Intervención del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, en la apertura de la Semana Europea de las Regiones y Ciudades, en Bruselas.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, participó en la apertura de la Semana Europea de las Regiones y Ciudades en Bruselas, donde destacó la importancia de adaptar el presupuesto europeo a las realidades actuales sin perder de vista el papel fundamental de las regiones. Moreno subrayó que la política de cohesión y los fondos europeos son esenciales para el crecimiento y la competitividad de Europa, especialmente para las regiones periféricas. Afirmó que una Europa que se aleje de sus territorios corre el riesgo de debilitar la confianza de los ciudadanos en el proyecto europeo, lo que puede generar desafección y polarización. En su discurso, hizo un llamado a no sacrificar políticas tradicionales en favor de nuevas prioridades, abogando por una Europa ambiciosa que garantice que ninguna región se quede atrás. En conclusión, enfatizó que el progreso de las regiones es vital para el avance de Europa en su conjunto.
Transcripciones
Por supuesto que debemos adaptar nuestro presupuesto para responder a estas nuevas realidades. Pero adaptar no significa olvidar. Modernizar no significa recentralizar. Y simplificar no significa apartar a quienes gestionan los problemas sobre el terreno. Las regiones y ciudades no nos oponemos al cambio. Lo que necesitamos son garantías. La experiencia nos dice que los grandes objetivos europeos solo tienen éxito cuando se aplican a nivel local y regional.
Durante décadas, la política de cohesión, la política agraria común y el mercado único han hecho de Europa una Europa más próspera, más competitiva, una Europa más resiliente. No son políticas del pasado. Son parte de la solución de nuestro futuro. Lo hemos visto en numerosas regiones. Los fondos europeos han contribuido a modernizar, incluido la mía, Andalucía, a impulsar innovación, a generar nuevas oportunidades y, por tanto, a prosperar.
Sin Europa, ninguna de las regiones, especialmente periféricas, hubiéramos tenido oportunidades de prosperar. La política de cohesión no es caridad, es inversión, es crecimiento, es innovación, es competitividad y beneficia toda Europa también a las economías que son más fuertes. No hay competitividad sin cohesión. Cuando una región avanza, Europa avanza.
Cuando una región se queda atrás, Europa se debilita. De ahí nuestra preocupación ante cualquier planteamiento que reche papel a las autoridades locales o regionales. Somos quienes transformamos las prioridades en resultados que son concretos, tangibles para los vecinos, para los ciudadanos de Europa, y quienes mantenemos la confianza de los ciudadanos en el proyecto europeo.
Y seguiremos aquí, en este marco financiero plurianual y en el próximo y en el que vendrá después. Y valoramos el esfuerzo de la presidencia irlandesa por alcanzar un consenso, un esfuerzo muy importante que ha hecho. Pero este debate no es solo una cuestión de cifras, es una cuestión de ambición europea y la propuesta sigue sin responder plenamente a los desafíos que tenemos por delante.
La pregunta es ¿qué Europa queremos construir? ¿Una Europa donde las decisiones se alejen cada vez más de los ciudadanos? ¿O una Europa que confía en sus territorios y donde regiones y ciudades participemos en la toma de decisiones que afectan a nuestros ciudadanos? ciudadanos. Porque cuando Europa pierde presencia y pierde presencia en el terreno, los ciudadanos dejan de percibir el proyecto europeo en su vida cotidiana.
Entonces es cuando empieza a aumentar la desafección por Europa. Entonces es cuando se alimenta la frustración, la polarización, los extremismos que cuestionan los propios fundamentos de la construcción europea. Por eso defender el papel de las regiones y las ciudades no es una cuestión institucional, es una cuestión profundamente democrática.
Necesitamos más Europa, pero una Europa más cercana, más presente a cada pueblo, en cada ciudad, en cada región. Quiero terminar con una convicción que resume todo lo debatido esta tarde, o por lo menos así lo siento yo. Una Europa ambiciosa no es una Europa que tenga que elegir entre nuevas prioridades y políticas tradicionales.
Es una Europa capaz de responder a los nuevos desafíos sin renunciar a aquello que sabemos que funciona. Si queremos una Europa fuerte en el mundo, hay que asegurar que ninguna región ni ninguna ciudad se quede atrás. porque cuando avanzan nuestras regiones y nuestras ciudades, avanzan Europa. Gracias a todos por el enorme esfuerzo, el compromiso permanente, constante con Europa y con el Comité de las Regiones y Ciudades.
Sin vosotros, Europa no es posible. Gracias a todos. Gracias.
Por supuesto que debemos adaptar nuestro presupuesto para responder a estas nuevas realidades. Pero adaptar no significa olvidar. Modernizar no significa recentralizar. Y simplificar no significa apartar a quienes gestionan los problemas sobre el terreno. Las regiones y ciudades no nos oponemos al cambio. Lo que necesitamos son garantías. La experiencia nos dice que los grandes objetivos europeos solo tienen éxito cuando se aplican a nivel local y regional.
Durante décadas, la política de cohesión, la política agraria común y el mercado único han hecho de Europa una Europa más próspera, más competitiva, una Europa más resiliente. No son políticas del pasado. Son parte de la solución de nuestro futuro. Lo hemos visto en numerosas regiones. Los fondos europeos han contribuido a modernizar, incluido la mía, Andalucía, a impulsar innovación, a generar nuevas oportunidades y, por tanto, a prosperar.
Sin Europa, ninguna de las regiones, especialmente periféricas, hubiéramos tenido oportunidades de prosperar. La política de cohesión no es caridad, es inversión, es crecimiento, es innovación, es competitividad y beneficia toda Europa también a las economías que son más fuertes. No hay competitividad sin cohesión. Cuando una región avanza, Europa avanza.
Cuando una región se queda atrás, Europa se debilita. De ahí nuestra preocupación ante cualquier planteamiento que reche papel a las autoridades locales o regionales. Somos quienes transformamos las prioridades en resultados que son concretos, tangibles para los vecinos, para los ciudadanos de Europa, y quienes mantenemos la confianza de los ciudadanos en el proyecto europeo.
Y seguiremos aquí, en este marco financiero plurianual y en el próximo y en el que vendrá después. Y valoramos el esfuerzo de la presidencia irlandesa por alcanzar un consenso, un esfuerzo muy importante que ha hecho. Pero este debate no es solo una cuestión de cifras, es una cuestión de ambición europea y la propuesta sigue sin responder plenamente a los desafíos que tenemos por delante.
La pregunta es ¿qué Europa queremos construir? ¿Una Europa donde las decisiones se alejen cada vez más de los ciudadanos? ¿O una Europa que confía en sus territorios y donde regiones y ciudades participemos en la toma de decisiones que afectan a nuestros ciudadanos? ciudadanos. Porque cuando Europa pierde presencia y pierde presencia en el terreno, los ciudadanos dejan de percibir el proyecto europeo en su vida cotidiana.
Entonces es cuando empieza a aumentar la desafección por Europa. Entonces es cuando se alimenta la frustración, la polarización, los extremismos que cuestionan los propios fundamentos de la construcción europea. Por eso defender el papel de las regiones y las ciudades no es una cuestión institucional, es una cuestión profundamente democrática.
Necesitamos más Europa, pero una Europa más cercana, más presente a cada pueblo, en cada ciudad, en cada región. Quiero terminar con una convicción que resume todo lo debatido esta tarde, o por lo menos así lo siento yo. Una Europa ambiciosa no es una Europa que tenga que elegir entre nuevas prioridades y políticas tradicionales.
Es una Europa capaz de responder a los nuevos desafíos sin renunciar a aquello que sabemos que funciona. Si queremos una Europa fuerte en el mundo, hay que asegurar que ninguna región ni ninguna ciudad se quede atrás. porque cuando avanzan nuestras regiones y nuestras ciudades, avanzan Europa. Gracias a todos por el enorme esfuerzo, el compromiso permanente, constante con Europa y con el Comité de las Regiones y Ciudades.
Sin vosotros, Europa no es posible. Gracias a todos. Gracias.
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