La Federación de Asociaciones de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Castilla y León (Afacayle) ha urgido a la puesta en marcha de un nuevo Plan Nacional de Alzheimer que cuente "con financiación, objetivos concretos, responsabilidades definidas y mecanismos de seguimiento y evaluación" para convertirse en "una verdadera política de Estado" frente a la enfermedad "capaz de traducir los compromisos en mejoras reales para las personas y sus familias".
La Federación de Asociaciones de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Castilla y León (Afacayle) ha solicitado urgentemente un nuevo Plan Nacional de Alzheimer que incluya financiación, objetivos concretos, responsabilidades definidas y mecanismos de seguimiento. Este plan es necesario para transformarse en una política de Estado efectiva ante el Alzheimer, que permita llevar a cabo acciones concretas que beneficien a los pacientes y sus familias. El último plan, aprobado en 2019, careció de los recursos y la implementación necesaria, y su vigencia finalizó en 2023 sin ser renovado, dejando muchas necesidades sin abordar. En España, aproximadamente 1,2 millones de personas padecen Alzheimer, y al considerar a sus familiares, la cifra asciende a cerca de 5 millones. Este asunto se vuelve más crítico ante el envejecimiento progresivo de la población, lo que convierte al Alzheimer en uno de los mayores desafíos sanitarios y sociales del país.
Transcripciones
Necesitamos un nuevo Plan Nacional de Alzheimer que cuente con financiación, objetivos concretos, financiación de los nuevos medicamentos, responsabilidades claramente definidas y mecanismos de seguimiento y evaluación.
Necesitamos que deje ser únicamente un marco de actuación y se convierta en una verdadera política de Estado frente al Alzheimer, capaz de traducir los compromisos en actuaciones concretas y en mejoras reales para las personas y sus familias.
El Plan Nacional de Alzheimer, el último de ellos aprobado en 2019 y previsto para el 2019-2023, partía de una premisa que para nosotros sigue siendo esencial. El Alzheimer no puede abordarse únicamente desde el ámbito sanitario. El plan no contó con la financiación ni con los mecanismos de implementación, seguimiento y evaluación necesarios para desarrollar plenamente las actuaciones previstas.
Terminó su periodo de vigencia en 2023, no se ha abordado de nuevo y muchas de las necesidades que pretendía abordar continúan pendientes. Seguimos hablando de infradiagnósticos, falta de financiación de los nuevos medicamentos, de dificultades de coordinación, de falta de apoyo suficiente a las personas cuidadoras, de profesionales y recursos insuficientes, de desigualdades territoriales y de la necesidad de impulsar la investigación y la innovación.
En España aproximadamente 1,2 millones de personas están afectadas directamente por Alzheimer. Si tenemos en cuenta a familiares y personas cuidadoras, hablamos de alrededor de 5 millones de personas afectadas. Estamos por tanto ante uno de los grandes retos sanitarios y sociales de nuestro país. Un reto que va a adquirir todavía mayor dimensión dividido al progresivo envejecimiento de nuestra población.
Necesitamos un nuevo Plan Nacional de Alzheimer que cuente con financiación, objetivos concretos, financiación de los nuevos medicamentos, responsabilidades claramente definidas y mecanismos de seguimiento y evaluación.
Necesitamos que deje ser únicamente un marco de actuación y se convierta en una verdadera política de Estado frente al Alzheimer, capaz de traducir los compromisos en actuaciones concretas y en mejoras reales para las personas y sus familias.
El Plan Nacional de Alzheimer, el último de ellos aprobado en 2019 y previsto para el 2019-2023, partía de una premisa que para nosotros sigue siendo esencial. El Alzheimer no puede abordarse únicamente desde el ámbito sanitario. El plan no contó con la financiación ni con los mecanismos de implementación, seguimiento y evaluación necesarios para desarrollar plenamente las actuaciones previstas.
Terminó su periodo de vigencia en 2023, no se ha abordado de nuevo y muchas de las necesidades que pretendía abordar continúan pendientes. Seguimos hablando de infradiagnósticos, falta de financiación de los nuevos medicamentos, de dificultades de coordinación, de falta de apoyo suficiente a las personas cuidadoras, de profesionales y recursos insuficientes, de desigualdades territoriales y de la necesidad de impulsar la investigación y la innovación.
En España aproximadamente 1,2 millones de personas están afectadas directamente por Alzheimer. Si tenemos en cuenta a familiares y personas cuidadoras, hablamos de alrededor de 5 millones de personas afectadas. Estamos por tanto ante uno de los grandes retos sanitarios y sociales de nuestro país. Un reto que va a adquirir todavía mayor dimensión dividido al progresivo envejecimiento de nuestra población.
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