tiempos.
Queremos construir, como hemos demostrado, que podemos hacerlo desde la confianza en las partes que se sientan en una mesa de negociación. Garantizamos, y lo digo en plural, viendo desde aquí también a la presidenta de CEPIME, Ángela de Miguel, y a todos vosotros, que nuestra vocación es la de alcanzar acuerdos con los gobiernos y con los sindicatos.
Pero, insisto, no podemos hacerlo cuando todo aquello que pactamos es enmendado por la puerta de atrás en reales decretos o reglamentos, como los que han modificado decenas de veces la reforma laboral que suscribimos hace apenas unos años.
O cuando suponen una injerencia en los acuerdos marco que alcanzamos con los sindicatos en el ámbito de la negociación colectiva. Lo repetiré una vez más. Hemos dicho no cuando nos han sometido a una política de imposiciones y también de ultimátums, a un diálogo más aparente que real, a un monólogo social.
Y lo hemos hecho por responsabilidad, porque jamás firmaremos algo que pensamos que no es bueno para el país, por muy popular y demagógico que sea el mensaje que se quiera lanzar.
Hemos dicho así cuando ha habido un diálogo constructivo y el resultado de los acuerdos era bueno para las empresas y para España. Y queremos volver a esa senda. Queremos seguir aportando lo mejor de nosotros desde el espacio del acuerdo. Queremos volver a aportar desde ese diálogo algo más que un control de daños ante esta ofensiva normativa asfixiante y de alto también contenido ideológico que se ha desplegado sistemáticamente en los últimos tiempos.
Queremos construir, como hemos demostrado, que podemos hacerlo desde la confianza en las partes que se sientan en una mesa de negociación. Garantizamos, y lo digo en plural, viendo desde aquí también a la presidenta de CEPIME, Ángela de Miguel, y a todos vosotros, que nuestra vocación es la de alcanzar acuerdos con los gobiernos y con los sindicatos.
Pero, insisto, no podemos hacerlo cuando todo aquello que pactamos es enmendado por la puerta de atrás en reales decretos o reglamentos, como los que han modificado decenas de veces la reforma laboral que suscribimos hace apenas unos años.
O cuando suponen una injerencia en los acuerdos marco que alcanzamos con los sindicatos en el ámbito de la negociación colectiva. Lo repetiré una vez más. Hemos dicho no cuando nos han sometido a una política de imposiciones y también de ultimátums, a un diálogo más aparente que real, a un monólogo social.
Y lo hemos hecho por responsabilidad, porque jamás firmaremos algo que pensamos que no es bueno para el país, por muy popular y demagógico que sea el mensaje que se quiera lanzar.
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